martes, 21 de agosto de 2012

Realidad, objetividad y mente

Introducción

A ese algo que existe fuera de nuestra mente se le denomina “realidad”. Esta forma de pensar es clásica y prima en la filosofía y en la ciencia occidental. Dada esa realidad externa, algunas corrientes intelectuales sostienen que su acceso es directo, invariante y único, otras, en cambio, afirman que, en mayor o menor grado, dicho acceso está restringido, .
Surgen así diferencias, al pretender explicar ese algo de allí fuera, que se traducen en numerosas posturas en la episteme . Las variaciones en la forma de pensar ponen de manifiesto una tendencia en el tiempo: de la certeza hacia una incertidumbre creciente en el conocimiento de la externalidad.
La realidad siempre es distinguida por un observador. Éste, observa al objeto con cierta objetividad, que puede ser absoluta o relativa, según el marco teórico esgrimido por el sujeto inquisidor.
A continuación, una síntesis de las principales doctrinas, dejando de lado muchas alternativas, que tratan el tema en cuestión. Se intenta mostrar el desarrollo cognitivo de los axiomas del observador al hacer la distinción del mundo que le rodea. Como conclusión, una frase presentación de una propuesta integradora que brinda nuevas perspectivas para conjeturar realidades.

Positivismo ingenuo
El positivismo, empirismo o realismo ingenuo considera que la realidad existe fuera del observador y que éste es un simple colector de lo que ocurre en el mundo. Esta posición sustenta que hay una relación unívoca entre los conceptos y los objetos. Las leyes y los mecanismos naturales reflejan el comportamiento regular de lo real. La realidad es independiente del sujeto cognoscente, es externa, con existencia previa a la percepción del observador. Es captada por los sentidos, aprehendida por el cerebro y descripta en el lenguaje.
Para el positivismo ingenuo la objetividad es la cualidad de lo objetivo, de tal forma que pertenece o es relativa al objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o de sentir que pueda tener cualquier individuo que lo observe o considere. La objetividad es única, absoluta y niega los contenidos ilusorios y espirituales.

Postpositivismo:
Esta corriente filosófica sustenta que la realidad existe, que está regulada por leyes y mecanismos naturales y que una objetividad absoluta subyace fuera del observador, aunque éste es incapaz de acceder a ella en su totalidad debido a sus propias imperfecciones, como lo son sus deficiencias sensoriales y del intelecto. Por lo tanto, no hay una relación unívoca entre los conceptos y los objetos ya que el observador es imperfecto. Desde este lugar la objetividad absoluta reside en lo real y la objetividad del observador está condicionada por su formación biológica y cultural.
La realidad sigue incólume allí fuera, sin embargo, no es exactamente lo que percibe el observador. La objetividad es relativa pues se encuentra afectada no sólo por la estructura física y mental histórica del observador sino también por el contexto de las llamadas tradición crítica y comunidad crítica.

Construccionismo
Según esta doctrina y sus derivadas, el observador construye una realidad interna, que hace de modelo de la externa, sin que exista una correspondencia directa, es decir, la construcción interna o mental no es una copia de lo real. No niega la realidad y sostiene que el conocimiento se basa en observaciones utilizadas para elaborar representaciones fundadas en distinciones independientes de la realidad. Esta última no es detectable en forma directa sino a través de imágenes mentales que dependen de la experiencia de vida de cada persona, en el marco de su inserción en comunidades y de éstas en la sociedad. En el construccionismo la objetividad se aleja aún más de una situación de privilegio.

Constructivismo social y construccionismo social
En los últimos años toma relevancia la participación del entorno en la conformación de las proposiciones que vehiculan el conocimiento. El constructivismo social se basa en la figura mental representacionista del observador inserto en las relaciones del medio social. El construccionismo social le quita protagonismo a la mente individual y afirma que el conocimiento se construye en la red social.
Kenneth J. Gergen
Según el psicólogo social Kenneth J. Gergen y seguidores, toda inteligibilidad humana se genera dentro de las relaciones entre personas y el conocimiento se crea, se modifica y se usa en contextos sociales, en consecuencia, son en esencia sociales. El lugar donde se gesta el conocimiento no es la mente del ser humano sino que se forja a través de las pautas de las relaciones sociales.
Desde la posición de Gergen las teorías científicas como cualquier otra creencia postulan otra realidad, no la absoluta, y no deben ser consideradas verdades, sino propuestas puestas a prueba en sus resultados pragmáticos.
La objetividad sufre aquí las interferencias del dominio de las redes sociales. Además de éstas, se suman todos los condicionamientos referidos a las visiones de mundo citadas con anterioridad. 

Dominio ontológico trascendental
Las posiciones filosóficas anteriores, relatadas en simplificada exposición, participan de un dominio ontológico común que postula la existencia de una realidad externa cognoscible. Sostienen que el ser de lo real, eso que hay allí fuera, es perceptible, de seguro acceso. En el positivismo ingenuo ese acceso es directo, sin impedimento alguno. En el resto de los enfoques ideológicos los condicionamientos crecen con el desarrollo teórico en los siguientes aspectos: en la percepción, en la estructura física y mental histórica, en el contexto tradicional y cultural, en las representaciones mentales, en la inserción comunitaria o en la construcción social del conocimiento.
Desde esta perspectiva ontológica trascendental la objetividad del observador es factible y fluctúa desde absoluta a cada vez más relativa. “La realidad es real”, si se acepta la autorreferencia, y está presente al ser detectada por los sentidos. Este dominio ontológico es denominado trascendental porque traspasa los límites posibles de la experiencia al asumir que el observador tiene acceso a una realidad independiente y, en consecuencia, sus creencias son la verdad con automática exclusión de cualquier otra. Esto es así, porque las explicaciones del observador de sus experiencias suponen la posesión de un acceso privilegiado a una realidad objetiva.

Biología del conocimiento
Los biólogos Humberto Maturana y Francisco Varela sostienen, como resultado de sus investigaciones neurofisiológicas, que la realidad, eso que hay fuera del observador, es incognoscible y que el mundo que se dice conocer es fruto de elaboraciones mentales consolidadas en la praxis del vivir a lo largo de la filo y la ontogénesis. La realidad no es una experiencia es un argumento en una explicación y ésta es factible en el lenguaje.
El observador es aquel que hace distinciones en sus conversaciones consigo mismo o con otros humanos. Las características constitutivas del observador son biológicas y todos los seres vivientes son incapaces en la experiencia de distinguir entre percepción e ilusión. Esta condición manifiesta que no hay conexión entre la actividad mental del observador  y una realidad externa cognoscible. Sólo hay actividad mental del observador fundada en la praxis de su vida pasada y de la heredada de sus ancestros desde los orígenes hace 3700 millones de años.
Humberto Maturana
La biología del conocimiento permite deducir que las cosas son reales sólo en el dominio de existencia que crea el observador con su imaginación, es decir, dicho observador constituye su dominio de realidad mediante sus operaciones de distinción, en el entretejido de sus conversaciones. 

La diferencia entre una realidad externa cognoscible y una realidad imaginada es ontológica y a esta segunda posición filosófica, dice Maturana, se la cataloga como ontología constitutiva.
La realidad es imaginación y se concreta en la mente del ser humano gracias al lenguaje y al pensamiento. En este marco, el concepto de objetividad tradicional desaparece y es reemplazado por lo que Maturana llama (objetividad) entre paréntesis. Este último concepto, la (objetividad), significa que el observador abandona su deseo de obtener en la investigación un resultado en particular, al emprender la generación de una explicación en términos operacionales según el método predeterminado por la comunidad científica a la que pertenece.

Dominio ontológico constitutivo
Dominio ontológico constitutivo es aquel donde todo lo que el observador distingue es producto de su imaginación, es decir, la distinción se constituye al distinguir. En el observador, la distinción del otro ocurre en el momento que se distingue a sí mismo. El observador se constituye al distinguir que se distingue y al distinguirse establece su distinción. 

El dominio ontológico constitutivo al ser autorreferente se enreda en el palabrerío de su propia explicación . Situación reflexiva necesaria de incorporar al acervo intelectual pues parece ser que la autorreferencia es una característica de los mecanismos de la naturaleza.
En el dominio ontológico constitutivo cada explicación es entendida como una realidad en que los entes y las redes de relaciones entre los entes surgen a través de las coherencias operacionales que la comunidad de observadores instituye. Esto hace que todo ser humano sea responsable operacional de los dominios de realidad que genera. “Las cosas no son como son sino que son como somos”, esta frase profundiza la de Immanuel Kant (1724-1804): “Vemos las cosas, no como son, sino como somos nosotros.”

Relato integrador
Se puede hacer un esfuerzo imaginativo al intentar complementar las formas de pensar de Gergen y Maturana. El primero afirma que el lugar donde se crea, se modifica y se usa el conocimiento no es la mente cerebral, sino el seno de un contexto social, o sea, en la sociedad; y, el segundo, manifiesta que el mundo que se dice percibir es fruto de elaboraciones mentales del ser humano consolidadas en la praxis del vivir a lo largo de la filo y la ontogénesis.

Al comprender el alcance de las interpretaciones de Gergen y Maturana se puede concebir un relato de integración que expresa: el mundo que se dice conocer es creado, usado y modificado por la mente sistémica de cada sociedad humana consolidada en sus experiencias pasadas desde el origen de los tiempos. Esta propuesta integradora brinda nuevas perspectivas para conjeturar realidades.

Reflexiones

Eso que existe allí fuera, la realidad: ¿es de acceso directo, invariante y único?

Si la objetividad absoluta reside en lo real: ¿la objetividad del observador está condicionada por su formación biológica y cultural?

Las imágenes mentales que representan a la realidad: ¿dependen de la experiencia de vida de cada persona?

Si el conocimiento no se gesta en la mente del ser humano: ¿son los contextos sociales los que lo crean, modifican y usan?

Si eso que hay fuera del observador es incognoscible: ¿la realidad es un argumento en una explicación, factible sólo en el lenguaje?

Si la objetividad tradicional es un imposible: ¿ser (objetivo) significa tan sólo una predisposición del observador a no buscar un resultado en particular y a trabajar según lo indique su comunidad científica?

Si la externalidad es incognoscible, si el mundo distinguido es imaginado por tejidos sociales, si la gestación de la realidad es fruto de experiencias pasadas desde el origen de los tiempos: ¿es una mente sistémica social la que rige en el presente?

¿La mente social posee objetividad suficiente para imaginar una realidad que le garantice su sobrevida?


                                                                                Mario Hails, Agosto de 2012