lunes, 24 de septiembre de 2012

Sistema, materia y espíritu


Primeras acepciones
El desarrollo del concepto “sistema” es extenso. En occidente su inicio se remite a la Grecia intelectual de hace más de dos milenios. Lo intrincado del tema es que las modificaciones surgidas en el tiempo se suman sin desacreditar las versiones anteriores. En la actualidad todas las interpretaciones tienen vigencia en algún estamento de la sociedad.
La palabra sistema es utilizada con frecuencia por todas las disciplinas científicas y prolifera en el lenguaje cotidiano y mundano. Cualquier conjunto de cosas enlazadas entre sí se denomina con tal vocablo y se adjudica al término un significado tan amplio que entorpece su consolidación semántica.
Aristóteles
Los filósofos en la antigua Grecia le adjudican el sentido de una totalidad deductiva de discurso o conjunto de premisas con la respectiva conclusión. Hasta el siglo XVIII se designa así a toda teoría científica o filosófica con escaso carácter empírico. El sistema del mundo hace referencia a las hipótesis cosmológicas, como así también son sistema aquellas que tratan sobre el alma, el cuerpo y las diferentes sustancias.
En los orígenes de la ciencia moderna, afianzada en las últimas centurias, surge la noción de totalidad o todo organizado. Con tal sentido se designa al sistema solar o al sistema nervioso y se incorpora el concepto de materialidad de los elementos constituyentes, como el sol y los planetas o las neuronas. Así, la idea de sistema se centraliza en el todo y sus partes, es una mirada introspectiva, analítica, del ente distinguido.
La materialidad de los componentes que integran el conjunto y el comportamiento de las partes y sus interrelaciones configuran la esencia del modelo. El sistema se entiende como unidad de… y se concibe sólo hacia dentro de sí mismo. Cabe aclarar que desde esta perspectiva la idea de todo y unidad se confunden.

La participación del entorno
En las primeras décadas del siglo XX numerosos investigadores sienten la necesidad de trabajar con totalidades en lugar de unidades fragmentadas.  Esta intención es congruente con la tendencia de ese tiempo a no aislar los fenómenos del contexto. A partir de esta posición, los trabajos de campo tienden a examinar segmentos de la naturaleza cada vez más amplios.
La idea de sistema como conjunto de elementos vinculados entre sí que como un todo interacciona con el entorno germina entre numerosos científicos. El modelo sugerido manifiesta cualidades de la totalidad que no se encuentran en las partes constituyentes. Además, los elementos constitutivos son también sistemas, sistemas materiales que condicen con la concepción materialista de la ciencia clásica. Desde esta posición, unidad significa el conjunto de elementos interrelacionados y totalidad ese mismo conjunto que al unísono interactúa con su ambiente.

La teoría
A mediados del siglo pasado crece la demanda de una visión holística que complemente el enfoque reduccionista de la ciencia tradicional. La intención es ordenar pensamientos dispersos en una teoría para ser aplicada a los distintos compartimentos usuales del conocimiento.
Bertalanffy
El biólogo Ludwig von Bertalanffy durante tres décadas dicta conferencias sobre el tema y en 1969 publica su “Teoría General de los Sistemas”, por tal motivo es considerado el padre o principal gestor de dicha teoría. Este distinguido autor impulsa la integración de las ciencias, desde la física y la biología hasta la sociología. Concibe al organismo como un todo o sistema y pretende descubrir los principios de su organización en sus diversos niveles.
A partir de los escritos de Bertalanffy y otros autores se proponen muchas definiciones de sistema, algunas adecuadas a necesidades de la especialidad a la que es aplicada, otras con variantes de redacción o con el aditamento de características distintivas. Sin embargo, la matriz original: “cierto número de elementos en interacción”, con todas las variantes imaginables, sigue siendo la sustancia del concepto.
La expresión “cierto número de elementos” es la característica de inclusión o esencia de ser en la enunciación clásica de sistema. Es la manifestación de aquello que ejerce el rol principal y la palabra “elementos” implica la idea de entes materiales. Sistema es un conjunto de cosas con masa y el aditamento “en interacción” o “interrelacionados entre sí” es una característica de distinción, es lo que le ocurre al ser y, en consecuencia, cumple con un papel secundario.
El concepto de “sistema” que se consolida en el siglo XX es materialista: la persona, su sistema nervioso, sus células, sus moléculas, sus átomos,…son componentes de componentes de componentes… todos materiales. Sistemas contenidos y contenedores de sistemas.

Los sistemas sociales
Luhmann
En el desarrollo del pensamiento sistémico no se puede soslayar la participación del sociólogo alemán Niklas Luhmann. Este autor dedica sus esfuerzos intelectuales, en las décadas del 60 al 90, a cimentar una teoría de los sistemas sociales.
Luhmann postula que lo que existen son sistemas autorreferentes, sistemas con la capacidad de establecer relaciones consigo mismo y de diferenciar estas relaciones de las relaciones con su entorno. De tal modo define al sistema por esa diferencia que logra consumar y mantener en el tiempo con respecto a su ambiente, diferencia que se incluye en el propio concepto de sistema. Esto significa que se constituye al establecer una diferencia respecto a su entorno y sólo puede entenderse como tal desde esa diferencia.
Esta capacidad de establecer relaciones consigo mismo habla de autogestión, es decir, competencia propia para seleccionar sus componentes, generar su estructura y determinar sus propios límites. Esta condición existencial de forjarse a sí mismo y, en simultáneo, a su propio entorno, es la autorreferencia sistémica, aporte teórico sustancial de dicho sociólogo. Del todo, del universo de cosas, el sistema produce una dicotomía: él y su entorno. En otras palabras, se autoconstituye y al definirse se autorrefiere al depender su existencia de sus exclusivas acciones.
Lo interesante de Luhmann, en el marco de los antecedentes tratados hasta aquí, es que considera al sistema de la sociedad conformado por comunicaciones. Si los componentes de la sociedad son las comunicaciones, es decir, procesos basados en el lenguaje, resulta que los constituyentes del sistema son inmateriales. Este criterio estrictamente relacional, como perspectiva ontológica, se encuentra más cerca del etéreo o conceptual sistema discursivo que de la materialista TGS de Bertalanffy.
Si bien el sociólogo alemán hace valiosos aportes como la autorreferencia y la exclusión de la persona como componente de la sociedad (la sociedad está constituida por comunicaciones no por organismos humanos), entre otros temas, no resuelve el problema de fondo, la cuestión ontológica, el ser del sistema. Aclara el sociólogo alemán que sus esfuerzos están dedicados a los sistemas sociales y deja así abierta una brecha con los sistemas físicos y biológicos.

La inmaterialidad del proceso
En Chile, sobre finales de siglo, comienza a germinar una visión transformadora que pretende explicar el fenómeno de la vida como suceso sistémico. Para tal cometido se cambia el punto de partida de la teoría general al redefinir el concepto de sistema.
Maturana
Los biólogos, neurofisiólogos y filósofos Humberto Maturana y Francisco Varela proponen, en la década del 70, en investigaciones sobre la organización de los seres vivos, que lo que interesa en el organismo como sistema “no son las propiedades de sus componentes, sino los procesos y relaciones entre procesos, realizados por medio de los componentes”. Alegar que lo importante son los procesos y relaciones entre procesos es trascendente pues quita del primer plano a los componentes y sus propiedades, considerados hasta ese momento primordiales por el resto de la bibliografía.
Varela
Para estos intelectuales lo relevante es el proceso, o sea, los eventos interactivos que acaecen en la dinámica de la vida y a eso lo identifican con la idea de sistema. La definición que afianza este enfoque es la siguiente: sistema es un proceso que requiere del operar de un conjunto de elementos materiales relacionados entre sí que, como unidad simple, interactúa con su entorno.
Aquí la expresión “proceso” es la característica de inclusión o esencia de ser. Es la manifestación de aquello que ejerce el rol principal e implica, en esta oportunidad, una idea de ente inmaterial. Sistema es una sucesión de sucesos recursivos, una cadena de operaciones recurrentes, algo etéreo. Los aditamentos en la enunciación: “que requiere del operar de un conjunto de elementos materiales relacionados entre sí que, como unidad simple, interactúa con su entorno”, son características de distinción, es lo que participa para que el ser sea y, en consecuencia, cumple con un papel imprescindible aunque secundario. Esta concepción, que implica trascendencia ontológica y aplicación general, abre una puerta al entendimiento, a la integración de esas dos partes aisladas e irreconciliables en su historia filosófica: materia y espíritu. Noción de espíritu que germina en la dinámica propia de la red de relaciones que hacen al sistema.
Maturana asevera que es posible hablar de dos tipos de unidades: simples y compuestas. Unidad simple es aquella entidad en la que el observador no distingue componentes. Unidad compuesta es esa donde el observador diferencia componentes. A esta dicotomía, es posible adicionar el tercer concepto en juego: la totalidad. Ésta es "todo", o sea, la unidad simple interrelacionada, integrada, con su entorno.
Desde esta visión procesal se entiende que la sustancia del sistema está en el tejido de relaciones, un ente sin masa, ajena a los sentidos, que es la esencia del ser de las cosas. Esa esencia es lo que se distingue como espíritu.

Visión holística integrada
La Teoría General de Sistemas como herramienta del intelecto permite elaborar explicaciones difíciles de resolver por otros medios. El concepto “sistema”, como proceso, introduce una visión inmaterial de la realidad hasta el presente inédita, sin descartar la materialidad al integrarla como componente necesario en la operación sistémica recursiva.
El Sistema Solar es la red de interacciones gravitatorias. No los cuerpos celestes interrelacionados
Esta idea de sistema hace posible distinguir un mundo de materialidades e inmaterialidades, de cuerpo y espíritu, que en su entretejido configura nuevas realidades que no son más que viejas creencias intuitivas ahora sustentadas desde axiomas de la teoría de sistemas. Queda así planteada la posibilidad de entender las cosas que suceden de una forma complementaria entre el saber de la ciencia tradicional occidental y la sabiduría mística de las comunidades religiosas.
El concepto “sistema”, como proceso, puede ser superador de versiones anteriores. En tal caso, el aditamento de la espiritualidad al esquema materialista de la ciencia clásica, complementa perspectivas y permite una visión holística integrada. Las pretensiones primigenias de los creadores de la  teoría: un lenguaje común unificador de las distintas disciplinas científicas, no sólo es posible sino que agrega la comunión entre dos mundos hasta el presente irreconciliables: materialismo y espiritualidad.


Espiritualidad inasible


Reflexiones
¿Qué entendemos cuando decimos “sistema”?
¿Una totalidad deductiva de discurso?
¿Un conjunto de premisas con la respectiva conclusión?
¿Un cierto número de elementos en interacción?
¿Esa diferencia que se consuma con respecto a su ambiente?
¿Es un proceso?
Bajo el amparo de pensar al sistema como proceso: ¿La dinámica propia de la red de relaciones que hacen al sistema puede se admitida como la antiquísima idea de espiritualidad?
La herramienta que resulta de entender al sistema como proceso: ¿es una oportunidad de lograr la comunión entre los dogmas materialistas y espiritualistas?

¿Es la esencia el espíritu y la materia el vehículo?
                           
                                                           Mario Hails, Setiembre de 2012

2 comentarios:

  1. Muy bueno el artículo, claro, para lo duro que resulta adentrarse en todo el conocimiento que supone. Los interrogantes, bien planteados, pero requieren meditación de las respuestas. Un gusto, Mario.

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  2. Un maravilloso artìculo que nos hace reflexionar . Enhorabuena


    un abrazo

    fus

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Agradezco tu comentario