lunes, 3 de mayo de 2010

Evolución: cambio de… o generación de…



Introducción


El significado de la palabra evolución varía con el transcurso del tiempo. Desde la antigüedad el término sufre modificaciones semánticas de acuerdo al avance del conocimiento y, en las últimas décadas, nuevos paradigmas le otorgan al concepto innovaciones ontológicas.
La biología elabora la teoría y otras disciplinas aportan herramientas, experiencias y explicaciones que la robustecen. Su desarrollo es rico en variantes que provocan antagonismos acalorados entre los investigadores. Esta problemática que afecta a todas las disciplinas sigue un curso que el biólogo francés Jean Rostand, en 1932, luminosamente sintetiza al expresar: “la evolución de las ideas sobre la evolución.”

Cambio

La palabra evolución está de moda. Es utilizada en forma masiva por personas de diferentes estratos sociales y de distintas culturas para referirse a las más diversas temáticas. Este uso global y popular cubre la acepción más amplia del término y está referida al concepto cambio.
Evolución deriva del latín “evolvere”, que significa: desenrollarse, desplegarse, o cambiar. En consecuencia, el origen de la palabra justifica su uso en las más diversas ocasiones, por ejemplo, para referirse al desarrollo de un partido de fútbol, al mecanismo de gestación cósmica de las galaxias, al pronóstico meteorológico, a la adaptación de las especies, al estado de un enfermo. En definitiva, lo que cambia…evoluciona.

Proceso de cambio

Algunos autores definen evolución como: acción de pasar gradualmente las cosas de un estado a otro. Aquí, se adiciona otra idea, manifestada en la expresión “acción de pasar gradualmente”, que hace referencia a un proceso. En general existe coincidencia, tanto en el campo científico como en el conocimiento profano, en aceptar que evolución es un proceso de cambio. Las diferencias se revelan al intentar los estudiosos explicar el fenómeno de cambio.



Imagen: el ave y sus ancestros. En: la naturaleza - http://images.google.com.ar/imgres?imgurl=http://4.bp.blogspot.com


Cambio gradual

En el siglo XVII el concepto evolución está referido al despliegue de un plan. En el siguiente crece la idea que las especies se transforman en otras especies. Son Georges Louis Leclerc (Conde de Bufón), Pierre de Maupertuis, Erasmus Darwin y Jean Baptiste de Lamarck, entre otros, los que consolidan este pensamiento progresista. Sin embargo, son débiles sus explicaciones de cómo se producen estas transformaciones.
Recién en el año 1859, Charles Darwin (nieto de Erasmus), basado en trabajos de Alfred Russel Wallace quien enuncia “el principio de la selección natural”, publica El origen de las especies. Este tratado resume un conjunto de ideas elaboradas durante años por una nueva visión científica que tuvo su puesta en escena a partir de los escritos de Darwin. El origen de las especies es una bisagra en la biología en particular y también para la ciencia en general, ya que a partir de su publicación la gestación del mundo en que vivimos comienza a entenderse desde una nueva perspectiva.
Los primeros artículos de Darwin-Wallace no emplean la palabra evolución ni tampoco la primera edición del aludido libro, porque, precisamente, quieren definir un nuevo concepto. Darwin utiliza con tal fin la frase “descendencia con modificación” para indicar que sus ideas implican modificación (transmutación) y no crecimiento o desarrollo. Con este sentido, el primero en utilizar el término evolución es el teórico social inglés y padre de la filosofía evolucionista, Herbert Spencer.
La enciclopedia Encarta dice: “Evolución, en biología, descendencia con modificaciones, proceso por el que todos los seres vivos de la Tierra han divergido, por descendencia directa, a partir de un origen único que existió hace más de 3.000 millones de años.” Para el biólogo francés Pierre Grasse el término designa la sucesión y la variación en el tiempo de formas vegetales y animales; y para el biólogo alemán Ernst Mayr, implica cambio con continuidad, normalmente con un componente direccional.
Todas las expresiones citadas hacen referencia implícita a procesos graduales que se concretan en extensos períodos de tiempo. Darwin sostiene que la selección natural obra generalmente con lentitud extrema.

Cambio brusco

Hugo de Vries, botánico holandés, reelabora con el naciente siglo XX las leyes de la herencia de Gregor Mendel e incorpora el concepto de mutación a la teoría. Sostiene que la modificación de las especies puede ser rápida y drástica y no lenta y gradual como se piensa hasta ese momento. Casi al mismo tiempo, William Bateson, biólogo británico, llega a similares conclusiones: la evolución es producto de una serie de saltos repentinos y discontinuos.
En las últimas décadas del siglo XX, Stephen Jay Gould y Niles Eldridge amplían la original teoría de Hugo de Vries al proponer un modelo evolutivo con perturbaciones bruscas que llevan a cambios pronunciados. Entre estos estados desequilibrantes se puntúan prolongados periodos de equilibrio. Esta teoría de los equilibrios puntuales o puntualismo o saltacionismo se contrapone a la teoría gradualista y sostiene que las especies evolucionan mediante cambios rápidos producidos en poblaciones pequeñas y aisladas.



Imagen: el caballo y sus ancestros. En Iguania - http://www.iguania.com/foro/viewtopic.php?f=79&t=11026&start=315&st=0&sk=t&sd=a


Cambio con adaptación

La corriente de pensamiento clásica interpreta que la evolución consiste en producir nuevas especies biológicas, más adaptadas a su ambiente. Es decir, considera a dicho fenómeno un proceso de adaptación. Darwin le llama selección natural o la supervivencia de los más aptos.
El biólogo español Jorge Barragán opina que la adaptación no es un indicador fidedigno, en cambio, la capacidad de adaptación sí lo es, porque resulta de la mayor eficiencia, que es la esencia de la teoría. Por su parte, el biofísico español Jorge Wagensberg sostiene que evolucionar es superar una adaptación y asumir la siguiente.

Cambio con sentido o progreso

Muchos autores no aceptan que se pueda vincular la noción de progreso o de sentido al proceso evolutivo. Manifiestan que no hay apoyo paleontológico como para sostener que existe una cierta tendencia hacia una creciente complejidad o aumento de la eficiencia.
Sin embargo, otros muchos científicos como el astrónomo Carl Sagan creen que la evolución biológica viene acompañada de un incremento de la complejidad. Los que defienden la teoría fractal indican que los seres vivos apuntan hacia una mejor eficiencia en la administración de la información y la energía. En forma similar el ecólogo español Ramón Margalef piensa que la ventaja de los que sobreviven radica en su capacidad para mantener mayor información efectiva en el tiempo.
El jesuita Pierre Teilhard de Chardin dice que, históricamente, la estofa del universo va concentrándose en formas cada vez más organizadas de materia. Este distinguido paleontólogo admite que la evolución es una ascensión hacia la conciencia. 

Cambio con confrontación 

El sociólogo y economista inglés Thomas Malthus, en 1798, sostiene que la intensidad del instinto reproductivo determina un crecimiento geométrico de la población mientras los alimentos aumentan en progresión aritmética. Esto induce a todas las especies a mantener una “lucha por la existencia”. Sesenta años después, Darwin implanta en sus escritos este concepto en un sentido amplio y lo vincula al principio de selección natural y al de supervivencia de los más aptos. A pesar que también admite la importancia de “conductas cooperativas” en el sostenimiento de las especies, sus seguidores amplifican el concepto de “lucha por la existencia” y lo extienden al funcionamiento general de la naturaleza.
Entre 1840 y 1850, Colquhoun determina una jerarquización de la agresión en la pelea por la vida. En 1888, Thomas Henry Huxley defiende posiciones extremas darwinistas al afirmar que sólo pueden sobrevivir las especies más combativas, mientras que los más débiles y los más estúpidos están condenados a muerte. Huxley sostiene que el motor de la evolución es la lucha.
La posición de Huxley es llevada al terreno molecular por el zoólogo y genetista inglés Richard Dawkins al sostener su “egoísmo genético”. Afirma que la única función de los seres vivientes es proteger las “moléculas egoístas” denominadas genes. La lucha despiadada se establece entre genes. Cada gen pretende aumentar sus probabilidades de supervivencia a expensas del resto. El “gen egoísta” persigue un solo objetivo: hacer nuevas copias de sí mismo.
Dawkins, extiende su teoría al campo de la cultura y vincula mecanismos biológicos con procesos evolutivos sociales. Le llama “memes” a las unidades de herencia cultural, como equivalente a los genes. Éstos se replican difundiéndose de cerebro en cerebro mediante un mecanismo de imitación y mantienen su condición de “memes egoístas”.

Cambio con cooperación

En la década de 1870, el zoólogo Karl F. Kessler llega a la conclusión que los procesos de “ayuda mutua” que se dan en las especies son los que determinan su sobrevivencia. El pensador ruso Piotr A. Kropotkin, basado en estudios realizados en Siberia en la década de 1860, plantea que las especies para sobrevivir en un clima tan extremo, antes que mantener una lucha encarnizada manifiestan un apoyo mutuo, una conducta altruista.
Poco después surgen nuevas evidencias de conducta cooperativa a partir de investigaciones llevadas a cabo por William Hamilton y Ernst Mayr. La bióloga Lynn Margulis manifiesta que los seres vivos no sólo compiten y luchan, sino también se asocian y trabajan en conjunto. Designa como la fuerza evolutiva central al fenómeno de simbiosis, el que genera grandes saltos evolutivos mediante la herencia de genomas adquiridos. 



Imagen: el hombre y sus ancestros. En: ¿qué me estás contando? - http://jmhernandez.wordpress.com/2008/10/05/el-mito-del-%C2%ABeslabon-perdido%C2%BB/


Cambio genético

Avanzado el siglo XX, los científicos John Haldane, Ernst Mayr, Ronald Fisher, Sewall Wright y Theodosius Dobzhansky, especializan aún más los estudios sobre el tema. Mediante el desarrollo de la genética de poblaciones sostienen que la evolución es consecuencia de la modificación de las frecuencias genéticas en el seno de una población.
La deriva y el flujo genético junto a la selección natural conducen a la diferenciación de las especies o especiación. Esto implica que el desarrollo de un organismo (ontogenia) no es evolución, que los organismos individuales no evolucionan y que los cambios deben permanecer en generaciones siguientes. 

Cambio en la organización

La teoría de sistemas ha proporcionado una nueva perspectiva científica. Ahora se pueden ver a las relaciones entre cada sistema y su entorno como una red interconectada, que vincula a todos con todos, desde el nivel molecular, al celular, al ecosistémico.
Según el biólogo español Máximo Sandín los cambios evolutivos son el resultado de reorganizaciones producidas en esa red interconectada. Los nuevos sistemas son producto del desequilibrio motivado por perturbaciones ambientales que afectan a los ecosistemas en su totalidad. Expresa Sandín que al hablar de evolución él se refiere al cambio de organización, es decir, no a adaptaciones ni a variabilidad ni a especiaciones. Y afirma que el proceso evolutivo es un extraño fenómeno de cambio brusco y simultáneo en todo un ecosistema.

Cambio en otros campos

Para la teoría fractal la adaptación es un proceso vinculado a las condiciones ambientales de cada ser vivo en particular, mientras que la evolución es un proceso universal (no local). Algunos especialistas como Dobzhansky afirman que la evolución genética de los homínidos no es independiente de la evolución cultural, sino que ambas son interdependientes y están ligadas en un sistema de relaciones de retroalimentación.
Teilhard de Chardin distingue la existencia de tres envolturas o esferas sucesivas: la geoesfera, escenario de las manifestaciones inorgánicas; a la que con posterioridad se superpuso la bioesfera o sistema evolutivo de la vida orgánica y, finalmente, la noosfera, que comprende al sistema evolutivo del pensamiento y de la conciencia humana. A fines del siglo XX, el sociólogo alemán Niklas Luhmann adiciona una cuarta categoría, la correspondiente a los sistemas psíquicos.



Imagen: el sistema social y sus ancestros. En
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Sin cambio


Hace ya varias décadas que dos intelectuales de renombre, el biólogo británico Julian Huxley y el ya nombrado Teilhard de Chardin, al discutir sobre el proceso de la evolución, pese a tener posiciones epistémicas disímiles, encuentran ideas comunes. Ambos aseveran que existen puntos críticos a partir de los cuales la sustancia del universo adquiere propiedades distintas, donde surgen nuevas formas de organización. Esta es una visión adelantada para la época, una innovación ontológica: la evolución deja de ser cambio de (modificación de algo preexistente) para resultar generación de (producción de algo nuevo, sin existencia previa).
Los puntos críticos pueden asimilarse a condiciones muy alejadas del equilibrio. El premio Nobel de química, Illya Prigogine, asegura que lejos del equilibrio la materia es capaz de percibir diferencias en el entorno, indetectables en situaciones no extremas.

Reflexiones

Si evolución es un proceso de cambio, en un universo donde todo fluye, donde todo se modifica con el tiempo: ¿todo es evolución? ¿ocurre algo distinto a un proceso de cambio?
Si evolución es una cuestión genética: ¿cómo se explica la evolución cósmica, psíquica, cultural? Si la diferencia genética entre chimpancés y hombres es tan sólo del 2%: ¿cuál es el fenómeno que gesta la gran brecha intelectual entre ambos?
Si los investigadores difieren en sus explicaciones en cuestiones básicas como: lucha - apoyo mutuo; sin sentido - creciente complejidad; gradual - brusco; selección natural - cambio de organización; proceso biológico - proceso universal; cambio de - generación de: ¿los cimientos de la teoría son firmes? ¿existe otra forma de pensar la evolución?
Si existen puntos críticos a partir de los cuales la sustancia del universo adquiere propiedades distintas, donde surgen nuevas formas de organización: ¿la gestación de la vida sobre la Tierra es un punto crítico? ¿la aparición del hombre es un punto crítico? ¿cuántos puntos críticos existieron desde el Big Bang hasta el presente? ¿habrá nuevos puntos críticos en el futuro?
Si evolución es generación de algo nuevo, sin existencia previa: ¿es válido decir como Jean Rostand, “la evolución de las ideas sobre la evolución”? ¿se puede resolver este problema sólo desde la biología? ¿se necesitan otros paradigmas?



Mario Hails, mayo de 2010
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