En la deriva de mi forma de pensar a lo largo de los años hay un patrón que me alienta a seguir pensando: la evolución es un fenómeno universal determinado en el tiempo.
La
sociedad humana en una permanente autoobservación pretende dilucidar qué es la
mente. Los intentos en las últimas centurias son numerosos, se distinguen como
corrientes de pensamientos en comunidades intelectuales que comparten una hipótesis
al respecto.
Con
el paso del tiempo, las doctrinas más antiguas pierden adeptos mientras que
alguna nueva, que colecta experiencias pasadas y le adiciona su propio aporte
teórico, logra sumar adherentes y gozar de los laureles de la “verdad”, aunque sea una "verdad" transitoria.
Las variaciones en el tiempo de
las posiciones cognitivas que tratan sobre el problema de la mente se pueden sintetizar, en forma sucinta, en los párrafos que siguen a continuación:
La mente es la capacidad
intelectual del alma humana, sostienen unos. No, la mente no existe, sólo es
neurofisiología, un proceso cerebral, responden otros. Se encuentra cobijada en
las emociones, los sentimientos y en las conductas observables, dicen algunos,
y los más duros restringen, no, únicamente en éstas últimas. Todo es muy claro,
afirman terceros, existen dos dominios: un cerebro biológico y una mente autónoma
inmaterial, ambos disímiles e independientes.
Posiciones más actuales sustentan que los procesos mentales son
estados funcionales del ser vivo y no dependen de los componentes del organismo
sino de la función que éstos cumplen. El estado mental se confunde con el
estado funcional.
Emergencia sistémica
Enfoques
contemporáneos propugnan que los procesos mentales son una cosa distinta a los
estados biológicos del cerebro, aunque necesiten de éstos. Llaman emergencia al
surgimiento de la mente como propiedad del todo neurofisiológico, característica
que no se encuentra en los componentes sino en el accionar del conjunto.
Red relacional
Nadie duda del cerebro, es
visible, medible, tangible, observable. Se entiende como una red de células nerviosas, estructura material, que estudia la neurociencia. En cambio, la mente plantea muchas
incógnitas, es invisible, etérea, intangible, imposible de observar.
Para lograr compatibilidad entre ambos entes, respetando la independencia de dominios de existencia y el hecho de necesitar el uno del otro, a la mente se la puede pensar como una red relacional. Esta unidad inmaterial, que se pone
de manifiesto a través de percepciones, sensaciones, sentimientos, intencionalidades,
conductas, raciocinios, motivaciones, etc., eventos que investiga la
psicología, se adapta a las necesidades teóricas expuestas por intelectuales contemporáneos.
Si se acuerda como axioma
que la mente es una red de relaciones que ordena la constitución y el operar de
toda estructura distinguible, es posible ampliar el campo de empleo del concepto y
aplicarlo a los distintos niveles de complejidad que componen el mundo
conocido. Frente a tal posibilidad, el cerebro resulta una estructura
particular de los seres vivos y la mente biológica la red de relaciones implicada en sus acciones, pudiendo existir otras que conciernen a diferentes clases de estructuras.
Así, pueden existir mentes más simples y otras potenciadas respecto a las de un organismo.
Sistemas físicos
El sistema solar está
integrado por el sol, los planetas, satélites, asteroides, cometas y todo
aquello que ocupa el espacio interplanetario. La red de relaciones
gravitacionales que vinculan a las masas componentes regula la dinámica entre
las partes y ha logrado mantener vigente el orden establecido durante los
últimos 4600 millones de años.
Con características
semejantes una red de relaciones electromagnéticas custodia el estado de
equilibrio en el seno de cada molécula. Cuando esta red es afectada deja de
funcionar y la molécula se descompone en elementos más simples con liberación de energía.
Los cuerpos poseen masa y un intrincado tejido de interconexiones que le otorga una determinada forma o estructura espacial, modificable en el tiempo. Estas redes de relaciones
que requiere la organización de la materia puede asimilarse a una mente
primigenia.
Seres vivos
El distinguido biólogo David
Attenboroug cuenta que el volvox es un conjunto organizado de gran número de células, cada una con un flagelo, que coordinan sus movimientos para conducir a la pequeña bola (del tamaño de una cabeza de alfiler) en una dirección particular. Lo interesante es que células idénticas a las del volvox pueden llevar una vida independiente. También dice que las medusas están constituidas por dos capas de células,
incapaces de sobrevivir por si solas, y que algunas de éstas están modificadas
para transmitir impulsos eléctricos y se encuentran enlazadas en una red que funciona como un
primitivo sistema nervioso. Estas manifestaciones primarias del nacimiento
del sistema nervioso constituyen una red de relaciones que coordina a las células
y pueden interpretarse como el embrión de la mente biológica.
Colonias
Catedral - Nido de Termitas
En Australia las termitas
construyen su casa o nido (llamado catedral) con saliva, tierra y excrementos,
con la forma de columnas que sobresalen del suelo hasta más de cinco metros de altura. La
colonia, que puede tener un millón de insectos, está dividida en castas y
mantiene una eficiente integración de sus miembros con adjudicación de labores
específicas a cada una de ellas. La red de relaciones que permite tal organización (comunicaciones
por sonido, por química a través de feromonas y por la alimentación o
trofalaxia) actúa como una mente que ordena el comportamiento del termitero y hace
posible tales construcciones monumentales en el continente de Oceanía.
Comunidad
Canal de Beagle, ciudad de Ushuaia y Cordillera Darwin
La isla de Tierra del Fuego,
en el extremo sur del continente americano, divisada por Magallanes en 1520 y
visitada por Darwin en 1832, está habitada por humanos desde hace más de 10 mil
años. A la llegada del europeo ocupaban el territorio cuatro comunidades:
Yámanas, Haush, Onas y Alacalufes. Los primeros ocuparon las costas del Canal
de Beagle y brazos vecinos, al suroeste de la isla. Vivían del mar y navegaban desnudos
por las heladas aguas de la región, cubiertos con grasa de lobo marino.
Expedición Francesa 1882 - Yámanas
Los Yámanas construyeron las
canoas más perfeccionadas de toda Sudamérica. En la actualidad no quedan
aborígenes puros en la región de Tierra del Fuego. La red de relaciones
establecida por la comunidad Yámana les permitió vivir en un ambiente de
paisajes hermosos, con clima frío y ventoso, y destacarse a nivel continental como
expertos navegantes. Esa red de relaciones comunitarias operó como mente de la
colectividad e hizo factible su existencia en la isla del fin del mundo.
Sociedad humana
Una nación es un pueblo con
un origen común, ocupan un territorio que consideran propio, hablan un mismo
idioma y comparten una tradición. En un país pueden convivir distintos
pueblos siempre y cuando respeten los lazos institucionales que les unen. Rotos estos
vínculos sobreviene la secesión.
Mundo globalizado
La red de relaciones
sociales, soportada por el estado de derecho, posibilita la existencia de
países y también de municipios, provincias, empresas comerciales, militares,
religiosas, científicas, deportivas, etc. Esta red de relaciones sociales
basada en normativas interinstitucionales produce el ordenamiento requerido por
la civilización humana para existir y actúa como una mente social o cultural. Esta mente cultural conduce, en el presente, el desarrollo de la Aldea Global.
Reflexiones
¿Es la mente una red de
relaciones?
¿Puede existir una mente sin
cerebro? y ¿Un cerebro sin mente?
La compleja madeja de interacciones gravitatorias que hace posible al sistema solar: ¿puede pensarse como una mente primigenia?
Un ladrillo: ¿tiene mente? ¿es inteligente?
La colmena como conjunto,
como sistema, como un todo: ¿tiene una mente propia que opera en forma
independiente del cerebro de cada abeja?
Algunas comunidades
religiosas viven aisladas del resto de la sociedad, con normas de convivencia
especiales: ¿una mente cultural regula los comportamientos colectivos? ¿qué
relación hay entre esa mente cultural y el cerebro de cada miembro de la
comunidad? ¿como se integra la mente de una colectividad que pretende permanecer aislada con la mente de la sociedad global?
El fenómeno de la
globalización es innegable: ¿alguna persona o grupo de personas lo proyectó,
planificó y concretó? ¿la Aldea Global
se hizo a sí misma? ¿existe una mente social autónoma que conduce el proceso? ¿qué mente sobreviene a la mente de la sociedad global?
Las respuestas a esta pregunta son
numerosas y con enunciados muy diferentes. El pensamiento humano genera
creencias sobre la mente que son fundamento de formas de vida disímiles y, en
muchas circunstancias, antagónicas.
Por un lado, varios diccionarios coinciden
al especificar el concepto:
1.conjunto de las
facultades intelectuales de una persona. (Manual de la Lengua Española,
2007, Larousse Editorial, S.L.);
2.potencia intelectual
del hombre. (Enciclopedia, 2009, Larousse Editorial, S.L.);
3.capacidad
intelectual humana.(De la lengua española, 2005,
Espasa-Calpe;
4.potencia intelectual del alma. (Real Academia Española, 22° edición).
Estas definiciones hacen referencia
al intelecto, al alma, a inmaterialidades de la realidad y se acercan, de esta
manera, a lo que intuye el sentido común. Establecen un contacto con el campo
religioso pues su esencia trata sobre ese ingrediente básico del universo: la
espiritualidad.
Por otro lado, la ciencia clásica materialista
niega la existencia de la mente o, en el mejor de los casos, supone su
reducción a fenómenos biológicos y físicos. Las neurociencias, como conjunto de
disciplinas científicas, estudian la estructura del sistema nervioso y las
funciones de los procesos mentales. Mediante el análisis de la bioquímica, la
farmacología, las patologías, la genética, las técnicas de neuroimagen, el
registro de la actividad eléctrica, etc., de las redes neuronales y la
comprensión del comportamiento, las neurociencias pretenden saber todo sobre la
actividad mental.
Las dos posiciones relatadas en
forma muy sintética plasman una dicotomía ontológica difícil de resolver. La
diferencia axiomática se puede manifestar con simpleza diciendo: para la
ciencia clásica la espiritualidad como expresión de sucesos inmateriales no
tiene cabida.
Dos campos
Es posible distinguir dos campos:
uno, el de los procesos cerebrales; otro, el de los procesos mentales. Desde la
neurofisiología y la psicología se generan interpretaciones que suponen
distintos roles para cada uno de dichos dominios: la negación de uno; la reducción
al otro; la dependencia funcional; o el accionar autónomo.
Nadie cuestiona la existencia del
cerebro, estructura física material detectable por los sentidos. En cambio, la
mente, reconocida por el producto intelectual autoobservado por el humano es
inasible, etérea, intangible, inmaterial o negada. Esta última alternativa, el vacío mental, es quizás la respuesta más simple e ingenua a la pregunta
inicial.
Posiciones materialistas
Según la corriente de pensamiento monista, ambos campos se superponen
constituyendo uno solo, o, directamente, los procesos mentales no ocurren, la
mente no existe y todo es proceso cerebral. En tal caso, este último es
reducible a sucesos biofísicos.
La psicología nace a fines del
siglo XIX con el objeto de comprender la mente. La ciencia clásica vigente
ejerce su influencia y, comenzado el siguiente siglo, la psicología orienta su cometido al
estudio de la conducta en sus aspectos internos, como las emociones y los
sentimientos, y externos, las relaciones con terceros. Décadas después, esta
postura denominada conductista se
hace más rígida y materialista, al negar las sensaciones internas y entender
que la psicología sólo debe tratar los comportamientos del sujeto con su
ambiente. Así, la psicología se somete al pensamiento dominante en esos tiempos
y la mente es excluida como tema de su incumbencia al considerar su
inexistencia, ya que es imposible observarla o medirla.
Posiciones dualistas
La constatación de procesos mentales ajenos a
conductas observables lleva al neurofisiólogo John Eccles, basado en la filosofía de Karl Popper, a
elaborar una idea dualista: un cerebro biológico y una mente autónoma no
material. Es decir, dos dominios de existencia distintos e independientes, el
primero comprende objetos físicos y biológicos y el segundo a las
percepciones, emociones y otros estados de conciencia. Las influencias
religiosas sobre Eccles hacen que éste confunda a la mente con el alma, sustancia
espiritual y divina de los humanos. En tal caso, los animales no homínidos
carecerían de mente.
Otra alternativa al monismo conductista es el funcionalismo. Esta posición también dualista
sostiene que los procesos mentales son estados funcionales del organismo en su
conjunto y no de sólo una parcialidad como lo son los estados cerebrales.
Además, ese estado funcional del organismo es independiente de los componentes,
es decir, el resultado del proceso mental no depende de los elementos
constituyentes del organismo sino de la función que éstos cumplen. Para esta posición
de la psicología un estado mental se confunde con uno funcional.
El cuestionamiento más importante
al funcionalismo surge de la no correspondencia entre estado funcional y
mental, tal es el caso de las propiedades cualitativas de las sensaciones,
olores por ejemplo. Una misma función biológica puede tornar agradable o
desagradable un determinado olor, dependiendo la diferencia de experiencias
anteriores y no de la función en sí.
Emergencia de la mente
El problema cerebro-mente tiene
una hipótesis contemporánea ofrecida por el lingüista y filósofo John Searle.
Este autor desecha tanto la postura monista
como la dualista, sostiene que el error
de la primera es negar la existencia de la mente y el de la segunda en pensar
que la mente está separada y por encima de lo biológico o material.
John Searle
Searle propone que los procesos
mentales son una cosa distinta a los estados biológicos del cerebro, aunque
dependan de éstos. Sostiene también que
no se puede hacer una reducción de la actividad mental a un proceso biofísico. Esta aseveración quita validez al pensamiento funcionalista.
Este filósofo estadounidense sustenta
que los procesos mentales están causados por la actividad cerebral pero que son
independientes de ésta, que son fenómenos autónomos que emergen del sistema
nervioso. La idea de emergencia proviene de la filosofía y es utilizada por la teoría de sistemas y significa
el surgimiento en el conjunto sistémico de propiedades especiales no reducibles a las propiedades de las partes componentes, es decir, que no se encuentran en los elementos constituyentes.
La emergencia de la actividad
mental como algo separado aunque sustentable en la vida cerebral es denominada
por Searle naturalismo biológico.
Consiste en diferenciar dos clases de procesos con características específicas:
la red neuronal estudiada por la neurociencia;
la red relacional
de percepciones, sensaciones, intencionalidades, comportamientos, raciocinios,
etc., que investiga la psicología.
Reflexiones
Los estados cerebrales y
los procesos mentales: ¿se confunden entre sí o son sucesos distintos? ¿interactúan
entre ellos?
La mente: ¿existe? ¿Es un
fenómeno de la espiritualidad?
¿Conviven lo material con
lo espiritual?
¿El espíritu es una
emergencia de lo material? o ¿La materia surge del espíritu?
Materia y espíritu: ¿se
necesitan uno al otro?
El Universo: ¿es un
ensamble de materialidad con espiritualidad?
La red relacional de la
mente: ¿se corresponde siempre con un cerebro o pueden darse otras
correlaciones?
La humanidad en su red de
relaciones sociales: ¿posee una mente cultural?
Saber interrogarse
Hacerse la pregunta correcta es el principio de la solución.
El jesuita francés
Pierre Teilhard de Chardin es una de las mentes más brillantes del siglo XX. El
reconocimiento de la comunidad científica internacional como destacado geólogo
y paleontólogo contrasta con las serias críticas que recibe su posición filosófica
sobre evolución y teología. Sus mayores detractores son fundamentalistas
darwinianos y religiosos, a su vez enemigos entre sí, que no aceptan posiciones
distintas a las propias.
Pierre Teilhard de Chardin
Sus metódicos y
meticulosos trabajos sobre fósiles de animales y humanos y su profunda vocación
religiosa no fueron obstáculo para que asumiera ambas actividades con total
dedicación. Por el contrario, exigieron de su talento filosófico un esfuerzo
intelectual mayúsculo para parir una teoría conciliadora entre el proceso de
evolución y la posición creacionista.
Teilhard de
Chardin supo amalgamar las evidencias encontradas por el investigador que
avalan la existencia de la evolución con la religiosidad del sacerdote jesuita
creyente y devoto de un Dios omnipotente. Su acatamiento a la disciplina de la
iglesia impide la publicación de sus manuscritos en vida. Los libros en
circulación se imprimen después de su muerte.
El erudito jesuita
amplía su evolucionismo de lo biológico a lo inanimado, a todo el Universo. Según
su visión, el cosmos es el resultado de una evolución continua, con sentido
ascendente, hacia lo más complejo.
El filósofo y mediador
Teilhard está siempre presente en sus cavilaciones: los espiritualistas tienen
razón cuando defienden tan ásperamente cierta trascendencia del hombre sobre el
resto de la naturaleza. Tampoco los materialistas andan descaminados cuando
sostienen que el hombre es solo un término más en la serie de las formas
animales.
Laplace, Comte y Marx, entre otros, prescinden de la
idea de Dios y, siguiendo la corriente ideológica del momento, la ciencia
materialista se afianza en el siglo XX. Dios no es necesario.
Teilhard se encuentra aprisionado entre científicos y
clérigos. El cepo de creencias atormenta su entendimiento. Entre el blanco y el
negro, los grises brillan por su ausencia.
La presión ontológica paraliza o revela al genio. El
temple jesuita le impide claudicar y reafirma la existencia de Dios. El
esfuerzo intelectual lo proyecta fuera de la lámpara mágica para que cumpla sus
propios deseos: el proceso evolutivo culmina en Dios, afirma, y pretende
reconciliar las conclusiones de la ciencia con las de su propia fe.
Piensa que la evolución es un fenómeno universal con
un fin determinado y recibe duras críticas darwinistas. Sostiene que Dios está
al final del proceso, no al inicio, y las reprimendas clericales son
inmediatas.
La lógica “teilhardiana” se fundamenta en el “tercer
infinito”: uno, lo infinitamente grande, lo cósmico; dos, lo infinitamente
pequeño, lo cuántico; tres, lo infinitamente complejo, Dios.
La vida es consecuencia del cosmos abiótico, el mundo
consciente del inconsciente y una tercera mutación está implícita en el estadio
consciente: la conclusión de la evolución en Dios.
Todo lo que existe en el Universo tiene un “adentro”
y un “afuera”, un interior y un exterior. El interior es el “espíritu” y el
exterior es la “materia”. Ambos conforman un todo indivisible: “espíritu –
materia”.
Los átomos, las moléculas, las estrellas, las
galaxias constituyen, en el tiempo, una complejidad creciente. La vida
significa un salto cualitativo y la biósfera un incremento de la complejidad. La
humanidad constituye un escalón cualitativo a partir del pensamiento reflexivo
y la noosfera (red de pensamientos) un aumento de la complejidad.
Alfa es el inicio
del proceso evolutivo y Omega es el punto de finalización. La flecha del tiempo
parte de Alfa y concluye en Omega y, en su transcurso, crece la complejidad. El
ascenso de lo físico a la vida, la psiquis, la conciencia, la reflexión y lo
social depende de la complejidad del interior de las cosas, del adentro, de la
espiritualidad.
Según Teilhard el aumento de la complejidad converge
en el punto “Omega”, el ascenso hacia el Espíritu se acelera, lo infinitamente
complejo se hace presente. El punto “Omega” significa que la evolución
concluye, que Dios es fin y consumación del Universo.
El pensamiento de Pierre Teilhard de Chardin es
revolucionario. Emerge de su intuición, es la conclusión de una mente
despierta, atenta, esforzada que, en un entorno caótico por el choque de
disciplinas antagónicas vivenciadas en primera persona, produce la chispa que
termina iluminando el escenario de la cognición humana.
Hacia el punto Omega
El sentido de la evolución, el crecimiento de la complejidad:
¿conduce a Dios?
Al pensar1 por qué se está pensando surge la idea de lo difícil que es no pensar. Esto se logra al dormir, donde se pierde el estado conciente2, con la meditación, cuando es posible alcanzar una situación de “dormido-conciente”, o al perder la conciencia por un problema cerebral.
Conciencia: la observación del observador.
Salvo estos casos especiales, el ser humano siempre piensa en algo, pese a que ejecuta en forma continua actividades sin pensar. La mayoría de las acciones realizadas por los hombres y mujeres son inconcientes. Respiran, el corazón bombea sangre, el sistema inmunológico los defiende de agentes extraños, se reproducen, caminan, mantienen el equilibrio corporal, digieren la comida, tienen emociones, cuidan a sus hijos, etc. Estas son todas actividades biológicas e instintivas, que pueden ser concretadas sin necesidad de pensar en ellas.
El aprendizaje permite que muchos comportamientos que al comienzo son pensados terminen siendo inconcientes. Practicar un deporte, bailar, manejar un automóvil, teclear en la computadora, escribir con la lapicera, hacer las cosas rutinarias de la casa o del trabajo, etc., todo sin pensar en esas acciones o, mejor aún, pensando en otra cosa.
El estado de conciencia no es dormir, ni meditar, ni cumplir con actividades biológicas, instintivas o aprendidas sino que radica en la acción de pensar. Y al pensar, se sabe que se sabe, es decir, la conciencia necesita del pensamiento y viceversa.
Ahora bien, ¿quién deriva de quién? Esto se asemeja al dilema: ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? Hoy se sabe que ambos se gestan en forma conjunta con influencias mutuas a partir de un animal antecesor.
Pensamientos
Si es así, el pensamiento y la conciencia se desarrollan al mismo tiempo, mediante interacciones adaptativas, acoplados en la gestación de sus estructuras (el neurobiólogo chileno Humberto Maturana denomina a esta característica sistémica: acoplamiento estructural). La primera conclusión es: pensamiento y conciencia son producto de un fenómeno común.
Pensamiento y lenguaje
Lenguaje
El pensamiento se entreteje sobre cosas que ya pensaron otros seres humanos. Es complicado pensar en algo nuevo. Ocurre que alguien cree tener un pensamiento original y resulta que, al indagar sobre el tema, descubre que a esa idea la trataron los griegos hace 2300 años. Sin embargo, la experiencia de vislumbrar un nuevo concepto, aunque después llegue el desengaño, es aleccionadora en el sentido de lo difícil que resulta asir algo inédito, pues no hay un vocablo que lo distinga, que lo nombre. En este trance es que se detecta que sin palabra no hay pensamiento pues, éste, se escapa, se escurre entre términos conocidos que representan otras ideas, parecidas pero distintas. Hasta que no se le pone nombre, lo nuevo es algo que se intuye pero que no se aferra. La palabra lo identifica y lo incorpora al pensamiento. Se piensa mediante las palabras3, con ellas se significan las cosas. La segunda conclusión es: sin lenguaje4 no hay pensamiento y sin pensamiento no hay lenguaje.
Lenguaje y comunidad
Los animales más complejos se comunican entre si. Sin embargo, no utilizan símbolos articulados con sentido, a excepción de los humanos. Esta forma de comunicación sofisticada permite darle significado a las cosas, ponerles nombre. Esta circunstancia es destacable pues al nombrar no sólo se hace referencia a un objeto sino a todos aquellos que pertenecen a su clase. Por ejemplo, al decir casa, no solo se designa a una en particular sino a cualquier otra, sea construida con barro, ladrillos, madera, vidrio, chapa o cartón. Esta abstracción, fruto del lenguaje, es exclusiva del ser humano.
Comunidad = que se comunica
El lenguaje es la herramienta que labra el entendimiento primigenio entre grupos. También puede decirse que los primeros requerimientos de asociación por parte de grupos humanos impulsan el desarrollo de nuevas formas de comunicación, las que forjan el lenguaje. La tercera conclusión es: el lenguaje y las comunidades se necesitan, son complementarios y se gestan en forma conjunta e interactiva, con influencias mutuas.
Comunidades humanas y sus condiciones de existencia
Las comunidades humanas requieren de seres vivos, en este caso de homínidos, para su formación, sin embargo, esta razón necesaria no es suficiente. Además de estos organismos bípedos, precisa de otras condiciones de existencia.
Las comunidades como organización sistémica están fundamentadas en sus orígenes en lazos de sangre entre grupos humanos. Así surgen, hace más de 3,6 millones de años, los vínculos familiares, proceso posible mediante la gestación paralela e interactiva de la conciencia, el pensamiento y el lenguaje. La cuarta conclusión es: la organización en comunidades humanas se concreta mediante la generación simultánea, con adaptación compartida, de la conciencia, el pensamiento y el lenguaje.
Conclusión final
En la historia de la vida sobre el planeta Tierra, a partir de un determinado momento, surge un dominio fenoménico inédito fruto de la formación de comunidades ligadas por lazos familiares. La gestación de pensamientos, conciencia y lenguaje son condiciones de existencia del nuevo fenómeno, llamado varios millones de años después: el fenómeno humano.
Reflexiones
Hablando de pensar: ¿lo hacen las piedras? ¿los vegetales? ¿los animales inferiores?
La conciencia, el pensamiento y el lenguaje: ¿son productos del cerebro? o ¿son fruto de la organización comunitaria?
La conciencia, el pensamiento y el lenguaje: ¿son derivados de la aparición de la neocorteza cerebral? o ¿desarrollan con su accionar la neocorteza?
Un individuo al que no se le enseñan códigos lingüísticos5: ¿tiene pensamientos? ¿es el caso histórico de los sordomudos? ¿por esa razón son considerados incapaces ante la ley?
Notas 1 Pensar: imaginar, considerar o discurrir. 2 Conciencia: saber que se sabe.
3 Se piensa mediante las palabras: muchos científicos lo hacen aplicando algoritmos, con lenguaje matemático; otros, como los artistas, a través de sus obras, lenguaje artístico. 4 Lenguaje: comunicación mediante símbolos articulados con sentido. 5 Es de destacar el caso de Helen Keller, nacida en 1880 en EEUU, que a los 19 meses de edad queda ciega y sorda. Relata ella que hasta los 7 años carece de memoria emocional, que no puede construir conciencia. A partir de esa edad y mediante el sentido del tacto recibe sus primeras enseñanzas y después, gracias al sistema Braille, amplía su mundo conciente y se transforma en una notable escritora.
El sociólogo alemán Niklas Luhmann cree en una regla antigua y juiciosa: las verdades se presentan contextualizadas y los errores, en cambio, aislados. Son tantas las disciplinas que se cobijan en la neurociencia que tornan a ésta confusa, al carecer de un hilo conductor epistémico que las enhebre en una sola pieza.
En las últimas décadas surgen por doquier instituciones científicas dedicadas al estudio de esta materia. En general, todas adhieren a un mismo recurso: el tratamiento multidisciplinario en las tareas investigativas. Hoy, la neurociencia no se presenta como una teoría contextualizada sino como doctrinas aisladas.
Medicina del sistema nervioso
En los orígenes, el campo de acción de la neurociencia se reduce a comprender la biología de las neuronas. Posteriormente se especifica que atañe a la estructura, función química, farmacología y patología del sistema nervioso.
Con esta orientación, la “Sociedad para la Neurociencia del Perú” convoca a científicos de distintas disciplinas a estudiar todos los niveles de organización del sistema nervioso, mientras que,
el "Instituto de Neurociencias y Centro de Imágenes Médicas de Honduras" presta servicios médicos especializados en diagnósticos y tratamientos neurológicos y neuroquirúrgicos e impulsa la enseñanza y la investigación.
En forma similar, el "Instituto de Neurociencias del Ecuador" asegura que concibe al paciente como un todo y que se lo estudia para su diagnóstico y tratamiento apoyándose de múltiples especialidades.
También la “Sociedad de Neurociencia del Uruguay“ indica que las técnicas aplicadas en esta disciplina experimental desarrollan los aspectos neurofisiológicos, neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofarmacológicos.
Desde el año 1986 la “Universitad Autónoma de Barcelona”, España, imparte el doctorado en neurociencias. Sobre la base de los departamentos de biología celular, fisiología e inmunología adhieren distintas dependencias y facultades que, a través de un instituto coordinador, desarrollan actividades de investigación implicadas en el estudio del sistema nervioso.
Por su parte, el “Grupo de Neurociencias de la Universidad Nacional de Colombia” declara ser interdisciplinario y que trabaja en el estudio del cerebro y sus patologías y tiene como principal objetivo el desarrollo de la investigación mediante una estrecha correlación entre las ciencias básicas y la clínica.
Sistema nervioso, comportamiento y psicología
Hasta aquí las manifestaciones institucionales están referidas a la biología y, en especial, a las enfermedades del sistema nervioso. Sin embargo, la oferta académica también manifiesta alcances más amplios que los anteriores.
La “Asociación Civil de Neurociencias y Neurobiología de México”, convoca a interesados en abordar problemas del funcionamiento y de la estructura cerebral en ramas como: fisiología celular y sistémica, biología del comportamiento, bioquímica de la señalización, control motor, sistemas sensoriales, modelación matemática, ingeniería de sistemas, robótica, inteligencia artificial y biología molecular del desarrollo, la plasticidad y la reparación de circuitos neuronales.
También la “Sociedad Chilena de Neurociencia” amplía y especifica las áreas de estudio: el sistema nervioso en su gran diversidad, su desarrollo, los mecanismos de sensación y percepción, sistema motor, aprendizaje y memoria, sueño, stress, envejecimiento y patologías neurológicas y psiquiátricas entre otras.
Además de las dos anteriores en Argentina la “Universidad Nacional de Córdoba” dicta a partir del presente año el doctorado en neurociencia como una oferta académica transversal, es decir, bajo la órbita de seis facultades y un Instituto privado. Las áreas temáticas a cubrir rondan la biología de la neurona; el sistema neurobiológico; la neurociencia cognitiva; la neurociencia computacional y teórica y la neuropatología.
Aquí cabe una aclaración, la Asociación Mexicana incorpora el concepto “comportamiento”, la Sociedad Chilena el de “psiquiatría” y la Universidad de Córdoba el de "neurociencia cognitiva". Estos términos merecen atención porque hacen referencia a fenómenos que pueden escapar a lo estrictamente biológico.
La neurociencia cognitiva es una rama de la psicología e interconecta con otras sub-disciplinas tales como psicología cognitiva, psicobiología y neurobiología. Consecuentemente, al incorporar a la psicología entre los temas a tratar se complica el panorama original, estrictamente neurobiológico.
El destacado neurofisiólogo y psiquiatra Erik Kandel, premio Nobel compartido de medicina 2000, sostiene que la tarea de la neurociencia es explicar la conducta en términos de actividad cerebral. Así, los fenómenos psíquicos y del comportamiento toman ingerencia e introducen nuevas concepciones al respecto.
Algunos investigadores sostienen que la conducta tiene que ver con las interacciones del organismo con el entorno y que la psiquis implica procesos propios. Esta visión cambia la concepción de los procesos mentales y los distingue de sus bases biológicas.
El Dr. en física y filósofo de la ciencia Mario Bunge, argentino radicado en Canadá, es un firme partidario de las neurociencias y un acérrimo enemigo del psicoanálisis o psicología hablada de Freud y Lacan. Al calificar a la psicología como seudociencia reduce los fenómenos de la naturaleza a dos dominios: el físico y el biológico. Kandel opina distinto, sostiene que el psicoanálisis debe acompañar a las neurociencias pues es la disciplina que más conoce sobre el desarrollo emocional. Boris Cyrulnik, destacado neuropsiquiatra, psicoanalista y etólogo francés afirma que equipos de investigación verifican que la soledad (una emoción) produce atrofia en las neuronas y que, al hablar con alguien en interacción, esa atrofia desaparece.
Sistema nervioso, lenguaje, educación, socialización, cultura y filosofía
En la actualidad, los congresos, seminarios y talleres sobre neurociencia convocan a científicos en general con el fin de lograr un ambiente multidisciplinario. En algunas universidades desarrollan materias como neurofilosofía, neurosociología, neurocultura, neuroética, neuroarte, neurolingüística, neuroeducación, etc. Todas estas “neuro” están vinculadas a fenómenos sociales.
Sin restarle importancia a ninguna de las citadas, quizás sea la filosofía la que tenga la responsabilidad mayor. Es posible que el problema de fondo sea la elaboración correcta del marco epistémico, tarea indudable del intelecto filosófico.
Éste, desde sus orígenes, trata de explicar el problema mente-cuerpo. La tesis del materialismo es que la mente es algo material. En consecuencia, los estados mentales pueden ser reducidos a los biológicos. El inconveniente de esta posición es que los atributos mentales no se encuentran en la electroquímica cerebral. Según el filósofo Ludwig Wittgenstein y sus seguidores, la búsqueda de estados mentales en el cerebro es una pura confusión de conceptos. Sin embargo, es difícil negar que la mente necesita del sistema nervioso y que ambos accionan en forma recíproca entre ellos.
Resolver la cuestión mente-cuerpo, como siempre lo ha sido, es un tema mayúsculo por sus implicancias en muchas y variadas áreas de la ciencia. Una cosa es la biología del sistema nervioso y, otra muy diferente, las implicancias de la mente en el desarrollo de fenomenologías inmateriales (lenguaje, educación, socialización, cultura y filosofía, entre otras).
Neurociencias y espiritualidad
El neurobiólogo chileno Francisco Varela hace importantes aportes a la comprensión de la epilepsia y del sistema inmunológico, investiga las bases biológicas del conocimiento y el lenguaje, contribuye en desarrollos de inteligencia artificial, en epistemología concibe el concepto de “enacción” e incorpora a la psicología cognitiva el pensamiento budista.
Avanzado el siglo XX, la física cuántica llega a conclusiones que la doctrina oriental acepta desde tiempos inmemoriales. Lo interesante es que los métodos utilizados por cada una de ellas son esencialmente distintos, mientras que la aproximación en los resultados entre la ciencia y la espiritualidad despierta el interés de muchos intelectuales.
Varela, junto al industrial y abogado estadounidense Adam Engle, a instancias del Dalai Lama, fundan en los años ochenta el “Mind and Life Institute” para estudiar los vínculos entre budismo y neurociencia. La búsqueda de patrones frente a tan disímiles formas de obtener logros cognitivos son objetivos del Instituto. Así, se llevan a cabo investigaciones conjuntas donde se aplica la ciencia occidental y la tradición oriental contemplativa, o sea, los fundamentos biológicos de la conciencia y la experiencia subjetiva milenaria.
De esta forma, la tecnología neurológica euroamericana y las técnicas de meditación e introspección, con abundantes conceptos para describir un sin fin de emociones y estados mentales, se suman en las tareas investigativas del Mind and Life Institute. Según Varela, la ciencia occidental al estudiar el cerebro y el comportamiento, desconoce un complemento equitativamente disciplinado: la exploración de la experiencia misma. Aquí es donde el budismo aporta observaciones acumuladas en el tiempo, con rigor teórico y con ejercicios y prácticas muy precisas en la exploración individual.
"Cuales sean los resultados de este trabajo, me alegra que se esté realizando", fue la conclusión del Dalai Lama al dirigirse a cientos de investigadores durante una de las reuniones anuales de la “Sociedad de Neurociencia de Estados Unidos”. El diálogo es siempre fuente de sabiduría.
Neurociencias y noética
En filosofía el término “noética” se refiere a todo lo que tiene que ver con la visión intelectual o pensamiento. Una definición más amplia sostiene que la noética es la disciplina científica que investiga la naturaleza y potenciales de la conciencia, empleando para ello múltiples métodos de conocimiento, incluyendo la intuición, el sentimiento, la razón y los sentidos. La ciencia noética explora el mundo interior de la mente (la conciencia, el alma, el espíritu) y cómo se relaciona con el universo físico.
La noética trata de explicar los efectos que la mente puede producir en la materia que le rodea. El famoso escritor novelesco Dan Brown en "El símbolo perdido" populariza la noética. En el libro el autor sostiene que la mente tiene poder en el mundo físico. Esta aseveración es aceptada como válida por varias corrientes intelectuales contemporáneas y puede ligarse con el concepto de resiliencia acuñado por la psicología.
Imagen: tapa del libro de Dan Brown: El símbolo perdido. ''La mente tiene poder en el mundo físico'';
El ya citado neuropsiquíatra, Boris Cyrulnik, padre de la resiliencia", se ocupa de investigar este tema, referido a la capacidad que tienen las personas para recuperarse de las adversidades que le tocan vivir. El fenómeno puede ser aplicado también a las comunidades, por ser semejante, y es reconocido como “resiliencia comunitaria”.
La superación de crisis y catástrofes depende de las interacciones previas, simultáneas y posteriores al hecho traumatizante. Las emociones de afecto, amor, solidaridad, honestidad activadas en cualquiera de las etapas o, mejor aún si ocurren en todas ellas, producen resultados superadores que no son observables cuando están dañadas esas cualidades emotivas. Los estados mentales hacen al ambiente y a lo que somos.
La noética como el concepto de resiliencia tratan sobre las conexiones entre la biología de las neuronas, las emociones, las conductas, las incidencias sobre el medio ambiente, la autoestructuración individual y colectiva, etc. Estas posiciones ideológicas van más allá de la biología de las neuronas.
Los estudios del sistema nervioso, los trabajos sobre las patologías, la cirugía del cerebro, el análisis de los comportamientos, las teorías psicológicas, las concepciones del lenguaje, el pensamiento y la conciencia, los productos culturales, el enigma de la mente, todos convergen en la neurociencia. Mucho se ha avanzado hasta el presente, sin embargo, todavía constituyen un ramillete de disciplinas que no se presentan contextualizadas.
Reflexiones
Si la neurociencia, la ciencia de las neuronas, recurre sistemáticamente a las multidisciplinas en sus tareas investigativas. ¿esto significa que con la biología de las neuronas no alcanza? ¿hay algo más que la electroquímica cerebral? ¿el sistema nervioso es todo?
Si la neurociencia es explicar la conducta en términos de actividad cerebral: ¿el comportamiento depende sólo de lo que ocurre en el sistema nervioso? ¿el entorno, lo externo, no modifica el comportamiento? ¿la psiquis no es afectada por otros sujetos?
Si la conducta tiene que ver con las interacciones del organismo con el entorno y la psiquis implica procesos propios: los procesos mentales ¿en qué dependen y en qué no dependen de sus bases biológicas? ; la psiquis con sus propios procesos ¿significa participaciones ajenas al sistema nervioso?
Si las implicancias de la mente en el desarrollo de fenómenos como lenguaje, educación, socialización, cultura y filosofía van más allá de la biología del sistema nervioso: ¿hay una mente biológica y otras que no son biológicas? ¿el comportamiento social humano responde a una mente social? ¿hay también una mente emocional? ¿qué relación hay entre psiquis y mente emocional?
Si el método científico aporta resultados valederos y la tradición oriental contemplativa elabora principios efectivos:¿el trabajo conjunto ayuda a profundizar el conocimiento? ¿el método científico es el único válido?
Si la ciencia noética explora el mundo interior de la mente (la conciencia, el alma, el espíritu) y cómo se relaciona con el universo físico: ¿los procesos mentales son autónomos respecto a la electroquímica del cerebro? ¿los conceptos de conciencia, alma y espíritu incluyen al sistema nervioso?
Si la materialidad biológica del cerebro es una parte y la mente otra: ¿Son dos ciencias confundidas en una? ¿neurociencia y menteciencia?