jueves, 22 de julio de 2010

Pensar en pensando


Conciencia y pensamiento

Al pensar1 por qué se está pensando surge la idea de lo difícil que es no pensar. Esto se logra al dormir, donde se pierde el estado conciente2, con la meditación, cuando es posible alcanzar una situación de “dormido-conciente”, o al perder la conciencia por un problema cerebral.


Conciencia: la observación del observador.
Salvo estos casos especiales, el ser humano siempre piensa en algo, pese a que ejecuta en forma continua actividades sin pensar. La mayoría de las acciones realizadas por los hombres y mujeres son inconcientes. Respiran, el corazón bombea sangre, el sistema inmunológico los defiende de agentes extraños, se reproducen, caminan, mantienen el equilibrio corporal, digieren la comida, tienen emociones, cuidan a sus hijos, etc. Estas son todas actividades biológicas e instintivas, que pueden ser concretadas sin necesidad de pensar en ellas.
El aprendizaje permite que muchos comportamientos que al comienzo son pensados terminen siendo inconcientes. Practicar un deporte, bailar, manejar un automóvil, teclear en la computadora, escribir con la lapicera, hacer las cosas rutinarias de la casa o del trabajo, etc., todo sin pensar en esas acciones o, mejor aún, pensando en otra cosa.
El estado de conciencia no es dormir, ni meditar, ni cumplir con actividades biológicas, instintivas o aprendidas sino que radica en la acción de pensar. Y al pensar, se sabe que se sabe, es decir, la conciencia necesita del pensamiento y viceversa.
Ahora bien, ¿quién deriva de quién? Esto se asemeja al dilema: ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? Hoy se sabe que ambos se gestan en forma conjunta con influencias mutuas a partir de un animal antecesor.
Pensamientos
Si es así, el pensamiento y la conciencia se desarrollan al mismo tiempo, mediante interacciones adaptativas, acoplados en la gestación de sus estructuras (el neurobiólogo chileno Humberto Maturana denomina a esta característica sistémica: acoplamiento estructural). La primera conclusión es: pensamiento y conciencia son producto de un fenómeno común.


Pensamiento y lenguaje

Lenguaje
El pensamiento se entreteje sobre cosas que ya pensaron otros seres humanos. Es complicado pensar en algo nuevo. Ocurre que alguien cree tener un pensamiento original y resulta que, al indagar sobre el tema, descubre que a esa idea la trataron los griegos hace 2300 años. Sin embargo, la experiencia de vislumbrar un nuevo concepto, aunque después llegue el desengaño, es aleccionadora en el sentido de lo difícil que resulta asir algo inédito, pues no hay un vocablo que lo distinga, que lo nombre. En este trance es que se detecta que sin palabra no hay pensamiento pues, éste, se escapa, se escurre entre términos conocidos que representan otras ideas, parecidas pero distintas. Hasta que no se le pone nombre, lo nuevo es algo que se intuye pero que no se aferra. La palabra lo identifica y lo incorpora al pensamiento. Se piensa mediante las palabras3, con ellas se significan las cosas. La segunda conclusión es: sin lenguaje4 no hay pensamiento y sin pensamiento no hay lenguaje.


Lenguaje y comunidad

Los animales más complejos se comunican entre si. Sin embargo, no utilizan símbolos articulados con sentido, a excepción de los humanos. Esta forma de comunicación sofisticada permite darle significado a las cosas, ponerles nombre. Esta circunstancia es destacable pues al nombrar no sólo se hace referencia a un objeto sino a todos aquellos que pertenecen a su clase. Por ejemplo, al decir casa, no solo se designa a una en particular sino a cualquier otra, sea construida con barro, ladrillos, madera, vidrio, chapa o cartón. Esta abstracción, fruto del lenguaje, es exclusiva del ser humano.
Comunidad = que se comunica
El lenguaje es la herramienta que labra el entendimiento primigenio entre grupos. También puede decirse que los primeros requerimientos de asociación por parte de grupos humanos impulsan el desarrollo de nuevas formas de comunicación, las que forjan el lenguaje. La tercera conclusión es: el lenguaje y las comunidades se necesitan, son complementarios y se gestan en forma conjunta e interactiva, con influencias mutuas.


Comunidades humanas y sus condiciones de existencia

Las comunidades humanas requieren de seres vivos, en este caso de homínidos, para su formación, sin embargo, esta razón necesaria no es suficiente. Además de estos organismos bípedos, precisa de otras condiciones de existencia.
Las comunidades como organización sistémica están fundamentadas en sus orígenes en lazos de sangre entre grupos humanos. Así surgen, hace más de 3,6 millones de años, los vínculos familiares, proceso posible mediante la gestación paralela e interactiva de la conciencia, el pensamiento y el lenguaje. La cuarta conclusión es: la organización en comunidades humanas se concreta mediante la generación simultánea, con adaptación compartida, de la conciencia, el pensamiento y el lenguaje.


Conclusión final

En la historia de la vida sobre el planeta Tierra, a partir de un determinado momento, surge un dominio fenoménico inédito fruto de la formación de comunidades ligadas por lazos familiares. La gestación de pensamientos, conciencia y lenguaje son condiciones de existencia del nuevo fenómeno, llamado varios millones de años después: el fenómeno humano.


Reflexiones

Hablando de pensar: ¿lo hacen las piedras? ¿los vegetales? ¿los animales inferiores?
¿los perros? ¿los delfines? ¿los individuos humanos? ¿las comunidades humanas?

La conciencia, el pensamiento y el lenguaje: ¿son productos del cerebro? o ¿son fruto de la organización comunitaria?

La conciencia, el pensamiento y el lenguaje: ¿son derivados de la aparición de la neocorteza cerebral? o ¿desarrollan con su accionar la neocorteza?

Un individuo al que no se le enseñan códigos lingüísticos5: ¿tiene pensamientos? ¿es el caso histórico de los sordomudos? ¿por esa razón son considerados incapaces ante la ley?


Notas
1 Pensar: imaginar, considerar o discurrir.
2 Conciencia: saber que se sabe.
3 Se piensa mediante las palabras: muchos científicos lo hacen aplicando algoritmos, con lenguaje matemático; otros, como los artistas, a través de sus obras, lenguaje artístico.
4 Lenguaje: comunicación mediante símbolos articulados con sentido.
5 Es de destacar el caso de Helen Keller, nacida en 1880 en EEUU, que a los 19 meses de edad queda ciega y sorda. Relata ella que hasta los 7 años carece de memoria emocional, que no puede construir conciencia. A partir de esa edad y mediante el sentido del tacto recibe sus primeras enseñanzas y después, gracias al sistema Braille, amplía su mundo conciente y se transforma en una notable escritora.


Las fotografías son de Google imágenes.

Mario Hails, julio de 2010

jueves, 3 de junio de 2010

Neurociencias o Menteciencias


Las neurociencias


El sociólogo alemán Niklas Luhmann cree en una regla antigua y juiciosa: las verdades se presentan contextualizadas y los errores, en cambio, aislados. Son tantas las disciplinas que se cobijan en la neurociencia que tornan a ésta confusa, al carecer de un hilo conductor epistémico que las enhebre en una sola pieza.

En las últimas décadas surgen por doquier instituciones científicas dedicadas al estudio de esta materia. En general, todas adhieren a un mismo recurso: el tratamiento multidisciplinario en las tareas investigativas. Hoy, la neurociencia no se presenta como una teoría contextualizada sino como doctrinas aisladas.



Medicina del sistema nervioso


En los orígenes, el campo de acción de la neurociencia se reduce a comprender la biología de las neuronas. Posteriormente se especifica que atañe a la estructura, función química, farmacología y patología del sistema nervioso.


Con esta orientación, la “Sociedad para la Neurociencia del Perú” convoca a científicos de distintas disciplinas a estudiar todos los niveles de organización del sistema nervioso, mientras que,



el "Instituto de Neurociencias y Centro de Imágenes Médicas de Honduras" presta servicios médicos especializados en diagnósticos y tratamientos neurológicos y neuroquirúrgicos e impulsa la enseñanza y la investigación.


En forma similar, el "Instituto de Neurociencias del Ecuador" asegura que concibe al paciente como un todo y que se lo estudia para su diagnóstico y tratamiento apoyándose de múltiples especialidades.


También la “Sociedad de Neurociencia del Uruguay“ indica que las técnicas aplicadas en esta disciplina experimental desarrollan los aspectos neurofisiológicos, neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofarmacológicos.



Desde el año 1986 la “Universitad Autónoma de Barcelona”, España, imparte el doctorado en neurociencias. Sobre la base de los departamentos de biología celular, fisiología e inmunología adhieren distintas dependencias y facultades que, a través de un instituto coordinador, desarrollan actividades de investigación implicadas en el estudio del sistema nervioso.



Por su parte, el “Grupo de Neurociencias de la Universidad Nacional de Colombia” declara ser interdisciplinario y que trabaja en el estudio del cerebro y sus patologías y tiene como principal objetivo el desarrollo de la investigación mediante una estrecha correlación entre las ciencias básicas y la clínica.



Sistema nervioso, comportamiento y psicología


Hasta aquí las manifestaciones institucionales están referidas a la biología y, en especial, a las enfermedades del sistema nervioso. Sin embargo, la oferta académica también manifiesta alcances más amplios que los anteriores.



La “Asociación Civil de Neurociencias y Neurobiología de México”, convoca a interesados en abordar problemas del funcionamiento y de la estructura cerebral en ramas como: fisiología celular y sistémica, biología del comportamiento, bioquímica de la señalización, control motor, sistemas sensoriales, modelación matemática, ingeniería de sistemas, robótica, inteligencia artificial y biología molecular del desarrollo, la plasticidad y la reparación de circuitos neuronales.



También la “Sociedad Chilena de Neurociencia” amplía y especifica las áreas de estudio: el sistema nervioso en su gran diversidad, su desarrollo, los mecanismos de sensación y percepción, sistema motor, aprendizaje y memoria, sueño, stress, envejecimiento y patologías neurológicas y psiquiátricas entre otras.


Además de las dos anteriores en Argentina la “Universidad Nacional de Córdoba” dicta a partir del presente año el doctorado en neurociencia como una oferta académica transversal, es decir, bajo la órbita de seis facultades y un Instituto privado. Las áreas temáticas a cubrir rondan la biología de la neurona; el sistema neurobiológico; la neurociencia cognitiva; la neurociencia computacional y teórica y la neuropatología.

Aquí cabe una aclaración, la Asociación Mexicana incorpora el concepto “comportamiento”, la Sociedad Chilena el de “psiquiatría” y la Universidad de Córdoba el de "neurociencia cognitiva". Estos términos merecen atención porque hacen referencia a fenómenos que pueden escapar a lo estrictamente biológico.

La neurociencia cognitiva es una rama de la psicología e interconecta con otras sub-disciplinas tales como psicología cognitiva, psicobiología y neurobiología. Consecuentemente, al incorporar a la psicología entre los temas a tratar se complica el panorama original, estrictamente neurobiológico.

El destacado neurofisiólogo y psiquiatra Erik Kandel, premio Nobel compartido de medicina 2000, sostiene que la tarea de la neurociencia es explicar la conducta en términos de actividad cerebral. Así, los fenómenos psíquicos y del comportamiento toman ingerencia e introducen nuevas concepciones al respecto.

Algunos investigadores sostienen que la conducta tiene que ver con las interacciones del organismo con el entorno y que la psiquis implica procesos propios. Esta visión cambia la concepción de los procesos mentales y los distingue de sus bases biológicas.

El Dr. en física y filósofo de la ciencia Mario Bunge, argentino radicado en Canadá, es un firme partidario de las neurociencias y un acérrimo enemigo del psicoanálisis o psicología hablada de Freud y Lacan. Al calificar a la psicología como seudociencia reduce los fenómenos de la naturaleza a dos dominios: el físico y el biológico. Kandel opina distinto, sostiene que el psicoanálisis debe acompañar a las neurociencias pues es la disciplina que más conoce sobre el desarrollo emocional. Boris Cyrulnik, destacado neuropsiquiatra, psicoanalista y etólogo francés afirma que equipos de investigación verifican que la soledad (una emoción) produce atrofia en las neuronas y que, al hablar con alguien en interacción, esa atrofia desaparece.



Sistema nervioso, lenguaje, educación, socialización, cultura y filosofía


En la actualidad, los congresos, seminarios y talleres sobre neurociencia convocan a científicos en general con el fin de lograr un ambiente multidisciplinario. En algunas universidades desarrollan materias como neurofilosofía, neurosociología, neurocultura, neuroética, neuroarte, neurolingüística, neuroeducación, etc. Todas estas “neuro” están vinculadas a fenómenos sociales.

Sin restarle importancia a ninguna de las citadas, quizás sea la filosofía la que tenga la responsabilidad mayor. Es posible que el problema de fondo sea la elaboración correcta del marco epistémico, tarea indudable del intelecto filosófico.

Éste, desde sus orígenes, trata de explicar el problema mente-cuerpo. La tesis del materialismo es que la mente es algo material. En consecuencia, los estados mentales pueden ser reducidos a los biológicos. El inconveniente de esta posición es que los atributos mentales no se encuentran en la electroquímica cerebral. Según el filósofo Ludwig Wittgenstein y sus seguidores, la búsqueda de estados mentales en el cerebro es una pura confusión de conceptos. Sin embargo, es difícil negar que la mente necesita del sistema nervioso y que ambos accionan en forma recíproca entre ellos.

Resolver la cuestión mente-cuerpo, como siempre lo ha sido, es un tema mayúsculo por sus implicancias en muchas y variadas áreas de la ciencia. Una cosa es la biología del sistema nervioso y, otra muy diferente, las implicancias de la mente en el desarrollo de fenomenologías inmateriales (lenguaje, educación, socialización, cultura y filosofía, entre otras).



Neurociencias y espiritualidad


El neurobiólogo chileno Francisco Varela hace importantes aportes a la comprensión de la epilepsia y del sistema inmunológico, investiga las bases biológicas del conocimiento y el lenguaje, contribuye en desarrollos de inteligencia artificial, en epistemología concibe el concepto de “enacción” e incorpora a la psicología cognitiva el pensamiento budista.

Avanzado el siglo XX, la física cuántica llega a conclusiones que la doctrina oriental acepta desde tiempos inmemoriales. Lo interesante es que los métodos utilizados por cada una de ellas son esencialmente distintos, mientras que la aproximación en los resultados entre la ciencia y la espiritualidad despierta el interés de muchos intelectuales.

Varela, junto al industrial y abogado estadounidense Adam Engle, a instancias del Dalai Lama, fundan en los años ochenta el “Mind and Life Institute” para estudiar los vínculos entre budismo y neurociencia. La búsqueda de patrones frente a tan disímiles formas de obtener logros cognitivos son objetivos del Instituto. Así, se llevan a cabo investigaciones conjuntas donde se aplica la ciencia occidental y la tradición oriental contemplativa, o sea, los fundamentos biológicos de la conciencia y la experiencia subjetiva milenaria.

De esta forma, la tecnología neurológica euroamericana y las técnicas de meditación e introspección, con abundantes conceptos para describir un sin fin de emociones y estados mentales, se suman en las tareas investigativas del Mind and Life Institute. Según Varela, la ciencia occidental al estudiar el cerebro y el comportamiento, desconoce un complemento equitativamente disciplinado: la exploración de la experiencia misma. Aquí es donde el budismo aporta observaciones acumuladas en el tiempo, con rigor teórico y con ejercicios y prácticas muy precisas en la exploración individual.

"Cuales sean los resultados de este trabajo, me alegra que se esté realizando", fue la conclusión del Dalai Lama al dirigirse a cientos de investigadores durante una de las reuniones anuales de la “Sociedad de Neurociencia de Estados Unidos”. El diálogo es siempre fuente de sabiduría.



Neurociencias y noética


En filosofía el término “noética” se refiere a todo lo que tiene que ver con la visión intelectual o pensamiento. Una definición más amplia sostiene que la noética es la disciplina científica que investiga la naturaleza y potenciales de la conciencia, empleando para ello múltiples métodos de conocimiento, incluyendo la intuición, el sentimiento, la razón y los sentidos. La ciencia noética explora el mundo interior de la mente (la conciencia, el alma, el espíritu) y cómo se relaciona con el universo físico.

La noética trata de explicar los efectos que la mente puede producir en la materia que le rodea. El famoso escritor novelesco Dan Brown en "El símbolo perdido" populariza la noética. En el libro el autor sostiene que la mente tiene poder en el mundo físico. Esta aseveración es aceptada como válida por varias corrientes intelectuales contemporáneas y puede ligarse con el concepto de resiliencia acuñado por la psicología.



Imagen: tapa del libro de Dan Brown: El símbolo perdido. ''La mente tiene poder en el mundo físico'';


El ya citado neuropsiquíatra, Boris Cyrulnik, padre de la resiliencia", se ocupa de investigar este tema, referido a la capacidad que tienen las personas para recuperarse de las adversidades que le tocan vivir. El fenómeno puede ser aplicado también a las comunidades, por ser semejante, y es reconocido como “resiliencia comunitaria”.

La superación de crisis y catástrofes depende de las interacciones previas, simultáneas y posteriores al hecho traumatizante. Las emociones de afecto, amor, solidaridad, honestidad activadas en cualquiera de las etapas o, mejor aún si ocurren en todas ellas, producen resultados superadores que no son observables cuando están dañadas esas cualidades emotivas. Los estados mentales hacen al ambiente y a lo que somos.

La noética como el concepto de resiliencia tratan sobre las conexiones entre la biología de las neuronas, las emociones, las conductas, las incidencias sobre el medio ambiente, la autoestructuración individual y colectiva, etc. Estas posiciones ideológicas van más allá de la biología de las neuronas.

Los estudios del sistema nervioso, los trabajos sobre las patologías, la cirugía del cerebro, el análisis de los comportamientos, las teorías psicológicas, las concepciones del lenguaje, el pensamiento y la conciencia, los productos culturales, el enigma de la mente, todos convergen en la neurociencia. Mucho se ha avanzado hasta el presente, sin embargo, todavía constituyen un ramillete de disciplinas que no se presentan contextualizadas.



Reflexiones


Si la neurociencia, la ciencia de las neuronas, recurre sistemáticamente a las multidisciplinas en sus tareas investigativas. ¿esto significa que con la biología de las neuronas no alcanza? ¿hay algo más que la electroquímica cerebral? ¿el sistema nervioso es todo?

Si la neurociencia es explicar la conducta en términos de actividad cerebral: ¿el comportamiento depende sólo de lo que ocurre en el sistema nervioso? ¿el entorno, lo externo, no modifica el comportamiento? ¿la psiquis no es afectada por otros sujetos?

Si la conducta tiene que ver con las interacciones del organismo con el entorno y la psiquis implica procesos propios: los procesos mentales ¿en qué dependen y en qué no dependen de sus bases biológicas? ; la psiquis con sus propios procesos ¿significa participaciones ajenas al sistema nervioso?

Si las implicancias de la mente en el desarrollo de fenómenos como lenguaje, educación, socialización, cultura y filosofía van más allá de la biología del sistema nervioso: ¿hay una mente biológica y otras que no son biológicas? ¿el comportamiento social humano responde a una mente social? ¿hay también una mente emocional? ¿qué relación hay entre psiquis y mente emocional?

Si el método científico aporta resultados valederos y la tradición oriental contemplativa elabora principios efectivos:¿el trabajo conjunto ayuda a profundizar el conocimiento? ¿el método científico es el único válido?

Si la ciencia noética explora el mundo interior de la mente (la conciencia, el alma, el espíritu) y cómo se relaciona con el universo físico: ¿los procesos mentales son autónomos respecto a la electroquímica del cerebro? ¿los conceptos de conciencia, alma y espíritu incluyen al sistema nervioso?

Si la materialidad biológica del cerebro es una parte y la mente otra: ¿Son dos ciencias confundidas en una? ¿neurociencia y menteciencia?


Nota: Imágenes de banderas de http://www.banderas-del-mundo.com/.


Mario Hails, junio de 2010

lunes, 3 de mayo de 2010

Evolución: cambio de… o generación de…



Introducción


El significado de la palabra evolución varía con el transcurso del tiempo. Desde la antigüedad el término sufre modificaciones semánticas de acuerdo al avance del conocimiento y, en las últimas décadas, nuevos paradigmas le otorgan al concepto innovaciones ontológicas.
La biología elabora la teoría y otras disciplinas aportan herramientas, experiencias y explicaciones que la robustecen. Su desarrollo es rico en variantes que provocan antagonismos acalorados entre los investigadores. Esta problemática que afecta a todas las disciplinas sigue un curso que el biólogo francés Jean Rostand, en 1932, luminosamente sintetiza al expresar: “la evolución de las ideas sobre la evolución.”

Cambio

La palabra evolución está de moda. Es utilizada en forma masiva por personas de diferentes estratos sociales y de distintas culturas para referirse a las más diversas temáticas. Este uso global y popular cubre la acepción más amplia del término y está referida al concepto cambio.
Evolución deriva del latín “evolvere”, que significa: desenrollarse, desplegarse, o cambiar. En consecuencia, el origen de la palabra justifica su uso en las más diversas ocasiones, por ejemplo, para referirse al desarrollo de un partido de fútbol, al mecanismo de gestación cósmica de las galaxias, al pronóstico meteorológico, a la adaptación de las especies, al estado de un enfermo. En definitiva, lo que cambia…evoluciona.

Proceso de cambio

Algunos autores definen evolución como: acción de pasar gradualmente las cosas de un estado a otro. Aquí, se adiciona otra idea, manifestada en la expresión “acción de pasar gradualmente”, que hace referencia a un proceso. En general existe coincidencia, tanto en el campo científico como en el conocimiento profano, en aceptar que evolución es un proceso de cambio. Las diferencias se revelan al intentar los estudiosos explicar el fenómeno de cambio.



Imagen: el ave y sus ancestros. En: la naturaleza - http://images.google.com.ar/imgres?imgurl=http://4.bp.blogspot.com


Cambio gradual

En el siglo XVII el concepto evolución está referido al despliegue de un plan. En el siguiente crece la idea que las especies se transforman en otras especies. Son Georges Louis Leclerc (Conde de Bufón), Pierre de Maupertuis, Erasmus Darwin y Jean Baptiste de Lamarck, entre otros, los que consolidan este pensamiento progresista. Sin embargo, son débiles sus explicaciones de cómo se producen estas transformaciones.
Recién en el año 1859, Charles Darwin (nieto de Erasmus), basado en trabajos de Alfred Russel Wallace quien enuncia “el principio de la selección natural”, publica El origen de las especies. Este tratado resume un conjunto de ideas elaboradas durante años por una nueva visión científica que tuvo su puesta en escena a partir de los escritos de Darwin. El origen de las especies es una bisagra en la biología en particular y también para la ciencia en general, ya que a partir de su publicación la gestación del mundo en que vivimos comienza a entenderse desde una nueva perspectiva.
Los primeros artículos de Darwin-Wallace no emplean la palabra evolución ni tampoco la primera edición del aludido libro, porque, precisamente, quieren definir un nuevo concepto. Darwin utiliza con tal fin la frase “descendencia con modificación” para indicar que sus ideas implican modificación (transmutación) y no crecimiento o desarrollo. Con este sentido, el primero en utilizar el término evolución es el teórico social inglés y padre de la filosofía evolucionista, Herbert Spencer.
La enciclopedia Encarta dice: “Evolución, en biología, descendencia con modificaciones, proceso por el que todos los seres vivos de la Tierra han divergido, por descendencia directa, a partir de un origen único que existió hace más de 3.000 millones de años.” Para el biólogo francés Pierre Grasse el término designa la sucesión y la variación en el tiempo de formas vegetales y animales; y para el biólogo alemán Ernst Mayr, implica cambio con continuidad, normalmente con un componente direccional.
Todas las expresiones citadas hacen referencia implícita a procesos graduales que se concretan en extensos períodos de tiempo. Darwin sostiene que la selección natural obra generalmente con lentitud extrema.

Cambio brusco

Hugo de Vries, botánico holandés, reelabora con el naciente siglo XX las leyes de la herencia de Gregor Mendel e incorpora el concepto de mutación a la teoría. Sostiene que la modificación de las especies puede ser rápida y drástica y no lenta y gradual como se piensa hasta ese momento. Casi al mismo tiempo, William Bateson, biólogo británico, llega a similares conclusiones: la evolución es producto de una serie de saltos repentinos y discontinuos.
En las últimas décadas del siglo XX, Stephen Jay Gould y Niles Eldridge amplían la original teoría de Hugo de Vries al proponer un modelo evolutivo con perturbaciones bruscas que llevan a cambios pronunciados. Entre estos estados desequilibrantes se puntúan prolongados periodos de equilibrio. Esta teoría de los equilibrios puntuales o puntualismo o saltacionismo se contrapone a la teoría gradualista y sostiene que las especies evolucionan mediante cambios rápidos producidos en poblaciones pequeñas y aisladas.



Imagen: el caballo y sus ancestros. En Iguania - http://www.iguania.com/foro/viewtopic.php?f=79&t=11026&start=315&st=0&sk=t&sd=a


Cambio con adaptación

La corriente de pensamiento clásica interpreta que la evolución consiste en producir nuevas especies biológicas, más adaptadas a su ambiente. Es decir, considera a dicho fenómeno un proceso de adaptación. Darwin le llama selección natural o la supervivencia de los más aptos.
El biólogo español Jorge Barragán opina que la adaptación no es un indicador fidedigno, en cambio, la capacidad de adaptación sí lo es, porque resulta de la mayor eficiencia, que es la esencia de la teoría. Por su parte, el biofísico español Jorge Wagensberg sostiene que evolucionar es superar una adaptación y asumir la siguiente.

Cambio con sentido o progreso

Muchos autores no aceptan que se pueda vincular la noción de progreso o de sentido al proceso evolutivo. Manifiestan que no hay apoyo paleontológico como para sostener que existe una cierta tendencia hacia una creciente complejidad o aumento de la eficiencia.
Sin embargo, otros muchos científicos como el astrónomo Carl Sagan creen que la evolución biológica viene acompañada de un incremento de la complejidad. Los que defienden la teoría fractal indican que los seres vivos apuntan hacia una mejor eficiencia en la administración de la información y la energía. En forma similar el ecólogo español Ramón Margalef piensa que la ventaja de los que sobreviven radica en su capacidad para mantener mayor información efectiva en el tiempo.
El jesuita Pierre Teilhard de Chardin dice que, históricamente, la estofa del universo va concentrándose en formas cada vez más organizadas de materia. Este distinguido paleontólogo admite que la evolución es una ascensión hacia la conciencia. 

Cambio con confrontación 

El sociólogo y economista inglés Thomas Malthus, en 1798, sostiene que la intensidad del instinto reproductivo determina un crecimiento geométrico de la población mientras los alimentos aumentan en progresión aritmética. Esto induce a todas las especies a mantener una “lucha por la existencia”. Sesenta años después, Darwin implanta en sus escritos este concepto en un sentido amplio y lo vincula al principio de selección natural y al de supervivencia de los más aptos. A pesar que también admite la importancia de “conductas cooperativas” en el sostenimiento de las especies, sus seguidores amplifican el concepto de “lucha por la existencia” y lo extienden al funcionamiento general de la naturaleza.
Entre 1840 y 1850, Colquhoun determina una jerarquización de la agresión en la pelea por la vida. En 1888, Thomas Henry Huxley defiende posiciones extremas darwinistas al afirmar que sólo pueden sobrevivir las especies más combativas, mientras que los más débiles y los más estúpidos están condenados a muerte. Huxley sostiene que el motor de la evolución es la lucha.
La posición de Huxley es llevada al terreno molecular por el zoólogo y genetista inglés Richard Dawkins al sostener su “egoísmo genético”. Afirma que la única función de los seres vivientes es proteger las “moléculas egoístas” denominadas genes. La lucha despiadada se establece entre genes. Cada gen pretende aumentar sus probabilidades de supervivencia a expensas del resto. El “gen egoísta” persigue un solo objetivo: hacer nuevas copias de sí mismo.
Dawkins, extiende su teoría al campo de la cultura y vincula mecanismos biológicos con procesos evolutivos sociales. Le llama “memes” a las unidades de herencia cultural, como equivalente a los genes. Éstos se replican difundiéndose de cerebro en cerebro mediante un mecanismo de imitación y mantienen su condición de “memes egoístas”.

Cambio con cooperación

En la década de 1870, el zoólogo Karl F. Kessler llega a la conclusión que los procesos de “ayuda mutua” que se dan en las especies son los que determinan su sobrevivencia. El pensador ruso Piotr A. Kropotkin, basado en estudios realizados en Siberia en la década de 1860, plantea que las especies para sobrevivir en un clima tan extremo, antes que mantener una lucha encarnizada manifiestan un apoyo mutuo, una conducta altruista.
Poco después surgen nuevas evidencias de conducta cooperativa a partir de investigaciones llevadas a cabo por William Hamilton y Ernst Mayr. La bióloga Lynn Margulis manifiesta que los seres vivos no sólo compiten y luchan, sino también se asocian y trabajan en conjunto. Designa como la fuerza evolutiva central al fenómeno de simbiosis, el que genera grandes saltos evolutivos mediante la herencia de genomas adquiridos. 



Imagen: el hombre y sus ancestros. En: ¿qué me estás contando? - http://jmhernandez.wordpress.com/2008/10/05/el-mito-del-%C2%ABeslabon-perdido%C2%BB/


Cambio genético

Avanzado el siglo XX, los científicos John Haldane, Ernst Mayr, Ronald Fisher, Sewall Wright y Theodosius Dobzhansky, especializan aún más los estudios sobre el tema. Mediante el desarrollo de la genética de poblaciones sostienen que la evolución es consecuencia de la modificación de las frecuencias genéticas en el seno de una población.
La deriva y el flujo genético junto a la selección natural conducen a la diferenciación de las especies o especiación. Esto implica que el desarrollo de un organismo (ontogenia) no es evolución, que los organismos individuales no evolucionan y que los cambios deben permanecer en generaciones siguientes. 

Cambio en la organización

La teoría de sistemas ha proporcionado una nueva perspectiva científica. Ahora se pueden ver a las relaciones entre cada sistema y su entorno como una red interconectada, que vincula a todos con todos, desde el nivel molecular, al celular, al ecosistémico.
Según el biólogo español Máximo Sandín los cambios evolutivos son el resultado de reorganizaciones producidas en esa red interconectada. Los nuevos sistemas son producto del desequilibrio motivado por perturbaciones ambientales que afectan a los ecosistemas en su totalidad. Expresa Sandín que al hablar de evolución él se refiere al cambio de organización, es decir, no a adaptaciones ni a variabilidad ni a especiaciones. Y afirma que el proceso evolutivo es un extraño fenómeno de cambio brusco y simultáneo en todo un ecosistema.

Cambio en otros campos

Para la teoría fractal la adaptación es un proceso vinculado a las condiciones ambientales de cada ser vivo en particular, mientras que la evolución es un proceso universal (no local). Algunos especialistas como Dobzhansky afirman que la evolución genética de los homínidos no es independiente de la evolución cultural, sino que ambas son interdependientes y están ligadas en un sistema de relaciones de retroalimentación.
Teilhard de Chardin distingue la existencia de tres envolturas o esferas sucesivas: la geoesfera, escenario de las manifestaciones inorgánicas; a la que con posterioridad se superpuso la bioesfera o sistema evolutivo de la vida orgánica y, finalmente, la noosfera, que comprende al sistema evolutivo del pensamiento y de la conciencia humana. A fines del siglo XX, el sociólogo alemán Niklas Luhmann adiciona una cuarta categoría, la correspondiente a los sistemas psíquicos.



Imagen: el sistema social y sus ancestros. En
definicionabc.com - taringa.net - subirimagenes.com - cubamatinal.es - estebanlob.blogspot.com - http://images.google.com.ar.

Sin cambio


Hace ya varias décadas que dos intelectuales de renombre, el biólogo británico Julian Huxley y el ya nombrado Teilhard de Chardin, al discutir sobre el proceso de la evolución, pese a tener posiciones epistémicas disímiles, encuentran ideas comunes. Ambos aseveran que existen puntos críticos a partir de los cuales la sustancia del universo adquiere propiedades distintas, donde surgen nuevas formas de organización. Esta es una visión adelantada para la época, una innovación ontológica: la evolución deja de ser cambio de (modificación de algo preexistente) para resultar generación de (producción de algo nuevo, sin existencia previa).
Los puntos críticos pueden asimilarse a condiciones muy alejadas del equilibrio. El premio Nobel de química, Illya Prigogine, asegura que lejos del equilibrio la materia es capaz de percibir diferencias en el entorno, indetectables en situaciones no extremas.

Reflexiones

Si evolución es un proceso de cambio, en un universo donde todo fluye, donde todo se modifica con el tiempo: ¿todo es evolución? ¿ocurre algo distinto a un proceso de cambio?
Si evolución es una cuestión genética: ¿cómo se explica la evolución cósmica, psíquica, cultural? Si la diferencia genética entre chimpancés y hombres es tan sólo del 2%: ¿cuál es el fenómeno que gesta la gran brecha intelectual entre ambos?
Si los investigadores difieren en sus explicaciones en cuestiones básicas como: lucha - apoyo mutuo; sin sentido - creciente complejidad; gradual - brusco; selección natural - cambio de organización; proceso biológico - proceso universal; cambio de - generación de: ¿los cimientos de la teoría son firmes? ¿existe otra forma de pensar la evolución?
Si existen puntos críticos a partir de los cuales la sustancia del universo adquiere propiedades distintas, donde surgen nuevas formas de organización: ¿la gestación de la vida sobre la Tierra es un punto crítico? ¿la aparición del hombre es un punto crítico? ¿cuántos puntos críticos existieron desde el Big Bang hasta el presente? ¿habrá nuevos puntos críticos en el futuro?
Si evolución es generación de algo nuevo, sin existencia previa: ¿es válido decir como Jean Rostand, “la evolución de las ideas sobre la evolución”? ¿se puede resolver este problema sólo desde la biología? ¿se necesitan otros paradigmas?



Mario Hails, mayo de 2010
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sábado, 3 de abril de 2010

Signo: muchas opiniones, pocas certezas

Introducción

Mucho se ha escrito sobre signo. Es un tema que ha ocupado a filósofos, semiólogos, sociólogos, psicólogos y lingüistas con resultados disímiles y complejos, difíciles de compatibilizar.
¿Qué es signo?
Esta situación complicada contribuye a despertar interés intelectual en el tema, frente a la posibilidad de poder elaborar una explicación simple (navaja de Ockham) que ofrezca solidez a un concepto que hace a la raíz cognitiva de muchas disciplinas científicas.
Signo, término de aparente sencillo significado, encierra en sus entrañas la facultad de enlazar entre sí términos fundamentales como: realidad, pensamiento, conocimiento, lenguaje. Esta ligazón es trascendente debido a que la argumentación del contenido semántico afecta al conjunto.

Thomas Kuhn
Si bien son muchos los estudiosos en la materia, son unos pocos los que cimientan las teorías vigentes al respecto. Es posible que, por designio de Thomas Kuhn, la resolución del problema científico surja mediante el planteo de un nuevo paradigma.


Antecedentes
La antigua y renombrada sociedad griega, hace más de 2300 años, analiza la relación entre las palabras y las cosas que designan y vincula desde los orígenes al signo con el lenguaje. Así nace la teoría de los signos.
Aristóteles

Desde aquella época, filósofos y teólogos trataron sobre el signo, entre ellos, en occidente San Agustín, Guillermo de Ockham, y Juan de Santo Tomás entre otros. Recién, a principios del siglo XX, se enuncian las principales hipótesis al respecto.

San Agustín

Se distinguen en la materia dos personalidades, una europea y la otra del nuevo mundo. El lingüista suizo Ferdinand de Saussure denomina a la teoría del signo como semiología y el filósofo y científico estadounidense Charles Peirce la designa como semiótica. La tendencia actual sugiere utilizar esta última denominación.

El fenómeno

El análisis simplificado del fenómeno implica cuatro partes: objeto, interacciones, sujeto y observador. Como las figuras del sujeto y del observador pueden confundirse en una sola (auto-observación), por razones de claridad didáctica se los considera por separado.
El observador distingue que perturbaciones (acción, fenómeno físico) provenientes de algo (el objeto) afectan a otra cosa (el sujeto) que responde con una reacción. En este evento ocurren interacciones (perturbación–respuesta) que el observador le otorga distintos significados según el marco teórico que aplica para exponer el suceso.
Reitero, las explicaciones las ofrece siempre el observador. Su forma de pensar será el molde de sus propuestas.

Tres concepciones

1 - Diádica
Saussure trata sobre el signo lingüístico. En tal caso el sujeto es un ser humano que es perturbado por una acción sonora que provoca en su mente una imagen acústica y un concepto afín. A esta actividad mental, Saussure (el observador) le llama signo lingüístico y le define como una entidad psíquica de dos caras, que puede representarse por: concepto / imagen acústica.

Ferdinand de Saussure
Además, indica que el concepto es el significado y que la imagen acústica es el significante. El signo lingüístico es la unión íntima, de reclamo recíproco, entre el significante y el significado. La concepción saussuriana es diádica o binaria, es decir, formada por dos partes. El vínculo que une el significante al significado es socialmente convenido y, por lo tanto, el signo es arbitrario o simbólico.
Saussure, observador, piensa que el sujeto percibe al objeto tal cual es. En consecuencia, la producción del signo lingüístico es mecánica, a tal objeto tal signo, e independiente del propio sujeto. No queda claro quién establece el significado y no hay posibilidad de distintas interpretaciones a un mismo significante.
Si bien para el científico suizo el signo lingüístico es el más importante, afirma que existen signos no lingüísticos y que la semiología los estudia a todos ellos. Sin embargo, no hay una firme separación teórica entre ellos en la postura saussuriana.
2 - Triádica
Peirse distingue en el fenómeno del signo un proceso: objeto-interacción-sujeto. Allí intervienen tres elementos que él llama: objeto, fundamento o representamen e interpretante. El representamen es un signo que representa al objeto, lo existente, que genera en la mente del sujeto otro signo, el interpretante, que interpreta al primero. La concepción peirsiana es triádica al estar basada en tres partes.

Charles Sanders Peirce
Para este autor el signo es algo mediante cuyo conocimiento conocemos algo más y no es arbitrario sino que es una representación mental producto del objeto que afecta al interpretante. Afirma que para conocer el mundo la única forma posible es a través de los signos.
Peirse, observador, explica que los objetos de la realidad son correspondidos por una construcción mental que los representa, que no es el objeto en sí, y que esa imagen debe ser interpretada por el sujeto. Propone una relación directa y compatible entre objeto y signo.
El norteamericano entiende también que existen signos no lingüísticos y que la semiótica es un proceso que los incluye a todos. La teoría peirseana no resuelve la problemática integradora, tampoco plantea dudas sobre el objeto ni sobre el signo como vínculo con el sujeto.
3 - Ampliada
El filósofo español (de Donostia o San Sebastián) Xavier Zubiri propone definiciones que diferencian conceptos, incluyendo los no lingüísticos. Con tal fin pone énfasis en las reacciones del sujeto.
Sostiene Zubiri, signo es la nota aprehendida misma. Es la perturbación sentida que motiva una respuesta. En este caso el sujeto puede ser un organismo elemental, un animal superior o un humano. Así el calor es signo térmico, la luz signo lumínico y el sujeto gesta una réplica. Es decir, signo es aquel efecto de la perturbación que hace posible la respuesta.


Xavier Zubiri
El intelectual vasco denomina señal a la nota aprehendida misma, ahora condicionada. Es signo más atributos externos limitantes. Es la perturbación sentida que motiva una respuesta convenida por vínculos preexistentes. Implica interacciones recursivas(1) entre objeto y sujeto - sujeto y objeto. El perro que muestra sus dientes como señal de ataque al otro perro que pone su cola entre las patas en señal de sumisión. Es de destacar que los atributos externos añadidos son vinculantes: los dientes para morder y la cola entre las patas para achicar la figura antagónica.
El ser humano como sujeto admite señales más elaboradas. El automovilista ante la luz roja del semáforo frena su vehículo por la señal de detención y el que circula transversalmente a él, acelera la marcha al ver la luz verde, señal de paso. Objeto y sujeto son en forma alternativa ambos conductores y la señal se ve consolidada en la sensación interpretada en base a pautas previas convenidas. Los atributos externos al individuo están vinculados al hecho en si: la acción de circular. El semáforo no puede estar en cualquier lado, tiene que instalarse en la intersección de calles.
En el pensamiento de Zubiri consta otra forma de respuesta del sujeto, sólo posible si es humano. Es el caso de la señal cuyos vínculos condicionantes son arbitrarios, es decir, ajenos a la nota en sí, extraños a la perturbación motivante. Es el sígno que adquiere significación y se le llama símbolo.
Esta caracterización de interacciones recursivas simbólicas no es otra cosa que signo lingüístico. Entre objeto y sujeto – sujeto y objeto en interrelaciones reiteradas surge la intención significativa, aparece lo simbólico.
Zubiri, observador, entiende, como Saussure y Peirse, que los objetos de la realidad son sentidos por el sujeto y, a diferencia de ellos, construye su posición basada en las diferentes clases de respuesta. Su concepción del problema es amplia pues contempla tanto los signos lingüísticos como los que no lo son.
El filósofo español expande el marco teórico y pretende separar las nociones de signo, señal y símbolo, confusas desde siempre. Sus ideas no cuestionan al objeto y, si bien separa conceptos, acepta en la señal y el símbolo componentes sígnicos que dificultan su interpretación.

Nuevos paradigmas

La pretensión de esta muestra de opiniones básicas sobre “signo” consiste en exponer las sustanciales diferencias en las explicaciones de un mismo fenómeno por parte de tres intelectuales destacados. Los desacuerdos se originan en el punto de partida, en el modelo de referencia trascendental adoptado por cada autor. El cambio de modelo puede llevar a nuevas teorías, algunas innovaciones ideológicas se citan a continuación:
La física cuántica sostiene que todo en el universo está conectado, que es una sola cosa, algo incognoscible. La realidad última, dice David Bohm, es la totalidad no fragmentada, es orden en movimiento u holomovimiento. El entramado de eventos que fluye en el aquí y ahora exige de una nueva visión científica, que explique, además, esa percepción mística que siente la inmanencia o la trascendencia de la totalidad.

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David Bohm 

La teoría de sistema afirma que los objetos individuales, únicos, con propiedades específicas, no existen. Aquello distinguible es en sí mismo una red de relaciones inmersa en redes mayores (Fritjof Capra).

Fritjof Capra


La biología del conocimiento, cuyos mentores son los chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela, asevera que la realidad es generada por la mente, de acuerdo a su carga genética, emotiva y cultural. Varela designa con la palabra enacción al hecho de hacer emerger mundo a través de nuestros pensamientos.


Francisco Varela

La observación objetiva de las cosas que existen es ilusoria. Maturana sustenta que un observador no tiene base biológica operacional para afirmar algo sobre objetos, entidades o relaciones como si ellas existieran de forma independiente a él. Entiende por conocimiento objetivo (objetividad entre paréntesis) aquel que resulta de la estricta aplicación del método científico, validado por la comunidad científica a la que pertenece.


Humberto Maturana 
Al inicio queda planteado que el análisis simplificado del fenómeno implica cuatro partes: objeto, interacciones, sujeto y observador. La posibilidad de configurar nuevos marcos teóricos es valedera y éstos parecen reservar un lugar destacado al último referido: el observador. Con la expectativa que generan los nuevos paradigmas, el pensamiento entra en la vorágine de buscar nuevas explicaciones y, entre ellas, la que resuelva la problemática del signo.

Reflexiones

Si el objeto es inviable: ¿el signo adquiere otro significado? En nuestra mente: ¿sólo hay signo?
Si el objeto es reemplazado por el sistema que está conectado con todo: ¿cómo afecta esta situación al sujeto? ¿Y a las interacciones?
Si la realidad es generada por nuestra mente: ¿por qué es necesario diferenciar signo de señal y de símbolo? ¿Son sólo inventos intelectuales?
Si la observación objetiva del objeto no es posible: ¿qué vínculo existe entre el signo y las perturbaciones que sentimos? ¿Cuál es el rol del observador?
Si el Universo es una totalidad incognoscible: ¿son reales el objeto, el sujeto y las interacciones entre ellos? ¿Qué es el signo?


Nota:
1 – Recursivo: proceso reiterado no repetitivo que en su fluir en espiral introduce cambios operativos.

Mario Hails, abril de 2010