martes, 16 de febrero de 2010

Cerebro pensante o mente cultural

Desde los inicios, la filosofía plantea la disyuntiva entre materia y espíritu. Esta dicotomía básica en la concepción de lo existente se extiende a otros pares de opuestos, aunque siempre incluidos en la primera.
La ciencia tradicional defiende su andamiaje materialista frente a los siempre renovados embates del sentido común que intuye la presencia de lo insustancial. El dualismo reaparece una y otra vez bajo las más diversas formas, como los problemas: cerebro-mente, naturaleza-cultura, materia-espíritu, cuerpo-mente, funciones nerviosas-psiquismo, cuerpo-alma, funciones fisiológicas-pensamiento, material-inmaterial, polo neuronal-polo social, procesos físicos- procesos psíquicos, física-metafísica, natural-sobrenatural, etc...
Las dualidades citadas hacen referencia a dos dimensiones. En una de ellas (material) están ubicados los conceptos: cerebro, naturaleza, materia, cuerpo, funciones nerviosas, funciones fisiológicas, polo neuronal, procesos físicos y física. En la otra (espiritual) se alinean: mente, cultura, espíritu, psiquismo, alma, pensamiento, inmaterial, polo social, procesos psíquicos, metafísica y sobrenatural.
Una de estas problemáticas duplas toma relevancia sobre las otras, la de cerebro-mente. Quizás, porque ocupa un lugar destacado en los escritos filosóficos, debido a que los neurofisiólogos le dedican muchas horas-laboratorio en sus investigaciones, o por ser una duda existencial de todo ser humano.


Imagen: La materia cerebral y sus partes. Foto de http://diariodeltoc.wordpress.com/ en Imágenes Google.


Los científicos duros (monistas) consideran que la materialidad de las funciones nerviosas, basadas en la solidez de la investigación biológica, permite la explicación del fenómeno mental y no aceptan la participación de los circuitos simbólicos culturales en la gestación de dicho fenómeno. Por su parte, aquellos que distinguen la presencia de fuerzas espirituales (dualistas) se inclinan por una comprensión de la mente como algo complementario entre lo sustancial y lo insustancial de la realidad.



Imagen: El cerebro se correlaciona en el proceso mental. Foto de http://1.bp.blogspot.com/_bQ-qON63_oM/Sih9Jub8b1I/AAAAAAAAANY/NhSDIXxsM8s/s320/mente-humana-thumb1208909.jpg en Imágenes Google

Muchas personas e instituciones, algunas milenarias, están dedicadas en forma exclusiva a cosas del espíritu y directamente vinculadas a sectores mayoritarios de la sociedad. Sus esfuerzos, pasiones, objetivos, resultados, permanencia, adaptación, no pueden ser irrelevantes al momento de configurar la visión del mundo. Esta situación debiera ser un alerta roja al raciocinio científico. Fenómenos que ocurren y que escapan a la concepción materialista no pueden ser ignorados como si no sucedieran. Esto, sin hacer referencia a sucesos extrasensoriales (más allá de los cinco sentidos) tratados por la parapsicología.
Aceptar una posición monista o dualista proviene de una episteme previa condicionante. En el primer caso materialista, alejada de lo sobrenatural y, en el segundo, imbuida de un contenido religioso, engarzada en lo divino. Ambas posiciones dominadas por fundamentalismos paralizantes que dificultan la generación de innovaciones paradigmáticas.
Estos enfrentamientos intelectuales estériles de “todo para mi-nada para vos”, son también una forma de dualismo blanco-negro y bien se sabe que el universo en esencia es gris. Si el materialismo es constitutivamente ateo y el espiritualismo encasilla todo en la dupla natural-sobrenatural, es factible salir del estancamiento filósofo-teológico mediante la modificación del sustrato epistémico.
Al respecto cabe destacar algunas observaciones:
• Los neurocientíficos duros consideran que la mente se puede reducir a la función cerebral o sea, que la psiquis se explica por fenómenos fisiológicos. Todo es causa-efecto de procesos de una sola dimensión: lo material. Así, se deja de lado una circunstancia muy especial: dos categorías admitidas e ineludibles, la materia abiótica y el ser vivo. El cerebro es materia y si muere sigue siendo materia pero su actividad neurológica desaparece. La vida no puede ser entendida desde la física. Consecuentemente, deben reconocerse por lo menos dos dimensiones.
• Los neurocientíficos blandos, por el contrario, sostienen que la mente NO se puede reducir a la función cerebral, sino que se puede correlacionar con ella. Es decir, es un proceso físico y psíquico al mismo tiempo, o sea psicofísico. Por las razones del punto anterior, en este caso, deben tenerse en cuenta tres dimensiones: física, biológica y psíquica.
• La existencia de circuitos neuronales en el cerebro está fuera de discusión. En cambio, opinan los blandos, la actividad mental depende de correlaciones entre el cerebro y dimensiones extraneuronales. Aquí el campo se expande al entrar en juego nociones como psiquismo, cultura, sociedad, lenguaje, pensamiento, conciencia. Todos estos conceptos pueden estar comprendidos en una sola dimensión o en varias.
• El primer dualismo es materia abiótica-ser vivo. Sobre esto todos están de acuerdo y nadie lo tiene en cuenta. En resumen, los monistas son efectivamente dualistas y los dualistas son por lo menos trialistas o, con expectativa, enelistas.



Imagen: La mente entendida como correlaciones cerebro-dimensiones extraneuronales. Foto de http://www.virket.com/wp-content/uploads/2010/01/08/el-papel-del-internet-en-la-evolucion-y-desarrollo-de-la-mente-humana/mente-humana.jpg en Imágenes Google



Reflexiones

Si la vida no puede ser explicada por las leyes de la física. ¿Puede ser reducida la mente a un fenómeno biológico?

Si la mente humana surge de correlacionar circuitos culturales con circuitos neuronales ¿Es un producto que excede las fronteras del cerebro? ¿El psiquismo también se sitúa fuera de los límites corpóreos? De hecho que la cultura sí.

Cerebro y mente. No existe mente sin cerebro, en cambio, si existe, y consta de hecho, que existe cerebro sin mente. ¿Pertenecen a estadios diferentes?

Si las ideas en juego rondan sobre conceptos clave como: materia cerebral (físico), fisiología neuronal (biológico), actividad mental (psiquismo), circuitos culturales (sociedad) ¿Cómo configuramos la realidad? En cuántas dimensiones ¿Tres? ¿Una? ¿Dos? ¿Más?

Activemos el cerebro. Perdón! La mente. Disculpen!!! Los circuitos culturales.


Mario Hails, Febrero de 2010
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viernes, 12 de febrero de 2010

Evolución: facetas darwinianas generan interrogantes

El joven naturalista ingles Charles Darwin, luego de fracasar en sus carreras universitarias de medicina y de teología (para ser clérigo rural), se dedica a estudiar historia natural con su amigo John Henslow, cura y botánico. Así, reanuda sus colecciones de minerales e insectos que por vocación recolecta desde niño. El estudio de las plantas ayuda a su formación en la materia y permite que su amigo lo recomiende como naturalista al capitán Robert Fitz Roy, comandante del Beagle, barco de la expedición encargada de reconocer rutas, entre otras cosas, alrededor del mundo. (Rodríguez Acero, 2004)

Charles Darwin
El viaje dura cinco años y son numerosos los lugares visitados, entre ellos Argentina, en el extremo sur de América. Entre 1833 y 1835 Darwin recorre no sólo las costas sino que navega aguas arriba por varios ríos y cabalga por extensas llanuras, algunas desérticas y otras, muy fértiles, como la pampa húmeda. 

En sus expediciones Darwin registra características de la fauna, flora, fósiles y particularidades geológicas del territorio. Asimismo, deja constancia en su “diario de viaje” de relatos sobre formas de vida de la sociedades humanas que pueblan estas tierras. En estos comentarios el investigador inglés pone de manifiesto cualidades sociológicas y resalta una interesante faceta de su personalidad.
En general siempre cobran relevancia las acciones del naturalista directamente vinculadas a su teoría del origen de las especies. Sin embargo, son muy interesantes otros aspectos del viaje que se resumen a continuación:
• Entrevista al General Juan Manuel de Rosas en el campamento militar ubicado a las márgenes del río Colorado, en su travesía a caballo desde Carmen de Patagones hasta Buenos Aires (más de 1000 Km en aquella época). Su descripción del caudillo argentino, de las condiciones de vida de la tropa y de la guerra de exterminio de los nativos es valiosa e interesante.(Litvinoff, Cuando Darwin conoció a Rosas, )
• Desde Buenos Aires sigue al norte hasta Santa Fe (470 Km) y cuenta del Gobernador, el general Estanislao López, iniciado como soldado raso, del orden y la limpieza que reinan bajo su férreo mandato y lamenta que las costas del río Paraná no hubieran sido conquistadas por sus compatriotas.(Litvinoff, El factor humano de la extinción)
• Considera a la administración pública y a la justicia corruptas, con carencia de principios en la clase dirigente, y reconoce en el hombre de campo o gaucho condiciones muy superiores a los que residen en las ciudades. .(Litvinoff, El rasgo evolutivo de la corrupción)
• Con placer recorre el río Deseado, a pesar de sus agrestes y desoladas márgenes e intuye que en el pasado el mar cubría toda la región. (Litvinoff, La magnífica desolación)
• Se equivoca, al no tener asumida todavía la idea de adaptación para la especie humana, cuando califica a los indígenas que viven al sur de Tierra del Fuego, los Yámanas, como criaturas abyectas y miserables. Estos nativos, hoy prácticamente extinguidos, navegan en canoas muy superiores a toda otra construida en el sur del continente. .(Litvinoff, La adaptación de la especie humana).
• Al cruzar por el estrecho de Magallanes, Darwin nota que ambas márgenes del canal encajan una en la otra y piensa que muchos años atrás la isla de Tierra del Fuego estuvo unida a tierra firme, tal como ha sido verificado en la actualidad (Litvinoff, Fuera de los límites del mundo).
• Desde el Pacífico, al pié de los cerros nevados que hoy llevan su nombre, “Cordillera de Darwin”, contempla inmensos y numerosos ventisqueros e interpreta que las rocas que se encuentran en la playa tienen que haber sido trasladadas por glaciares muchos más extensos de los que él veía en ese momento. .(Litvinoff, Entre glaciares y copas).
• Desde Chile cruza la Cordillera de los Andes, ida y vuelta, para investigar yacimientos en la provincia argentina de Mendoza. En este viaje constata que los Andes están formados principalmente por lava submarina y que en sus orígenes han sido lecho marino. (Litvinoff, Cabo de Hornos: la aventura de doblar al fin del mundo).


Imagen: Charles Darwin joven. En mjrubio.files.wordpress.com/2009/02/darwin_1.jpg

Reflexiones


Los nativos al sur del canal de Beagle, los de Tierra del Fuego, los de la llanura que guerreaban con Rosas, los gauchos que peleaban en los fortines, los criollos establecidos en la pampa húmeda, los asentados en Buenos Aires, los habitantes de Londres: ¿vivían en un mismo estadio cultural o existían diferencias suficientes como para categorizar niveles de evolución? 
Las transformaciones culturales, desde el lenguaje gestual hasta el internet: ¿son explicadas por la selección natural y la mutación genética?
Si la Patagonia y los Andes emergieron del lecho marino, si Tierra del Fuego se aleja del continente, si los glaciares modifican el relieve cordillerano: ¿las transformaciones geológicas y cosmológicas en general forman parte también del proceso de la evolución?
En tal caso, ¿la evolución física, del Big Bang hasta nuestros días, encuentra respuesta en las ideas darwinianas?



Mario Hails - Febrero de 2010



Bibliografía:

Litvinoff, Edgardo, enviado especial del Diario La Voz del Interior, Córdoba, Argentina. Notas publicadas en el año 2009. www.lavoz.com.ar , o en: http://blogs.lavozdelinterior.net/forms/frmBlogDesplegado.aspx?NewsId=2484&WbId=164

Rodríguez Acero, Margarita, 2004, prólogo de El origen de las especies de Charles Darwin. Buenos Aires, Longseller S.A.

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