sábado, 3 de abril de 2010

Signo: muchas opiniones, pocas certezas

Introducción

Mucho se ha escrito sobre signo. Es un tema que ha ocupado a filósofos, semiólogos, sociólogos, psicólogos y lingüistas con resultados disímiles y complejos, difíciles de compatibilizar.
¿Qué es signo?
Esta situación complicada contribuye a despertar interés intelectual en el tema, frente a la posibilidad de poder elaborar una explicación simple (navaja de Ockham) que ofrezca solidez a un concepto que hace a la raíz cognitiva de muchas disciplinas científicas.
Signo, término de aparente sencillo significado, encierra en sus entrañas la facultad de enlazar entre sí términos fundamentales como: realidad, pensamiento, conocimiento, lenguaje. Esta ligazón es trascendente debido a que la argumentación del contenido semántico afecta al conjunto.

Thomas Kuhn
Si bien son muchos los estudiosos en la materia, son unos pocos los que cimientan las teorías vigentes al respecto. Es posible que, por designio de Thomas Kuhn, la resolución del problema científico surja mediante el planteo de un nuevo paradigma.


Antecedentes
La antigua y renombrada sociedad griega, hace más de 2300 años, analiza la relación entre las palabras y las cosas que designan y vincula desde los orígenes al signo con el lenguaje. Así nace la teoría de los signos.
Aristóteles

Desde aquella época, filósofos y teólogos trataron sobre el signo, entre ellos, en occidente San Agustín, Guillermo de Ockham, y Juan de Santo Tomás entre otros. Recién, a principios del siglo XX, se enuncian las principales hipótesis al respecto.

San Agustín

Se distinguen en la materia dos personalidades, una europea y la otra del nuevo mundo. El lingüista suizo Ferdinand de Saussure denomina a la teoría del signo como semiología y el filósofo y científico estadounidense Charles Peirce la designa como semiótica. La tendencia actual sugiere utilizar esta última denominación.

El fenómeno

El análisis simplificado del fenómeno implica cuatro partes: objeto, interacciones, sujeto y observador. Como las figuras del sujeto y del observador pueden confundirse en una sola (auto-observación), por razones de claridad didáctica se los considera por separado.
El observador distingue que perturbaciones (acción, fenómeno físico) provenientes de algo (el objeto) afectan a otra cosa (el sujeto) que responde con una reacción. En este evento ocurren interacciones (perturbación–respuesta) que el observador le otorga distintos significados según el marco teórico que aplica para exponer el suceso.
Reitero, las explicaciones las ofrece siempre el observador. Su forma de pensar será el molde de sus propuestas.

Tres concepciones

1 - Diádica
Saussure trata sobre el signo lingüístico. En tal caso el sujeto es un ser humano que es perturbado por una acción sonora que provoca en su mente una imagen acústica y un concepto afín. A esta actividad mental, Saussure (el observador) le llama signo lingüístico y le define como una entidad psíquica de dos caras, que puede representarse por: concepto / imagen acústica.

Ferdinand de Saussure
Además, indica que el concepto es el significado y que la imagen acústica es el significante. El signo lingüístico es la unión íntima, de reclamo recíproco, entre el significante y el significado. La concepción saussuriana es diádica o binaria, es decir, formada por dos partes. El vínculo que une el significante al significado es socialmente convenido y, por lo tanto, el signo es arbitrario o simbólico.
Saussure, observador, piensa que el sujeto percibe al objeto tal cual es. En consecuencia, la producción del signo lingüístico es mecánica, a tal objeto tal signo, e independiente del propio sujeto. No queda claro quién establece el significado y no hay posibilidad de distintas interpretaciones a un mismo significante.
Si bien para el científico suizo el signo lingüístico es el más importante, afirma que existen signos no lingüísticos y que la semiología los estudia a todos ellos. Sin embargo, no hay una firme separación teórica entre ellos en la postura saussuriana.
2 - Triádica
Peirse distingue en el fenómeno del signo un proceso: objeto-interacción-sujeto. Allí intervienen tres elementos que él llama: objeto, fundamento o representamen e interpretante. El representamen es un signo que representa al objeto, lo existente, que genera en la mente del sujeto otro signo, el interpretante, que interpreta al primero. La concepción peirsiana es triádica al estar basada en tres partes.

Charles Sanders Peirce
Para este autor el signo es algo mediante cuyo conocimiento conocemos algo más y no es arbitrario sino que es una representación mental producto del objeto que afecta al interpretante. Afirma que para conocer el mundo la única forma posible es a través de los signos.
Peirse, observador, explica que los objetos de la realidad son correspondidos por una construcción mental que los representa, que no es el objeto en sí, y que esa imagen debe ser interpretada por el sujeto. Propone una relación directa y compatible entre objeto y signo.
El norteamericano entiende también que existen signos no lingüísticos y que la semiótica es un proceso que los incluye a todos. La teoría peirseana no resuelve la problemática integradora, tampoco plantea dudas sobre el objeto ni sobre el signo como vínculo con el sujeto.
3 - Ampliada
El filósofo español (de Donostia o San Sebastián) Xavier Zubiri propone definiciones que diferencian conceptos, incluyendo los no lingüísticos. Con tal fin pone énfasis en las reacciones del sujeto.
Sostiene Zubiri, signo es la nota aprehendida misma. Es la perturbación sentida que motiva una respuesta. En este caso el sujeto puede ser un organismo elemental, un animal superior o un humano. Así el calor es signo térmico, la luz signo lumínico y el sujeto gesta una réplica. Es decir, signo es aquel efecto de la perturbación que hace posible la respuesta.


Xavier Zubiri
El intelectual vasco denomina señal a la nota aprehendida misma, ahora condicionada. Es signo más atributos externos limitantes. Es la perturbación sentida que motiva una respuesta convenida por vínculos preexistentes. Implica interacciones recursivas(1) entre objeto y sujeto - sujeto y objeto. El perro que muestra sus dientes como señal de ataque al otro perro que pone su cola entre las patas en señal de sumisión. Es de destacar que los atributos externos añadidos son vinculantes: los dientes para morder y la cola entre las patas para achicar la figura antagónica.
El ser humano como sujeto admite señales más elaboradas. El automovilista ante la luz roja del semáforo frena su vehículo por la señal de detención y el que circula transversalmente a él, acelera la marcha al ver la luz verde, señal de paso. Objeto y sujeto son en forma alternativa ambos conductores y la señal se ve consolidada en la sensación interpretada en base a pautas previas convenidas. Los atributos externos al individuo están vinculados al hecho en si: la acción de circular. El semáforo no puede estar en cualquier lado, tiene que instalarse en la intersección de calles.
En el pensamiento de Zubiri consta otra forma de respuesta del sujeto, sólo posible si es humano. Es el caso de la señal cuyos vínculos condicionantes son arbitrarios, es decir, ajenos a la nota en sí, extraños a la perturbación motivante. Es el sígno que adquiere significación y se le llama símbolo.
Esta caracterización de interacciones recursivas simbólicas no es otra cosa que signo lingüístico. Entre objeto y sujeto – sujeto y objeto en interrelaciones reiteradas surge la intención significativa, aparece lo simbólico.
Zubiri, observador, entiende, como Saussure y Peirse, que los objetos de la realidad son sentidos por el sujeto y, a diferencia de ellos, construye su posición basada en las diferentes clases de respuesta. Su concepción del problema es amplia pues contempla tanto los signos lingüísticos como los que no lo son.
El filósofo español expande el marco teórico y pretende separar las nociones de signo, señal y símbolo, confusas desde siempre. Sus ideas no cuestionan al objeto y, si bien separa conceptos, acepta en la señal y el símbolo componentes sígnicos que dificultan su interpretación.

Nuevos paradigmas

La pretensión de esta muestra de opiniones básicas sobre “signo” consiste en exponer las sustanciales diferencias en las explicaciones de un mismo fenómeno por parte de tres intelectuales destacados. Los desacuerdos se originan en el punto de partida, en el modelo de referencia trascendental adoptado por cada autor. El cambio de modelo puede llevar a nuevas teorías, algunas innovaciones ideológicas se citan a continuación:
La física cuántica sostiene que todo en el universo está conectado, que es una sola cosa, algo incognoscible. La realidad última, dice David Bohm, es la totalidad no fragmentada, es orden en movimiento u holomovimiento. El entramado de eventos que fluye en el aquí y ahora exige de una nueva visión científica, que explique, además, esa percepción mística que siente la inmanencia o la trascendencia de la totalidad.

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David Bohm 

La teoría de sistema afirma que los objetos individuales, únicos, con propiedades específicas, no existen. Aquello distinguible es en sí mismo una red de relaciones inmersa en redes mayores (Fritjof Capra).

Fritjof Capra


La biología del conocimiento, cuyos mentores son los chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela, asevera que la realidad es generada por la mente, de acuerdo a su carga genética, emotiva y cultural. Varela designa con la palabra enacción al hecho de hacer emerger mundo a través de nuestros pensamientos.


Francisco Varela

La observación objetiva de las cosas que existen es ilusoria. Maturana sustenta que un observador no tiene base biológica operacional para afirmar algo sobre objetos, entidades o relaciones como si ellas existieran de forma independiente a él. Entiende por conocimiento objetivo (objetividad entre paréntesis) aquel que resulta de la estricta aplicación del método científico, validado por la comunidad científica a la que pertenece.


Humberto Maturana 
Al inicio queda planteado que el análisis simplificado del fenómeno implica cuatro partes: objeto, interacciones, sujeto y observador. La posibilidad de configurar nuevos marcos teóricos es valedera y éstos parecen reservar un lugar destacado al último referido: el observador. Con la expectativa que generan los nuevos paradigmas, el pensamiento entra en la vorágine de buscar nuevas explicaciones y, entre ellas, la que resuelva la problemática del signo.

Reflexiones

Si el objeto es inviable: ¿el signo adquiere otro significado? En nuestra mente: ¿sólo hay signo?
Si el objeto es reemplazado por el sistema que está conectado con todo: ¿cómo afecta esta situación al sujeto? ¿Y a las interacciones?
Si la realidad es generada por nuestra mente: ¿por qué es necesario diferenciar signo de señal y de símbolo? ¿Son sólo inventos intelectuales?
Si la observación objetiva del objeto no es posible: ¿qué vínculo existe entre el signo y las perturbaciones que sentimos? ¿Cuál es el rol del observador?
Si el Universo es una totalidad incognoscible: ¿son reales el objeto, el sujeto y las interacciones entre ellos? ¿Qué es el signo?


Nota:
1 – Recursivo: proceso reiterado no repetitivo que en su fluir en espiral introduce cambios operativos.

Mario Hails, abril de 2010

4 comentarios:

  1. Hola en mi bloog tienes un premio, es poco para lo que te mereces, pero es una muestra de cariño y admiración.
    Un saludo
    Nela

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  2. Gracias Nela Buscaré mi premio en tu excelente Blog. Saludos Mario

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  3. Con tus ideas se activa la mente. te lo agradezco, sigue produciendo más que es bueno aprender a pensar de otra manera!!!

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  4. Aseguras en el post que el universo guarda un orden . Hawking ahora defiende la teoría de que el universo se ueve en un desorden desconocido. ¿Cómo compatibilizamos ambas teorías?. Conste que te lo pregunta una ignorante en la materia pero interesada en ella. Un saludo.

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