martes, 14 de mayo de 2013

La fragilidad del conocimiento II


Recomendación: se sugiere la lectura
previa, en este Blog, de la entrada:
“La fragilidad del conocimiento I”
http://mariohails.blogspot.com.ar/2013/04/la-fragilidad-del-conocimiento-i.html
         
        
        La creencia que el conocimiento propio es firme y verdadero está arraigada en la sociedad. Esta convicción aceptada también por la ciencia se ha desmoronado al haberse ocupado ésta, a lo largo de la última centuria, de dinamitar sus propios cimientos. 
La complejidad del intelecto
Pese a la fragilidad del conocimiento el saber sigue tejiendo su red y, en este entrelazar, la complejidad del intelecto continua creciendo  de forma exponencial en el Universo.

Caos y complejidad
La idea tradicional de complejidad remite a algo difícil de entender o de hacer que se vuelve simple una vez comprendido o ejecutado. En los medios científicos de la actualidad la complejidad no es superable con una praxis adecuada sino que es considerada como una característica esencial de la naturaleza.
Esto se está poniendo complejo
Este cambio de posicionamiento constituye un logro intelectual que ofrece explicaciones alternativas a viejas cuestiones no resueltas.
La predicción del clima es una clásica tarea compleja. La utilización de sofisticada tecnología ayuda a mejorar los pronósticos, sin embargo continua siendo una faena compleja en el sentido actual del concepto. En la década del 60 el meteorólogo norteamericano Edward Lorenz expone sus conclusiones: pequeñísimas causas son capaces de provocar grandes consecuencias.
"Efecto mariposa"
El llamado “efecto mariposa” ejemplifica su teoría: Si una mariposa aletea en la selva amazónica puede poner en marcha perturbaciones que terminan produciendo, días después, un ciclón en el caribe.
El aporte de Lorenz hace referencia al fenómeno de “sensibilidad a las condiciones iniciales”. Es una característica de los sistemas dinámicos y esa sensibilidad a las condiciones iniciales conduce a lo que se ha llamado “comportamiento caótico”.
Edward Lorenz
Este último indica que el sistema ingresa a un estado de inestabilidad. En estos casos los sistemas son llamados disipativos pues en ellos ocurren procesos donde se acrecienta la dispersión de energía.
Las ecuaciones matemáticas que cuentan de esta situación de inestabilidad son de difícil resolución por su condición de ser iterativas, realimentadas, o sea, que el resultado de una afecta a la siguiente. Esta problemática se ha simplificado mediante la aplicación de programas de computación de reciente disponibilidad.
En los sistemas sensibles a las condiciones iniciales las relaciones entre variables divergen en forma no lineal, o sea, las diferencias entre ellas son cada vez mayores. Sin embargo, este desorden es aparente porque se superponen, por un lado, un orden en el caos que se expresa mediante ecuaciones matemáticas que incluyen un conjunto finito y reducido de variables y, por el otro, un desorden en el caos que se pone de manifiesto en una dinámica no lineal que implica bifurcación de caminos, un acontecimiento azaroso.
La característica destacada del caos es esa mezcla de orden y desorden al mismo tiempo. Los sistemas son inestables en la medida que provocan una mayor disipación de energía (sistemas disipativos).
Ilya Prigogine
El físico belga de origen ruso, Ilya Prigogine, recibe el premio Nobel de Química en 1977 por sus estudios de teoría termodinámica aplicada a sistemas alejados del equilibrio. Este investigador acuña la expresión: “Sistemas o estructuras disipativas”.
En la dinámica de los sistemas disipativos las relaciones entre variables son no lineales y las condiciones futuras se bifurcan, son opcionales, y el sistema selecciona al azar una de ellas. Situación de incertidumbre, de naturaleza compleja, que conduce a estructuraciones diferentes con la opción del logro de innovaciones cualitativas.
En las entrañas del Universo los sistemas disipativos conducen a dinámicas no lineales, al caos, a la complejidad, a estructuras con cualidades distintas. Si ese es el mundo: ¿Cuál es la realidad que se dice percibir?

Biología del conocimiento
El médico, biólogo y neurofisiólogo chileno Humberto Maturana, en la segunda mitad del siglo XX, dedica sus investigaciones al estudio experimental, en ranas, salamandras y palomas, del sistema visual de los animales. Por las conclusiones logradas luego de tres décadas de trabajo recibe en 1995 el Premio Nacional de Ciencias de su país.
Los estudios anatómicos y fisiológicos del sistema visual tienen en su origen el objetivo de demostrar la correlación unívoca existente entre los colores del mundo exterior y la actividad de la retina, o sea, de las células ganglionares retinales. El axioma implícito aplicado en la confección de los experimentos es el pensar que los objetos externos determinan lo que sucede al interior del organismo.
Pese a los reiterados experimentos los resultados de correlación esperados no pueden ser probados pues los grupos de células con reacciones especiales frente a un compuesto espectral no aparecen.
Humberto Maturana
Ante la frustración de la tarea inconclusa, Maturana insiste al mejorar el afinamiento de los instrumentos de medición, sin embargo, las células retinales reaccionan más o menos igual a todas las combinaciones de espectros. Las diferencias no son significativas.
Ante el fracaso, después de años de trabajo, puesto que no puede probar una correlación entre el estímulo externo y la reacción interna, traslada la mira de su investigación desde el experimento en sí al axioma implícito que domina el operar científico: los receptores reaccionan ante estímulos externos y estos últimos son procesados para configurar una representación aproximada de la realidad.
Maturana transforma la hipótesis inicial: “existe una correlación unívoca entre los colores del mundo exterior y la actividad de la retina” por la siguiente: “existe una correlación unívoca entre la actividad retinal y el nombre del color que fija una determinada experiencia”.
Esto significa que la dinámica de las células ganglionares retinales está correlacionada con las experiencias filo y ontogenéticas del organismo y no con lo que hay fuera de él. Los sentidos de la vista, oído, tacto, gusto, olfato y otros, no son producto de cosas externas sino que son algo que sucede en el interior del organismo.
Los niños materializan los sentidos en: nariz, mano, boca, ojo y oreja
Con tales conclusiones el significado del término percepción sufre una alteración trascendente: La idea tradicional es que el ser vivo capta por medio de los sentidos los rasgos de un mundo exterior;  el nuevo concepto expresa que un observador dice que un organismo percibe cuando sus acciones son congruentes con las perturbaciones del medio.
Este cambio de postura epistémico modifica en forma esencial el concepto de realidad. La realidad no es algo que esté fuera sino que es un producto de la experiencia del observador.
Se ve lo que se quiere ver
Sin observador no hay realidad. El Universo como algo externo es incognoscible, la realidad es pura enacción del ser humano. El término “enacción” es propuesto por el biólogo y neurofisiólogo chileno Francisco Varela, discípulo de Maturana, para significar esa cualidad de los seres vivos de generar en su interior la realidad del mundo que vivencia.
En las entrañas del Universo incognoscible la mente humana produce el escenario donde vive. Si ese es el mundo: ¿Cuál es la realidad que se dice percibir?

Conclusiones
Aplica a las dos entradas: La fragilidad del conocimiento I y II.

La ciencia al concluir que:
  • pequeñas variaciones en las características de los sucesos pueden divergir en forma imprevisible;
  • la demostración de la verdad/falsedad es una quimera;
  • las interacciones entre partículas correlacionadas son instantáneas;
  • es imposible conocer sin perturbar lo investigado;
  • los sistemas disipativos conducen a dinámicas no lineales, al caos, a la complejidad, a estructuras con cualidades distintas;
  • la mente humana genera el escenario donde vive;
  • la percepción es el accionar congruente con las perturbaciones del medio.
termina postulando que la indeterminación reina en la naturaleza.

De esta manera la ciencia pasa de la determinación fehaciente newtoniana a la indeterminación certificada del presente. Una vez más el intelecto humano sufre el síndrome pendular, pasa de una orilla a la otra, del valle a la cresta, del determinismo al indeterminismo. Es muy probable que una propuesta conciliadora sea promisoria y logre un avance en los diseños teóricos. 

El Universo: ¿indeterminado o determinado?
Una hipótesis conciliadora puede basarse en que la indeterminación juega un rol importante en la diversidad y en la multiplicidad de las cosas que ocurren en el mundo y que este mecanismo azaroso conduce a un fin determinado. Es decir, un presente cargado de acciones indeterminadas que, visto en la escala del tiempo, construye, segundo a segundo, milenio a milenio, una estructura de proyección futura con determinación absoluta.

Reflexiones

  • Si los sistemas disipativos con sus dinámicas no lineales llevan a la complejidad: ¿La generación de niveles complejos superiores es un mecanismo de la naturaleza?
  • Si el mundo que se vive es enactuado por la mente humana: ¿Se puede modificar la realidad cambiando la forma de pensar?
  • El mundo vivenciado: ¿Proviene del cuerpo, lenguaje e historia social del ser humano?
  • La percepción: ¿es una forma de accionar del organismo? ¿la transferencia de información es un absurdo?
  • Si el Universo es incognoscible y el mundo es enacción: ¿Qué diferencia hay entre realidad e imaginación?
  • ¿La imprevisibilidad de los sucesos puede conducir a la determinación del Universo?

¿Cuál es la realidad que se dice percibir?


Mario Hails, mayo de 2013