sábado, 9 de julio de 2016

Evolución, mente y meditación

Desarrollo corporal y mental
En la adolescencia las personas desarrollan su cuerpo, en especial, la parte más rígida, su esqueleto. A esa edad sus huesos adquieren el tamaño definitivo. Con el paso de los años se verifica un desgaste óseo y el individuo sufre una pérdida de altura corporal.
  
Aquieta tu mente
Los jóvenes hacheros desarrollan sus brazos y tórax, igual que los nadadores profesionales, aunque éstos los modifican en exceso. Los ciclistas y maratonistas transforman sus piernas y los jugadores de ajedrez adecuan su cerebro. En los extremos, los nadadores requieren de huesos superiores largos que sólo pueden conseguirlos en esa etapa dorada de la vida, la juventud temprana, porque luego los materiales calcáreos se tornan rígidos; en cambio, los ajedrecistas disponen para desarrollar una sustancia mucho más plástica, la materia gris. Por tales razones es posible modificar la estructura de la mente a edades avanzadas, mientras que la muscular requiere de menos años y los huesos sólo de una veintena de ellos.

En el campo de la filogenia, los animales terrestres que regresan a vivir al mar, como cetáceos, lobos marinos o pingüinos modifican sus extremidades de acuerdo a las condiciones imperantes en su ambiente. Por la misma razón, desde los australopitecos hasta los primigenios sapiens, pasando por Homo ergaster, incrementan con el tiempo en forma logarítmica su volumen craneal al ser exigido su intelecto por un entorno verbal en comunidad y, como sostiene con acierto el biólogo y zoólogo francés Jean Baptiste de Lamarck, la jirafa posee un largo cuello debido a su interés por alcanzar las verdes hojas de los árboles, donde no llegan otros mamíferos de su medio circundante.
Jean Baptiste de Lamarck
En el cuerpo de los mamíferos, el esqueleto es menos adaptable a las condiciones cambiantes del entorno que el cerebro. Sin embargo, la mayor plasticidad cerebral queda condicionada por una superior fragilidad, con mayor incidencia en los primeros años de vida.

En los humanos, la mente del niño debe contar con adecuadas motivaciones familiares para que su potencialidad heredada se consolide en facultades concretas.
El tema relevante en los primeros años es el aprendizaje del idioma porque la adquisición de la palabra hace posible el pensamiento. Los humanos tenemos pensamientos gracias a la palabra. Los niños sordos que por diversas razones no aprenden a hablar, incluido el lenguaje gestual o por señas, no desarrollan su estructura mental, tal es así, que la legislación de muchos países los considera, hasta hace pocas décadas, incapaces jurídicos.
La breve descripción anterior de casos de desarrollo corporal y mental, sin entrar en mayores detalles y ejemplos, pone de manifiesto la condición de “adaptabilidad” al entorno por parte de los seres vivos en general y de los humanos en particular. Lo interesante es que este proceso de adaptación a los cambios que ocurren en el medio ambiente suceden siempre en el presente.

Pasado, presente y futuro
El pasado y el futuro, como tales, no existen, sólo es viable el presente. El pasado es el relato que son capaces de elaborar seres autoconcientes, los humanos, sobre lo que creen que ocurre con anterioridad a su propio presente. El futuro es la suposición, por parte de los mismos seres, de lo que puede llegar a suceder. En concreto, el presente es y no hay nada distinto a eso, lo demás es simple narración. Cabe destacar que el presente es una vivencia, imposible de contar en simultáneo. Lo que se dice del presunto presente siempre es un relato del pasado.
Homo ergaster
Si el proceso de adaptación se produce en el presente significa que los seres vivos se modifican, en cuerpo y mente, en ese momento, porque no hay otra opción. En consecuencia, si es posible elaborar una lista de seres ancestros de los humanos como: bacterias, protozoos, peces, reptiles, primates, homínidos, homininos, homo ergaster, homo rhodesiensis, homo sapiens, se puede afirmar que para llegar de la bacteria al sapiens, en cada presente del pasado, se producen cambios que llevan a converger en el mundo contemporáneo. Además, se concluye, que toda estructura se adapta y no lo hace ni en el pasado ni en el futuro sino en el presente y, en este instante, se elabora lo nuevo.

La mente y su estructura
El cerebro es la estructura de la mente y, como toda estructura, se adapta a su entorno en el presente. Así como la actividad física desarrolla los huesos y los músculos, la intelectual promociona la transformación cerebral. Un cerebro inactivo, como le ocurre también a los huesos y a los músculos, tiende a atrofiarse. Las estructuras vivas, en todas sus partes, tienen ese comportamiento, a un mayor uso apropiado mejor constitución, a menor uso sobreviene la degradación. Además, una presión inadecuada del entorno siempre produce deformaciones.
La estructura en forma constante interactúa con su entorno y se adaptan mutuamente. El entorno modifica la estructura y la estructura cambia su entorno. Y todo ocurre en el presente. Esto significa que las interrelaciones entre la estructura y su ambiente determinan las transformaciones que se producen. Estas interacciones son las que perturban a la estructura y ésta responde según las propias posibilidades de adaptación que posee. En concreto, son las perturbaciones del entorno las que motivan y la estructura, de acuerdo a sus acotados recursos, la que se adapta.
 La adaptación es un fenómeno de a dos: la estructura y su entorno. En el caso del ser vivo el ambiente lo determina y él, a su vez, condiciona a su ambiente. Es el mecanismo que se detecta en la naturaleza, el fenómeno de adaptación modela la plasticidad de la estructura del organismo. Esta cualidad del mundo observable establece que son las interacciones mutuas y no los genes los que determinan las transformaciones.
La genética es parte importante de la estructura y los genes son forjados por el mecanismo de adaptación y no a la inversa. Por tal motivo es trascendental el autocontrol en el tipo de interacciones que se mantienen durante la vida, precisamente para mejorar su calidad.
Los seres humanos se distinguen del resto de los animales por su capacidad mental. El intelecto autoconciente es el de mayor avanzada. Si bien el cuerpo es imprescindible para vivir, la mente es la que justifica la razón de existir. En consecuencia, cuidar de su actividad, de cuáles son las interacciones más favorables con el entorno, es factor determinante de la felicidad en la convivencia.
Automeditación
La ley universal de aceleramiento de las transformaciones hace que, en los tiempos que corren, los cambios que ocurren son detectados a nivel generacional. Esto significa que toda persona de mediana edad perciba el "cada vez más rápido" de las innovaciones. 
Frente a tales vicisitudes los humanos ven afectada su situación de estrés. El crecimiento masivo del consumo de drogas tranquilizantes pone de manifiesto el problema. Al hablar de futuro, no podemos menos que augurar una agudización de las crisis emocionales, racionales y somáticas.
La genética no produce las transformaciones de las estructuras en los seres vivos. Por el contrario, las interacciones son las que motivan las modificaciones y, entre ellas, a las que afectan a los propios genes. Estos últimos son los encargados de conservar y transmitir las estructuras adquiridas en el presente a su descendencia. Los mecanismos que adopta la evolución no son genéticos, son, de otra índole, de origen sistémico.

La meditación y el cerebro
La médica estadounidense, doctorada en biología molecular y dedicada a las neurociencias, Sara Lazar, es especialista en investigación sobre la incidencia de la meditación en el desarrollo cerebral. Sus trabajos le permiten concluir que la meditación no sólo genera una sensación de bienestar, sino que provoca modificaciones en el cerebro.
Sara Lazar

La Dra. Lazar, mediante resonancias magnéticas, distingue las transformaciones que afectan al cerebro como consecuencia de la práctica de la meditación. Los resultados experimentales detectan modificaciones en la estructura cerebral a partir de las ocho semanas de iniciada regularmente la actividad meditativa.
La meditación, afirma esta investigadora del Hospital General de Massachusetts y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, no sólo relaja a la persona y le reduce el estrés, sino que activa cambios a nivel cerebral. Estas reformas en la estructura se distinguen en el cerebro en el crecimiento de la corteza cingular posterior, aumento en la protuberancia anular, engrosamiento del hipocampo, robustez de la unión témporo-parietal y una disminución del tamaño de la amígdala. Estas reestructuraciones mejoran la reflexión y la autoestima, se aumenta la producción de neurotransmisores reguladores, se motiva la memoria y el aprendizaje, se incita la empatía y la compasión y, por último, el achicamiento de la amígdala implica menores niveles de estrés.

Evolución y meditación
El fenómeno de la evolución es acelerado y dicha circunstancia se evidencia a nivel generacional a partir del siglo XX, aunque algunos intelectuales ya lo discuten con anterioridad. Esto quiere decir que toda persona a lo largo de su vida puede experimentar por sí mismo los cambios que ocurren en el mundo. El telégrafo, la radio, la televisión, la telefonía celular e internet son distintos medios de comunicación que se inventan y especializan en tiempos cada vez más cortos. Aceptar y adoptar estos cambios se hace, para las sociedades, difícil y traumático. La cantidad de información disponible para cada actor se multiplica a un ritmo alarmante y su asimilación, cuando no su rechazo, produce alto estrés.
Mantener la mente estabilizada es cuestión de sobrevivencia y la meditación puede ayudar mucho, como actividad perturbadora en forma positiva, para promover una producción intelectual sana, en el control emotivo y la creación racional, que le permita a las sociedades enfrentar el futuro cercano con éxito y con el menor costo posible en sufrimiento humano. Las sociedades deben tomar conciencia que es ineludible la adaptación, tratando de maximizar los beneficios y minimizar los costos y que la actitud más perjudicial es pretender ignorar su existencia. Las sociedades son testigos de los graves inconvenientes que derivan de la remisión a normativas del pasado evitando enfrentar los desafíos del presente y del futuro cercano.
Meditación colectiva
La meditación, milenaria herramienta, es un recurso muy útil, económico y de fácil práctica que ayuda a la mente personal y a la colectiva a resistir las tensiones de estrés que los tiempos contemporáneos exigen. Meditar mucho y, de paso, meditar sobre el mecanismo evolutivo que fija las reglas de juego en el universo, para intentar armar un relato confiable del futuro próximo que permita elaborar un plan optimizador del bienestar humano.



Reflexiones

  • La actividad física: ¿Modifica el cuerpo?
  • La acción intelectual: ¿Altera el cerebro?
  • ¿El uso del lenguaje gesta los pensamientos?
  • Los niños sordos que no aprenden a comunicarse mediante un lenguaje verbal, como el lenguaje de señas: ¿desarrollan sus capacidades intelectuales con normalidad?
  • La práctica meditativa: ¿Modifica el cerebro en forma positiva?
  • La meditación: ¿Reduce el estrés?
  • La evolución: ¿Es un mecanismo genético o un proceso sistémico no biológico?
  • Las sociedades: ¿Deben enfrentar las innovaciones adaptándose a ellas, aprovechando las cosas positivas y atenuando las negativas? o ¿Es conveniente que las sociedades se remitan a las normativas del pasado?
  • La meditación: ¿es una herramienta social necesaria en el presente?
  • ¿Qué planifican los estadistas para enfrentar la aceleración logarítmica de la evolución?
Mafalda, por Quino

v                                     Mario Hails, 9 de julio de 2016.

                          A 200 años de la independencia argentina.


sábado, 26 de septiembre de 2015

El desafío de la ciencia


Newton y la ciencia clásica
En la madurez cultural de la Edad Moderna Europea, en las décadas que rondan al 1700, se echan los cimientos de la ciencia clásica occidental. Entre varios intelectuales de ese período resaltan los trabajos del filósofo, político, abogado y escritor inglés Francis Bacon, del filósofo, lógico, matemático, jurista y político alemán Gottfried Wilhelm Leibniz, del físico, filósofo, teólogo y matemático inglés Isaac Newton y del físico, astrónomo y matemático francés Pierre-Simon Laplace, como referentes fundacionales de la ciencia en el viejo continente.
La ciencia
El pensamiento de la época postula que la realidad física está determinada, que la aplicación de un conjunto de leyes permite conocer los sucesos pasados y predecir los futuros, si se dispone de los datos completos del estado del universo en un instante dado, y además, presupone un tiempo infinito y simétrico. La sociedad ilustrada de aquel período cree estar bien encaminada en sus esfuerzos por alcanzar el saber absoluto.
Transcurridos dos siglos la memoria social recuerda a Issac Newton como el padre de una ciencia absolutamente objetiva, preparada para lograr mediante su perfeccionamiento el conocimiento total de un mundo determinado, con capacidad para sintetizar los fenómenos de la naturaleza en unas cuantas leyes físicas. La mayoría de los científicos, hasta hace unas pocas décadas, están convencidos que sus principios son firmes y que dicho conocimiento total, por ese camino, es un logro cercano.
Issac Newton

Darwin y la evolución
La ciencia clásica, antes de llegar a su apogeo, en los últimos años del siglo XIX, recibe críticas de algunas voces que comienzan a señalar inconsistencias, como aquellas que surgen de las investigaciones en torno a la teoría de la evolución del geólogo y naturalista inglés Charles Darwin.
Charles Darwin
Los seres vivos y la evolución plantean transformaciones en el curso del tiempo que implican una historicidad biológica incompatible con un universo estático y determinista. Esta teoria es una cuña conceptual que abre una grieta de inconsistencia teórica y hiere centros vitales del pensamiento dogmático de la ciencia newtoniana.

Einstein y la relatividad
¡Siglo veinte, cambalache, problemático y febril!... dice un famoso tango argentino. Siglo donde reina la ciencia con todos sus avances tecnológicos y,  en simultáneo, se arranca de raíz, poco a poco, su propio tronco, el que sustenta todas las ramas del saber científico.
Albert Einstein
El físico alemán Albert Einstein, en las primeras décadas del 1900, propone como concepto fundamental que el espacio y el tiempo que se vivencia no son fijos ni inmutables sino que dependen del observador. La teoría de la relatividad de Einstein establece que el espacio y el tiempo están inextricablemente unidos y modifica las ideas newtonianas básicas sobre qué es el tiempo, el espacio y la masa. El físico alemán no derrumba las ecuaciones gravitacionales de Newton aunque sí las relativiza.

Hubble y la expansión del universo
Pocos años después el astrónomo estadounidense Erwin Hubble anuncia el corrimiento al rojo en las frecuencias de las radiaciones recibidas de galaxias lejanas debido a que éstas se separan entre si, en general, y de la Vía Láctea, en particular.
Erwin Hubble
Tal hecho indica que el universo es dinámico, con la consecuencia, confirmada pocas décadas después, que también tiene un inicio, el Big Bang, y una historia hasta el presente. El universo se expande en forma acelerada a partir de un punto inicial que señala una discontinuidad.

Heisenberg y la incertidumbre
En forma paralela la física cuántica se interna en los dominios atómicos, en los ámbitos de lo muy pequeño, y concluye que allí no rigen las leyes de la física clásica. El físico alemán Werner Karl Heisenberg enuncia el “principio de incertidumbre” de la mecánica cuántica, que lleva su nombre, el cual establece que es imposible conocer en forma simultánea la posición y el momento lineal (cantidad de movimiento) de una partícula dada.
Werner Heisenberg
Cuanta más certeza en los valores de una magnitud menos se sabe de la otra. El principio de incertidumbre de Heisenberg habla de un mundo imposible de conocer en forma absoluta porque indica la presencia en la naturaleza de límites infranqueables para el saber.

Prigogine y las estructuras disipativas
Ilya Prigogine nace en Moscú con la revolución bolchevique de 1917. Su familia huye de Rusia y se establece en Bélgica donde se gradúa de químico. En 1977 recibe el Nobel de Química por sus investigaciones sobre las “estructuras disipativas”. Prigogine estudia los sistemas alejados del equilibrio y establece que éstos disponen de estructuras disipativas coherentes. Para este químico los procesos irreversibles en estado de desequilibrio son fuente de orden, creadores de organización y se desarrollan con un flujo creciente de disipación de energía. Afirma que el tiempo tiene una dirección y un sentido, lo representa con la figura de “la flecha del tiempo” y rompe con la simetría temporal clásica.
Ilya Prigogine
Propone que la ciencia se aboque al estudio de la complejidad, a las situaciones de caos, al orden que se establece cuando se incrementa la disipación de energía. La complejidad entendida, no como algo dificultoso o enmarañado, sino como suceso que ocurre asidua y naturalmente con resultados imprevisibles para el observador. Confirma a la complejidad como un mecanismo aplicado en la construcción del universo conocido y un tiempo con principio y fin, que deja de ser infinito y simétrico.

Gödel y las verdades/falsedades indemostrables
El matemático y filósofo Kurt Gödel (1906-1978), de padres alemanes, nacido en el territorio actual de la República Checa, de nacionalidad austríaca, pone límites al conocimiento racional al establecer la incapacidad de la física, las matemáticas, la filosofía y las ciencias en general, para demostrar la verdad/falsedad de todas sus aseveraciones. Gödel condena a la ciencia exacta por excelencia, las matemáticas, a desechar sus anhelos de certeza en la solución de todo problema planteado con la lógica correcta pues siempre existen afirmaciones bien definidas que no pueden ser aceptadas como ciertas ni rechazadas como falsas.
Albert Einstein y Kurt Gödel en EEUU
Expresiones claras al entendimiento del Teorema de Gödel son las siguientes: “existen aseveraciones cuya verdad/falsedad no vamos a poder demostrar”; “si un sistema es consistente, entonces es incompleto, y si el sistema es completo, entonces es inconsistente”; “toda formulación axiomática y consistente incluye proposiciones indecidibles”.


Un artículo muy interesante y accesible publica el Dr. Alfredo Alejandro Careaga de la Universidad Nacional Autónoma de México. (http://exordio.qfb.umich.mx/archivos%20pdf%20de%20trabajo%20umsnh/aphilosofia/2007/teorema_godel.pdf)

Maturana y la objetividad entre paréntesis
Casi al finalizar el siglo XX, el médico, biólogo y neurofisiólogo chileno Humberto Maturana expone su biología del conocimiento, basada en la objetividad entre paréntesis (objetividad). La (objetividad) se fundamenta en la imposibilidad del observador de hacer referencia a nada externo para convalidar sus explicaciones. Maturana llega a la conclusión, en sus investigaciones neurofisiológicas de la visión de colores en vertebrados, que no es posible encontrar correlaciones entre la actividad del sistema nervioso y los objetos externos a él. Los colores son el fruto de experiencias en la filo y la ontogénesis del observador y no una cualidad intrínseca de las cosas distinguidas. La vivencia de los colores es un resultado mental independiente de las longitudes de onda de la luz proveniente de los cuerpos que se aprecian. Tal es así, que el ser humano es incapaz de distinguir entre percepción e ilusión porque una experiencia posterior puede invalidar una anterior. La validez o no de una vivencia es siempre una opinión del observador y nunca una referencia objetiva de un hecho externo a él. El observador explica su propia experiencia con otra u otras vivencias anteriores y no una realidad ajena a su persona. La explicación no reemplaza aquello que explica. Las cosas no son como son sino que son como eres.
Humberto Maturana
Se piensa, se comprende, se razona, gracias al relato y cada observador tiene el suyo. La ciencia establece la aplicación de un método en la confección del relato y el concepto de (objetividad) exige un esfuerzo significativo intelectual para volver a estructurar el conocimiento humano, no ya sobre cimientos sólidos como lo hizo la ciencia clásica sino sobre una plataforma endeble que flota sobre un mar bravío.

El desafío de la ciencia
La ciencia del presente tiene que erigirse sobre nuevos dogmas. Éstos deben contemplar la vigencia de masas y espacios relativos; de flechas del tiempo irreversibles y afectadas por el entorno; de un cosmos con una historia única; de un mundo de complejidades naturales y necesarias; de verdades/falsedades indemostrables; de observaciones indeterminadas; de observadores (objetivos)... La tarea es titánica y, sin duda alguna, posible.
La ciencia con sus métodos acordados es la herramienta adecuada para continuar con el avance del conocimiento. Su mayor virtud es, quizás, su capacidad para destejer los puntos equivocados y rehacer con optimismo la labor emprendida. La ciencia como el conocimiento es producto de su propia praxis, en consecuencia, queda planteado su desafío en la tarea de rehacerse a sí misma.


Reflexiones

  • La ciencia ¿Tiene toda la verdad entre sus manos?
  • ¿Hay una historicidad cósmica? ¿Una historicidad biológica? ¿Una cultural? ¿Son tres o es una sola historia?
  • El espacio, el tiempo y la masa ¿Son relativos a la valoración del observador?
  • ¿Es imposible conocer en forma simultánea la posición y el momento lineal de una partícula cuántica?
  • En estructuras disipativas muy alejadas del equilibrio ¿La complejidad hace imprevisible el conocimiento del sistema observado en un futuro inmediato?
  • ¿El tiempo es irreversible?
  • ¿Siempre existen verdades/falsedades indemostrables?
  • ¿El observador distingue objetivamente un mundo externo a él? Esa objetividad ¿Es afectada por sus sentidos, su lenguaje o su cultura?
  • ¿Es posible distinguir entre percepción e ilusión? ¿Es factible ser objetivo?
  • ¿Las cosas son como son o son como eres?

Mafalda por Quino


                                                                            Mario Hails, septiembre de 2015

jueves, 21 de mayo de 2015

Física cuántica, mente, campo espiritual y mística


Fermiones y bosones
Los teóricos de física cuántica buscan los ladrillos fundamentales del Universo, los constituyentes primordiales del átomo. Le denominan partículas elementales y son muchísimo más pequeñas que los componentes del núcleo atómico (neutrones y protones). Además, los científicos aseguran que no son partículas. Pese a esta conclusión se les sigue llamando con ese nombre.
La llama mística
La física cuántica identifica partículas elementales al intentar llegar al sustrato del universo y, entre otras clasificaciones, habla de fermiones y bosones. Esta categorización tiene en cuenta el “Principio de exclusión de Pauli”. Este principio sostiene, en física cuántica, que no puede haber más de una partícula ocupando un mismo estado cuántico en forma simultánea. Aquellas partículas que cumplen con el Principio de exclusión de Pauli son designadas con el término “fermiones” y las que no lo cumplen son denominadas “bosones”.
Los fermiones se vinculan con la materia y los bosones con las cuatro fuerzas fundamentales: nuclear fuerte, nuclear débil, gravitacional y electromagnética. Los fermiones son afectados por fuerzas (bosones) y los bosones son partículas mediadoras intercambiadas entre fermiones. En definitiva, los fermiones y los bosones  dependen los unos de los otros por estar mutuamente implicados.
Los protones y neutrones del núcleo atómico y los electrones, constituyentes del átomo, están formados por fermiones elementales. Por ser fermiones cumplen con el “Principio de exclusión de Pauli” y no pueden compartir un mismo estado cuántico al mismo tiempo. De allí surge la impenetrabilidad de la materia ordinaria. Esta circunstancia hace que los neutrones, protones, electrones y la unidad átomo sean sustancias extensas, es decir, cubren espacios que no pueden ser ocupados por otros entes materiales en forma simultánea.
El sustrato inasible del universo
Los bosones no cumplen con el Principio de exclusión de Pauli, por tal razón estas partículas elementales pueden ocupar un mismo estado cuántico en forma simultánea. Esto conduce a que los campos de fuerzas son penetrables, resultan ser sustancias inextensas, no ocupan lugar y pueden superponerse en un mismo tiempo y espacio.
Lo destacado de este relato es que los fermiones y los bosones están mutuamente implicados; ambos tienen un sustrato común; los fermiones son materia impenetrable y los bosones forman campos penetrables; y, lo que es más importante, los bosones son tan necesarios, detectables e equiparables como los fermiones.
El último renglón abona la idea que el universo esta constituido por fermiones y bosones, por materia y campos de fuerza, por energía almacenada y energía que fluye; todos en igualdad de condiciones, sin privilegios, en comunión.

El cosmos
La nucleosíntesis primordial o formación de los núcleos atómicos originales concluye antes de cumplirse los 17 minutos después del Big Bang. Las fuerzas nucleares fuerte y débil, como su nombre lo indica, quedan confinadas al interior de los núcleos atómicos. De allí en adelante la constitución de los átomos y las moléculas queda en manos de las fuerzas electromagnéticas y las estructuras cósmicas resultan ser dependientes de las fuerzas gravitatorias, con una sola excepción, las reacciones nucleares que suceden en el interior de las estrellas responsables de la producción de los núcleos más pesados que el hidrógeno y el helio.
En la nucleosíntesis primordial se integran los núcleos atómicos que definen la cantidad y la cualidad de la materia en el universo. La proporción en masa es la siguiente: tres cuartas partes hidrógeno y una cuarta parte de helio, salvo un pequeño resto de otros núcleos.
La majestuosidad del cosmos
La estructura del átomo se consolida en un largo período que centra en los 370.000 años después del Big Bang.  En su desarrollo el cosmos gesta estructuras por acreción de materia debido a las interacciones gravitatorias. De tal forma se crean las estrellas y sus planetas quienes constituyen a su vez las galaxias, éstas los cúmulos, los supercúmulos y otras configuraciones aún más gigantescas.
Recientemente el astrónomo canadiense Richard Brent Tully y su equipo del Instituto de Astronomía de Honolulu (Hawái, EEUU) definen los límites del supercúmulo al cual pertenece la Vía Láctea y por consiguiente el Sistema Solar con su planeta Tierra. Estos investigadores bautizan a este lugar del cosmos con el nombre de “Laniakea”. En el idioma originario hawaiano Laniakea significa “cielo inmenso”
A partir del átomo las estructuras del cosmos son armadas por las fuerzas gravitacionales. Los núcleos más pesados que el hidrógeno y el helio son sintetizados en el interior de las estrellas, en base a los núcleos originarios, en un período de 8000 de millones de años. Estos núcleos pesados constituyen entre un 1 y un 2 por ciento del total de la materia del universo.

Las macromoléculas, la vida y la cultura
El sistema básico que conforma la materia es el átomo. En dicha unidad intervienen componentes con masa como electrones, protones y neutrones (fermiones) e interacciones como las fuerzas nuclear fuerte (bosones) que integran el núcleo y fuerzas electromagnéticas (bosones) que vinculan a los electrones entre sí y con el núcleo.
Por fuera del núcleo atómico solamente intervienen las fuerzas electromagnéticas mediadas por las partículas elementales llamadas “fotones” y las fuerzas gravitacionales que interaccionan por intermedio del “gravitón”. Ambas son bosones aunque este último, el gravitón, no logra verificación experimental.
El fotón tiene una energía proporcional a la frecuencia de su onda vibratoria. A mayor frecuencia transporta más energía. Los campos electromagnéticos son en esencia campos energéticos.
Formados los átomos y las moléculas, las estructuras cósmicas se integran por el común operar entre la materia y las fuerzas gravitacionales. En cambio, son producto de la materia y las fuerzas electromagnéticas las macromoléculas abióticas, la consecuente aparición de la vida y el resultante surgir cultural en las sociedades humanas.
La interacción electromagnética afecta a las partículas que poseen carga eléctrica y es la fuerza que mantiene unidos a los átomos y a las moléculas. Esta fuerza está implicada en todas las transformaciones físicas y químicas de las moléculas, tiene dos sentidos (positivo y negativo) y es de alcance infinito aunque su efectividad disminuye con el cuadrado de la distancia.
La composición de las estrellas es de hidrógeno y helio, por el contrario, el Planeta Tierra es un reducto de componentes pesados: silicio, aluminio, magnesio, hierro, niquel, plomo, carbono, etc. De los 92 elementos no artificiales de la Tabla periódica de Mendeléyev, la célula necesita, en todas sus versiones, menos de 20 de ellos para desarrollar su vida. En los seres humanos tan solo 6 elementos: oxígeno, carbono, hidrógeno, nitrógeno, calcio y fósforo constituyen el 99 por ciento del cuerpo. De estos valores se desprende que con materia muy poco diferenciada más muchísimos entretejidos electromagnéticos es factible la existencia de la biósfera terrestre en general y de la sociedad globalizada del presente en particular.
El genio ruso Dmitri Mendeleyev.
Los mismos átomos que integran la Tierra abiótica desde hace 4500 millones de años son los que producen los seres vivientes en toda su diversidad y, también, son los que posibilitan los hechos culturales que caracterizan al fenómeno humano. La materia es siempre la misma, es polvo de estrellas, las diferencian se consiguen con la gestión de los fotones, de esos bosones inextensos, inmateriales y penetrables que son responsables de la forma, el diseño, la figura, la imagen, el perfil, la esencia, la estampa, el arte, el espíritu de las cosas.
Las macromoléculas, la vida y la cultura son materia y electromagnetismo. Los átomos son los ladrillos y los campos electromagnéticos son los que hacen que el producto sea una habitación, una casa, un edificio de departamentos, una mansión o… un montón de escombros. Los campos electromagnéticos tejen con átomos y de su telar salen las piezas, sean éstas piedras, proteínas, bacterias, peces, simios o lectores internautas. Los campos electromagnéticos hacen que un ente sea lo que es y no otra cosa.

La mente
El mundo sensible es interpretado mediante mecanismos fisiológicos de recepción de ondas electromagnéticas. Los cinco sentidos tradicionales son: visión, audición, gusto, olfato y tacto, aunque es posible contabilizar varios más. Algunos autores citan: la termocepción o percepción del calor; la propiocepción o captación de la situación de las distintas partes del cuerpo; la equilibriocepción o sentido del equilibrio; la nocicepción o manifestación del dolor; la telepatía o comunicación entre mentes; y la precognición o detección de hechos distanciados en el espacio o el tiempo, entre otros.
Más allá de la validez o no de los rubros citados, el aspecto a destacar es que en todos los casos la perturbación que afecta al observador es siempre, en la instancia definitiva, una onda de energía electromagnética. La mente de la persona interacciona con su ambiente mediante la recepción y la emisión de ondas electromagnéticas.
Los constituyentes de la biósfera son los átomos y las fuerzas electromagnéticas. En cierta medida también participa la gravedad aunque ésta no incide en las cuestiones tratadas en este artículo. La mente, como parte de la biósfera también está conformada y opera con esos ingredientes básicos.
Los componentes de la mente humana son dos:
1)      El cerebro, como la parte material, una estructura de átomos; y,
2)      Ondas electromagnéticas, como la parte inmaterial, una red de interrelaciones.
La mente es un proceso
Lo interesante es que la mente no es ni el cerebro ni la red de interrelaciones sino que es el proceso que se genera en el operar de estos dos componentes. De allí la dinámica mental, imposible de parar o acallar.
El organismo humano está conformado por varios subsistemas, entre ellos: digestivo, muscular, respiratorio, inmunológico, reproductor, circulatorio…, y mental. Para el caso, por ejemplo, del sistema digestivo, sus componentes son: la boca, faringe, esófago, estómago, intestino delgado e intestino grueso. Las operaciones que realiza consisten en trituración y transporte de los alimentos, secreción de jugos digestivos, absorción de los nutrientes y excreción de los residuos. Ahora, en esencia, el sistema digestivo es el proceso encargado de preparar los alimentos de las células del cuerpo. Ese proceso no son sólo los componentes citados sino también la red de interconexiones electromagnéticas que posibilitan la dinámica alimenticia. Ambos, átomos y fuerzas, en comunión, hacen al proceso, al subsistema digestivo del sistema organismo.
El subsistema mental es un proceso cuya materialidad es el cerebro y su inmaterialidad las redes electromagnéticas que recorren todo el cuerpo y se concentran en el interior del cráneo. Las dos cosas, en comunión, hacen al proceso mental.
El tejido nervioso cubre todo el organismo y se centraliza en el interior del cráneo y, por ser materia, es extenso, ocupa espacios en los que queda confinado. Las redes electromagnéticas de la mente, en contraste,  son mediadas por bosones y éstos son inextensos y penetrables, es decir, inmateriales. Por esta razón los campos electromagnéticos mentales no quedan contenidos al interior del cuerpo y fluyen al exterior aunque pierdan efectividad en proporción al cuadrado de las distancias.

La mística
La mística es una práctica en esencia meditativa, alejada del conocimiento racional, que busca experimentar la unidad y la interrelación de todas las cosas. Los métodos aplicados son variados aunque todos tienen en común una intención contemplativa y una relajación mental y corporal. Ambas condiciones pretenden adentrarse en el área espiritual, el terreno de las inmaterialidades, de los acoplamientos de campos electromagnéticos.
La mística es una corriente teológica y filosófica que aspira a conocer más allá del mundo sensible. Sin embargo, se puede pensar que la mística es también una forma más de ejercitar aquellos sentidos citados  anteriormente. Para darle un nombre a esta milenaria práctica de la mística, para asir el concepto según la orientación expuesta y para poder referirse a ella como un sentido más, se formula la propuesta de llamarla “misticepción”.
La meditación habilita la misticepción
Desde una mente acondicionada para operar en un estado de conciencia especial es posible orientar el proceso mental de forma que anule las perturbaciones que afectan a los sentidos. Si es aceptable la idea de la “misticepción” corresponde expresar, en este caso, que el proceso mental en ese estado de conciencia extraordinario concentra su atención sobre un único sentido, el de la “misticepción” y neutraliza a todos los demás.
Una mente enfocada en la “misticepción” capta perturbaciones del ambiente imperceptibles bajo otras circunstancias. Es un camino que ofrece una conexión espiritual directa con el entorno. Sin embargo, es necesario esclarecer que todo lo que perturba al ser vivo no es instructivo, tan solo “gatilla” o incita a los órganos receptores del organismo. Es la mente de este ser la que, de acuerdo a su estructura forjada a lo largo de su filo y ontogénesis, puede generar aprendizaje, es decir, modificar su estructura de acuerdo a sus nuevas experiencias.
Silenciada la mente, el sentido de la “misticepción” genera un estado de conciencia especial que experimenta en directo las perturbaciones del entorno sin el filtro del pensamiento conceptual. Es como un entrelazar del proceso mental con campos electromagnéticos externos, sin receptores ni efectores intermediarios, lejos del raciocinio, que genera aprendizaje en la estructura del auto-observador involucrado.

Las cosas que suceden en la biósfera terrestre son materia entretejida con campos electromagnéticos. La mente humana es un proceso generado por materia y campos energéticos. Esos campos electromagnéticos que componen los procesos que hacen al ser vivo son reconocidos por un observador en base a su experiencia en la filo y ontogénesis como una vivencia espiritual. El espíritu es el campo energético que involucra a una cosa determinada que, con mística, la mente humana revela.

Conclusión

Los físicos cuánticos en la búsqueda del sustrato del universo llegan hasta lo más diminuto que la ciencia del presente admite: fermiones y bosones. Esta diferenciación primaria de la energía clasifica a la sustancia básica en dos rubros que pueden también reconocerse como materia y campos de fuerzas.  Ambos, en igualdad de condiciones, sin privilegios, en comunión: Uno, extenso, impenetrable, otro, inextenso, penetrable.
Los seres humanos tienen desarrolladas facultades especiales que los diferencian de los otros animales, como el pensamiento, la autoconciencia, el lenguaje, el raciocinio y el conocimiento místico. Este último cultiva el campo espiritual, redes inmateriales que gobiernan la materia, y, al hacerlo, enriquecen la praxis del vivir.
Campo energético
La espiritualidad es la red electromagnética que le otorga a cada ente su propia identidad, aquello que hace que el ser sea lo que es y no otra cosa. La inmaterialidad de la espiritualidad condice con los campos de fotones y éstos, junto a los átomos, generan los procesos que constituyen cada unidad distinguida por la mente del observador.
El sentido de misticepción conecta en forma directa el campo mental propio del ser humano con perturbaciones de campos energéticos externos, sin receptores ni efectores intermediarios, alejado del pensamiento racional. Es un mano a mano entre espiritualidades.




Reflexiones
  • ¿Existen los fermiones y bosones en igualdad de condiciones, sin privilegios y en comunión?
  • ¿Las estructuras del cosmos se gestan por acreción de materia debida a interacciones gravitatorias?
  • ¿Las macromoléculas, la vida y la cultura son tan solo materia y campos electromagnéticos? ¿Por qué con átomos poco diferenciados se logran tan variados resultados?
  • ¿Interacciona la mente con su ambiente mediante la recepción y la emisión de ondas electromagnéticas? ¿Hay alguna otra forma de interrelación?
  • ¿Es la mente un subsistema del sistema principal? ¿Es la mente un proceso que requiere de la operatoria mancomunada de una parte material y de otra inmaterial o fotónica?
  • ¿El conocimiento místico aspira a conocer más allá del mundo sensible? ¿El bloqueo mental de los sentidos tradicionales pone en acción el sentido místico o de misticepción?
  •  La espiritualidad: ¿Es un campo energético? ¿Este campo energético es un campo de fuerzas, de fotones, electromagnético?
  • La experiencia mística: ¿Es un mano a mano entre espiritualidades?

Mafalda por Quino



  •                                                                          Mario Hails. Mayo de 2015

viernes, 28 de noviembre de 2014

Tiempo cero absoluto


Recomendación:                                                                  
Se sugiere la lectura previa, en este Blog,
 de las entradas: "La flecha del tiempo"
 y "El destino de la flecha del tiempo".


Las alternativas

La flecha del tiempo hace referencia al proceso irreversible de desconcentración de energía en el cosmos. La expansión acelerada del espacio-tiempo, propuesta en la década del 90, resulta confirmada en recientes observaciones astronómicas de supernovas distantes.
En el Universo el espacio se expande en forma acelerada
El físico y matemático alemán Rudolf Clausius enuncia en el siglo XIX la muerte térmica del Universo. Pronostica, para tiempos aún lejanos, un equilibrio final entre todas las temperaturas y presiones, es decir, un valor máximo para la entropía.
En la actualidad la mayoría de los científicos coincide con la conclusión de Clausius: transcurridos algunos miles de millones de años la energía aprovechable se agota y el cero absoluto de temperatura termina por dominar la escena. Es un final lento y agónico.
El siglo XX, sin embargo, advierte, desde unas pocas voces de la intelectualidad occidental, que es posible una transición alternativa. En este caso, el desenlace es rápido y apoteótico.

La aceleración
Sobre el vástago de la flecha del tiempo se pueden hacer muescas que indiquen la aparición de aquellos hechos considerados relevantes. Así, pueden marcarse sucesos tales como: el nacimiento del Universo hace 14000 millones de años, la integración del átomo, de las moléculas y el alumbramiento de las estrellas, entre estas últimas, una de tercera generación, el sol, unos 4600 millones de años atrás. A continuación, la aparición de la vida unicelular, después la pluricelular, los animales invertebrados, los mamíferos, los primates y el surgir de los australopitecos, entre 3 a 4 millones de años del presente. Le siguen varias ramificaciones de prehumanos que terminan en el homo sapiens, especie que origina, 12000 años AC, los primeros intentos de asentamiento territorial. La ocupación periódica y luego permanente de tierras productivas implica el inicio de las civilizaciones y, con ellas, comienza el ciclo correspondiente al fenómeno humano. En este último, los hitos destacados están vinculados a las características organizacionales de las sociedades: las ciudades estado, los reinos, los imperios, las naciones y la reciente globalización.
La secuencia de acontecimientos  referida es un indicio de la existencia de un proceso de generación de estructuras cada vez más sofisticadas denominado de “evolución universal”. Para visualizar la problemática expuesta es conveniente representar en un gráfico, de coordenadas cartesianas, la variable “tiempo” sobre un eje y la función “sucesos relevantes” (SR) sobre el otro eje. El tiempo, medido con un módulo equivalente a la duración de un giro del planeta Tierra alrededor del Sol y, los “SR”, ubicados sucesivamente, unidad por unidad, en una escala lineal de números enteros.
Resulta indudable que el problema radica en definir cuáles son esos hechos trascendentes y la razón de su selección. Esta cuestión queda plasmada en la siguiente pregunta: ¿Cómo se explica el mecanismo que despliega la naturaleza para determinar que ocurran los sucesos que acontecen y que la ciencia expone al describir la historicidad del Universo?
Antes de responder esta pregunta es válido intentar una aproximación y elegir esos SR mediante la experiencia que acumula la ciencia contemporánea y que el investigador puede registrar según su propio criterio. Este primer intento, sin dudas con diferencias entre las listas elaboradas por distintas personas, puede obtener un resultado satisfactorio debido a las peculiaridades del caso.
Retomando el ejemplo figurado inicial y concluida la tarea de marcación es posible detectar que las muescas labradas sobre el astil de la flecha tienen una distribución especial. A medida que se acercan a la punta, o sea, con el transcurso del tiempo, se muestran cada vez más juntas. Esto implica que el ritmo de aparición de las incisiones es precipitado.
Muescas sobre la flecha del tiempo
La representación gráfica, que resulta de ubicar cada punto según las coordenadas del SR considerado y las del tiempo adjudicado a su aparición, es una curva que los matemáticos identifican con la función logarítmica. Dicha curva simboliza la ocurrencia en la naturaleza de eventos significativos que se generan en una secuencia acelerada.
Lo interesante de la representación gráfica logarítmica es que su tendencia final es tan concluyente que absorbe los errores cometidos por el investigador en la apreciación de los SR. Esto no significa encontrar una respuesta a la pregunta anterior, en cambio, consolida la idea general que afirma que el proceso evolutivo sigue una ley logarítmica.

Curva logarítmica

Tramo de la curva
a utilizar
Curva de la evolución 
Nota: En el tercer gráfico se invierte la curva con respecto al eje vertical para tomar tiempos negativos.

Las versiones

En entradas anteriores de este blog se citan intelectuales del siglo pasado que se ocupan del acelerado proceso evolutivo. Es necesario, por su importancia, reiterar sus nombres y sus conclusiones para engarzarlos con propuestas actuales.
La detección de la expansión acelerada del Universo y las ideas sobre un comportamiento también acelerado de algo que se puede significar con el término “progreso” germinan en el siglo XX. En el año 1951 un grupo de investigadores franceses proponen para la “curva de la evolución” una tendencia a infinito en el lapso comprendido entre los años 2050 y 2200.
El filósofo francés, Francois Meyer, analiza los avances tecnológicos desde hace 2 millones de años y asegura que la aceleración del progreso es invariante desde aquella fecha. Fija el valor de la asíntota vertical en el año 2070.
Por su parte, el hombre de ciencias en varias disciplinas, expedicionario polar y antártico y polígloto francés Andrè de Cayeux, extiende el inicio de la “curva de la humanidad” a los orígenes de la vida, hace más de 3600 millones de años. Por otro lado, el físico y cibernético austríaco Heinz von Foerster, mediante cálculos por computación electrónica en la Universidad de Illinois, asevera que el momento crucial es el año 2030.
Quizás la más interesante de todas las versiones al respecto sea la del paleontólogo, filósofo y jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin, quien extiende el proceso evolutivo al fijar su origen en el Big Bang, al que llama Punto Alfa. Este científico y sacerdote católico ubica la “curva de la evolución” entre el citado Punto Alfa y otro final, en el infinito, que denomina Punto Omega.
Teilhard de Chardin no habla de progreso tecnológico sino que incursiona en el terreno espiritual: Sostiene que el eje principal de la evolución es una ascensión hacia la conciencia. Manifiesta el jesuita que en el avance de la humanidad es previsible un salto cualitativo que culmina en una conciencia superior, en el Punto Omega, centro de todos los centros, donde se produce la síntesis de lo creado con el creador.

Hipótesis actuales
Las hipótesis actuales compatibilizan con el planteo que hace Pierre Teilhard de Chardin en el sentido que el fenómeno de la evolución se inicia en el Big Bang y finaliza con tendencia a infinito en una fecha situada en el futuro próximo.  La curva que surge de la representación en un plano de coordenadas ortogonales (SR – tiempo) es logarítmica. Esto significa, por el tramo de curva que se visualiza en el gráfico, que la trayectoria tiene un punto de referencia de tiempo cero absoluto (1) ubicado en el futuro y un correspondiente valor infinito para la función SR. La idea que se consolida es que el proceso evolutivo se inicia hace 14000 millones de años, transcurre con crecimiento acelerado de SR y tiende a infinito en la asíntota vertical de tiempo cero absoluto.
Curva de evolución de los seres vivos
Las incógnitas actuales no derivan de la forma genérica de la curva logarítmica, ya que la ciencia actual ofrece pruebas empíricas sustentables, sino de tres aspectos atinentes a la misma: 1) Conocer el valor que adopta el parámetro de la ecuación logarítmica que permite determinar donde se ubica el tiempo cero absoluto en el calendario terrestre;  2) Saber sobre el mecanismo que genera la ocurrencia de los SR en la naturaleza; y, 3) Explicar que es la esencia de los SR.
Los hechos notables referidos, signifiquen progreso, avance, conciencia o crecimiento negentrópico, son identificados en este escrito con la sigla SR y el concepto central que los justifica es ser puntos decisivos en la conformación de la curva logarítmica, es decir, hechos que pasan según una ecuación matemática que los determina.
La concepción de SR es entendida, por parte de los autores citados, más por un pensamiento abductivo o interpretación intuitiva que por un razonamiento científico puesto que el enigma del mecanismo que despliega la naturaleza para determinar que ocurran los sucesos que acontecen sigue vigente.

La constante de Feigenbaum
En teoría del caos se estudian sistemas dinámicos no lineales o alejados del equilibrio. En ciertos casos, pequeñas modificaciones en el valor de un parámetro ocasiona cambios cualitativos en el comportamiento de un sistema: de estacionario a periódico, de estacionario o periódico a cuasiperiódico o de cualquiera de ellos a caótico o a la inversa. La representación gráfica es elocuente: el sistema desde un estado estable pasa a oscilar en ciclos de 2, 4 y 8 períodos y, a partir de allí ingresa en el caos.
El físico y matemático estadounidense Mitchell Feigenbaum demuestra que el comportamiento de transición entre un estado estable y otro caótico sigue reglas matemáticas. El sistema alejado del equilibrio comienza a oscilar en ciclos de 2, 4 y 8 períodos y en el gráfico respectivo la curva se divide con el cambio de períodos, es decir, se bifurca.
Diagrama de bifurcaciones
Feigenbaum fija la relación numérica entre bifurcación y bifurcación en una constante universal que lleva su nombre y que tiene un valor de 4,6692…, es decir, cada bifurcación o cambio de régimen ocurre 4,6692…veces más rápido que en el caso anterior. La constante de Feigenbaum se aplica a todo sistema no lineal al borde del caos. La conclusión es que el estado de caos tiene sus propias normas internas.
El ingeniero en software sueco Nick Hoggard investiga en materia de evolución y conciencia y piensa que hay una conexión entre el comportamiento caótico de los sistemas y el proceso por el cual se genera el Universo conocido. Postula que el Universo es un sistema dinámico no lineal y que, en consecuencia, la constante de Feigenbaum debe tener ingerencia en la ecuación que determina la “curva de la evolución”.

Con el tiempo en escala logarítmica, eje vertical,
la curva se transforma en recta
Los intentos de Hoggard por encontrar una concordancia entre dicha constante universal y el parámetro que determina el punto de tiempo cero absoluto no son concluyentes pues sólo llegan a demostrar una aproximación. Sin embargo, sus resultados confirman las transformaciones aceleradas de los SR y vinculan a los ámbitos cósmicos, biológicos y culturales como participantes de un único proceso evolutivo.
El antropólogo social argentino Carlos Reynoso señala que el número de Feigenbaum no se refiere a una duplicación de período que ocurre a lo largo del tiempo sino que la duplicación es una función del valor del parámetro de la ecuación logística, en consecuencia, el criterio adoptado por Hoggard es equívoco. Pese a que Reynoso tiene razón, el ingeniero sueco acierta en el planteo general pues sus estimaciones se acercan a los datos aportados por la ciencia.
Carlos Reynoso
Dr en Antropología Social
La propuesta de Hoggard parece acertar en el enfoque de fondo y equivocar la selección de la constante de Feigenbaum como parámetro de la ecuación logarítmica. Su predicción establece un  "cambio de fase" global en el período 2001 a 2004, hecho no acaecido. El ingeniero sueco reitera falencias de sus antecesores al no lograr explicar cuál es el mecanismo que despliega la naturaleza para determinar que ocurran los sucesos que acontecen y que la ciencia expone al describir la historicidad del Universo.

Al ritmo de la música
José Díez Faixat, arquitecto, pensador y escritor de Gijón, España, publica, en la Web: http://www.iieh.org/evolucion,  un artículo titulado “El ritmo oculto de la evolución”.  Faixat, en su exposición, revela la existencia de un ritmo espiral muy preciso en la emergencia de los saltos evolutivos que jalonan la historia universal. Esta hipótesis la expone en su libro “Entre la evolución y la eternidad” (1996, Barcelona, Editorial Kairós) motivado por ideas del filósofo y sistémico húngaro Ervin Laszlo.
El arquitecto español sostiene que la dinámica evolutiva se percibe como generadora de entidades no sólo progresivamente más complejas y organizadas en su aspecto externo, sino también, más profundas y conscientes en su ámbito interno. Al proyectar la película de la evolución se distingue con nitidez una flecha característica en el proceso: los seres vivos avanzan de una estructura simple a otra más compleja y, paralelamente, aumentan su psiquismo y su autonomía. La trayectoria evolutiva global se asemeja a una escalera en la que se alternan los tramos horizontales, sin apenas cambios, con los saltos bruscos de nivel.
Este intelectual de Gijón vincula a los puntos singulares que determinan la trayectoria de la escalera global de la evolución, con la ecuación de onda de la mecánica cuántica, del físico austríaco Erwin Schorödinger, y con las ondas estacionarias de una unidad vibrante, sea ésta una cuerda, una membrana, un platillo o el aire que fluye por un tubo. Esto significa que la curva de la evolución tiene un componente ondulatorio.
Cada solución de la ecuación de Schrödinger describe un posible estado del electrón en el átomo y, el cuadrado de la función de onda delimita la distribución de la densidad de electrones alrededor del núcleo. Por su lado, las ondas estacionarias dividen a la unidad en secciones completas iguales. Por ejemplo, una cuerda de bajo tiene sus extremos fijos, inmóviles, y, al vibrar sólo puede hacerlo como una sola pieza, o en dos partes, o en tres…, siempre en partes iguales. Cada parte separada de otra por un punto que no vibra, que permanece estacionario, de allí el nombre de la onda.
Onda estacionaria

Sostiene Faixat que las vibraciones o energías fluctuantes no discurren de modo continuo sino que lo hacen en forma cuantificada según una jerarquía de ondas estacionarias. Que toda unidad vibrante posee intrínsecamente niveles potenciales muy precisos en los que se estabilizan los flujos de energía. Refiere esta conclusión a las transformaciones más profundas de la evolución que suceden de forma brusca y repentina, generando una jerarquía de niveles de organización progresivamente complejos e inclusivos. Define al Universo como una unidad vibrante que canaliza sus flujos de energía en una serie muy definida de niveles de estabilidad, como lo hacen los átomos (ecuación de Schorödinger) y los instrumentos musicales (onda estacionaria).

Faixat toma como ejemplo la cuerda de guitarra.  Cuando se la hace vibrar en una tercera parte de su longitud total surge una nota diferente, es decir, con el segundo armónico aparece la novedad sonora. Ahora, si se hace vibrar un tercio del primer tercio, un tercio del segundo tercio, etc, florecen saltos creativos en cada instancia.
Este autor asevera que los segundos armónicos definen los niveles potenciales de estabilidad estratificada a través de los cuales se canaliza la creatividad de la naturaleza y los peldaños de la escalera evolutiva señalan el proceso creador de organismos cada vez más complejos y conscientes. Además, en la cuerda de la guitarra por cada tercio de longitud vibrante, segundo armónico, se obtiene un sonido nuevo, otra nota, y, por tanto, un salto de ciclo; con una consecuencia, cada siete ciclos se vuelve a repetir la misma serie de notas en un semitono más alto. Denomina “serie” a cada uno de los sucesivos grupos de siete ciclos y “salto de serie” a las transiciones entre ellos. Este criterio de “serie” y “salto de serie” que explica Faixat no afecta el fondo de la cuestión evolutiva.
Este escritor propone un proceso evolutivo global, desde el “origen” hasta el “final”, representado por una curva que consta de dos tramos invertidos: uno que va desde el origen hasta el nodo P, que llama tramo de “salida” o “hacia fuera”; y, el segundo, que abarca desde P hasta el final, tramo de “retorno” o “hacia dentro”.
Las curvas de la evolución de Faixat
Concluye el arquitecto Faixat diciendo que resulta realmente sorprendente que un esquema tan sencillo se ajuste con precisión con los resultados obtenidos por la ciencia. Sin embargo, no especifica cuál es el mecanismo de generación de esas entidades cada vez más complejas, organizadas, profundas y conscientes ni como se identifican con esos peldaños o niveles evolutivos. Esto hace que siempre se pueda ajustar algún fenómeno a la fecha requerida.
Faixat utiliza dos curvas logarítmicas: la primera, crece cada vez más lento y, la segunda, cada vez más rápido. En su análisis, la onda estacionaria musical determina el valor del parámetro de la ecuación y la asíntota vertical, que señala el crecimiento infinito, la fija en el año 2217. Con justeza, los resultados obtenidos por Faixat no coinciden con los datos científicos aunque son también, como los de Hoggard, una aproximación al proceso de evolución universal.

Los honestos sirvientes
El escritor y poeta británico nacido en la India Rudyard Kiplig destaca las seis preguntas de verificación que debe responder todo informe que se considere completo, y lo hace mediante unos versos:
Tengo seis honestos sirvientes
(me enseñaron todo lo que sé);
Sus nombres son Qué y Por qué y Cuándo
Y Cómo y Dónde y Quién.

En las distintas versiones descriptas del fenómeno evolutivo se encuentran puntos comunes, uno de ellos es que ninguna responde a todas las preguntas que Kiplig indica en su poema.  De un análisis de las respuestas ofrecidas derivan los siguientes resultados:
-- En el qué, todos concuerdan: el fenómeno de la evolución y su curva logarítmica;
-- En el dónde también hay coincidencia: el ámbito de estudio es el Universo;
-- En el cuándo surgen diferencias: las hipótesis más antiguas se restringen al caso humano y las más recientes extienden el período a investigar desde el Big Bang hasta el futuro cercano;
¿Por qué yo?
-- En el quién, el único contundente es Teilhard de Chardin: el Punto Omega produce la síntesis de lo creado con el creador: Dios;
-- En el cómo, se detecta una carencia compartida: no hay propuestas al respecto; y
-- En el por qué, se plantea la cuestión más difícil de contestar puesto que conlleva viejas preguntas filosóficas irresueltas: ¿Por qué el Universo? ¿Por qué el ser humano? ¿Por qué yo?
Respecto al cómo, la pregunta se puede completar en la versión ya reiterada: ¿Cómo se explica el mecanismo que despliega la naturaleza para determinar que ocurran los sucesos que acontecen y que la ciencia expone al describir la historicidad del Universo? ¿Cómo se entiende esa secuencia de estructuraciones que produce el crecimiento logarítmico de “SR”?

Conclusión
Los conceptos vertidos en párrafos anteriores: estructuras cada vez más sofisticadas, hitos destacados, progreso, progreso tecnológico, conciencia, sucesos relevantes, eventos trascendentes, avance, crecimiento negentrópico, entidades más complejas y organizadas, entidades profundas y conscientes, seres vivos que aumentan su psiquismo y su autonomía, creatividad de la naturaleza y organismos complejos y conscientes, pueden ser simbolizados con el significante “SR”.
Todas las proposiciones, descriptas anteriormente en forma sintética, comparten la idea que el fenómeno de la evolución es universal, que va más allá de la biología, y, además, tienen en común a la ecuación logarítmica como expresión matemática de su dinámica. La representación gráfica de dicha ecuación es una curva que revela un crecimiento acelerado en el tiempo con tendencia a infinito en un tiempo cercano.
En este gráfico el presente se confunde con la asíntota o eje vertical
La función “SR” se incrementa a un ritmo logarítmico y se acerca a una singularidad, es decir, tiende a infinito cuando el tiempo tiende al cero absoluto. Tal circunstancia final implica una discontinuidad en la curva, tan peculiar y enigmática como el instante inicial del Big Bang. Las predicciones que hacen los autores citados en este artículo ubican el tiempo cero absoluto en la asíntota vertical correspondiente al infinito de “SR” entre los años 2030 y 2217.
La descripción del proceso de la evolución, desde hace 14000 millones de años hasta el presente, mediante una ecuación logarítmica, bajo la premisa de la existencia de “SR”, permite plantear la hipótesis que la evolución es un fenómeno único, universal, discontinuo y determinado en el tiempo. Sólo queda otorgar consistencia a dicha hipótesis mediante argumentos científicos y calcular luego, en años del calendario terrestre, el tiempo cero absoluto.
Rudolf Clausius en el siglo XIX propone un final lento y agónico con temperatura de cero absoluto. El siglo XXI presenta una alternativa con un desenlace rápido y apoteótico, con una fecha límite.  

Reflexiones

  • Para el Universo: ¿Cuál es la transición más consistente: la muerte térmica de Clausius, lenta y agónica o la logarítmica, rápida y apoteótica? ¿Otra versión?
  • ¿En la naturaleza ocurren eventos significativos que se generan en forma acelerada?
  • La curva logarítmica de la evolución: ¿Representa un proceso tecnológico, humano, biológico o universal?
  • ¿Por qué no aciertan el sueco Nick Hoggard y el español José Díez Faixat con el valor del parámetro de la ecuación logarítmica?
  • De los honestos sirvientes: ¿Cómo responder al cómo sucede lo que sucede?
  • ¿Es posible argumentar la hipótesis que afirma que la evolución es un fenómeno único, universal, discontinuo y determinado en el tiempo?
  • ¿Quién rige el destino del Universo: La temperatura de cero absoluto o el tiempo de cero absoluto? ¿Hay otra alternativa?
    Mafalda por Quino

(1)   El cero absoluto es la más baja temperatura teórica posible, -273,15°C, donde las partículas sólo pueden permanecer estáticas. Es un valor límite o sea inalcanzable. Éstas son consideraciones de la mecánica clásica. La mecánica cuántica experimenta en la actualidad con valores ligeramente inferiores al cero absoluto. El tiempo cero absoluto es llamado así en este artículo por parangón con el cero absoluto de temperatura y también es un límite. En el presente es imposible predecir los sucesos en la escalada final de la curva de la evolución aunque se trate de unas pocas décadas adelante.

(2)   Muchos estudiosos del tema trabajan con la hipótesis que la próxima singularidad es tecnológica. Entre ellos se encuentran: el filósofo transhumanista sueco Niklas Boström que fija la fecha de un evento tecnológico singular entre 2004 y 2024; el joven estadounidense especialista en inteligencia artificial Eliezer Yudkowsky, entre 2005 y 2020; el físico estadounidense James Wesley, en 2075; en Francia el astrofísico Laurent Nottale, el paleontólogo Jean Chaline y el economista Pierre Grou desarrollan un modelo de aceleración con una singularidad a escala mundial entre los años 2050 y 2110; el físico danés Anders Johansen y el físico francés Didier Sornette postulan una singularidad mundial en tiempo finito con cambio de fase en el lapso 2040 a 2060; el físico estadounidense Richard L. Coren estudia el crecimiento sistemático de la información en la historia del cosmos con una singularidad en el 2140; el economista estadounidense Robin Hansen pronostica una singularidad económica mundial para el 2150; y siguen muchos otros investigadores…


                                                                               Mario Hails, Noviembre de 2014