sábado, 12 de octubre de 2013

Cerebro, mente y sistema


Distintas explicaciones

Hay un vínculo entre cerebro y mente que es innegable. Sin embargo, el cerebro es bien conocido por los neurofisiólogos, en cambio, la esencia, la sustancia, la ousía (al decir de Aristóteles) de la mente es discutida por científicos y filósofos.

Mente inmaterial
El cerebro es palpable, material, en cambio, la mente es inasible, inmaterial. El primero es el mayor órgano del sistema nervioso central, es parte del cuerpo. La segunda no es porción de tejido alguno.
Existen indicios desde el neolítico que los seres humanos llevan a cabo trepanaciones que implican relevamientos del cerebro. En el presente la alta tecnología permite la adquisición de conocimientos muy especializados sobre el tema. En Internet, por ejemplo, hay acceso libre a más de 100 millones de datos brindados por el Instituto Allen de Ciencias Cerebrales (Seattle, EEUU).
Del cerebro material se sabe mucho y hace largo tiempo que se lo analiza. De la dinámica de la red neuronal se conoce poco y es reciente su estudio.
Los neurocientíficos duros sostienen que la mente se confunde con el cerebro; los blandos afirman que es algo más que la función cerebral; otros aseveran que se reduce a la conducta; el australiano John Eccles, premio Nobel de medicina y fisiología de 1963, admite la existencia autónoma de una mente autoconsciente distinta del cerebro; los filósofos estadounidenses Jerry Fodor y Hillary Putnam proponen que los procesos mentales son estados funcionales del organismo que implican algo más que el cerebro; el estadounidense John Searle, filósofo y psicolingüista, asevera que existen dos procesos: el mental, que estudia la psicología, y el cerebral, que estudia la neurociencia, sin necesidad de reducir el uno al otro.
Cuando el profano indaga para conocer acerca de la mente, con tantas y tan dispares explicaciones, se siente primero desconcertado y luego desilusionado sobre la eficacia de la ciencia. Sin dudas, la cuestión sigue sin resolverse. Sin embargo las esperanzas no deben perderse pues el método científico sigue siendo la mejor herramienta, aunque no la única, para enfrentar el problema con éxito seguro.
¿Qué es la mente?

Visión holística
La ciencia tradicional investiga al objeto mediante el estudio de sus partes constituyentes (reduccionismo). Para ésta, entender a los componentes es la forma de explicar la unidad. Dicha perspectiva ofrece magníficos frutos, en especial en el campo de la física clásica. En terrenos de la biología sus resultados también son notables, no obstante surgen algunas dificultades como la comprensión del funcionamiento del cerebro. En disciplinas como la psicología, la antropología y la sociología el método reduccionista no brinda resultados satisfactorios y, por tal razón, la intelectualidad clásica no les reconoce el estatus de ciencias.
En el último medio siglo se afianza una visión holística en parte de la comunidad científica que se desarrolla a partir de los trabajos de Ludwig von Bertalanffy (y otros) que deriva en la Teoría General de los Sistemas. Dos puntos son trascendentales en el pensar sistémico: 1) Que las propiedades de los sistemas no se encuentran en sus componentes; y 2) Que los sistemas están conformados y contenidos por otros sistemas formando una red que vincula a todo el Universo entre sí.
Esta forma de distinguir las cosas del mundo, sistema y entorno en un vínculo inseparable, no reemplaza al estudio del objeto y sus partes sino que lo complementa. El pensamiento sistémico es la herramienta adecuada para el afianzamiento de las ciencias blandas o humanistas. Si esto es así, el conocer sistémico abre las puertas a una explicación racional de la mente.
Red de relaciones neuronales

Mente biológica-sistémica
John Searle impulsa la teoría del naturalismo biológico influenciado por la idea de “emergencia” que elaboran los holísticos. La “emergencia” es esa propiedad que surge del sistema sin existencia en sus componentes.

Searle sostiene que los estados mentales no son idénticos a los estados físicos del cerebro ni pueden reducirse a ellos, aunque tampoco son independientes de los mismos pues los procesos mentales son producidos por los cerebrales. Los primeros no se reducen a los segundos sino que son propiedades emergentes de los fenómenos neurofisiológicos. Los procesos mentales de percibir, sentir, amar, recordar, imaginar, desear, pensar, razonar, etc. son propiedades emergentes del organismo y son explicables desde las cosas que le suceden a las partes del cerebro.
Según Searle se pueden describir don niveles: el de las micropropiedades, o sea, estructura y funcionamiento neuronal (que estudia la neurociencia); y el de las macropropiedades, es decir, estructura y funcionamiento de los procesos mentales (que estudia la psicología). Cuestiones separadas y autónomas que no pueden reducirse una a la otra.

Condicionamientos
Dos posiciones enfrentadas: una la monista, todo es cerebro y otra la dualista, cerebro por un lado y mente por el otro. John Searle y sus seguidores con una formación influenciada por la biología y la teoría de sistemas intentan un acercamiento de las dos posturas. Pretenden explicar a la mente desde un fundamento orgánico enriquecido con la idea de propiedades sistémicas emergentes.
Cuando Bertalanffy y su grupo trabajan las ideas fundamentales de la teoría de sistemas se plantean el propósito de crear un instrumento aplicable a todas las disciplinas científicas, un lenguaje que articule las características particulares para unificar resultados. En verdad este intento fracasa pues cada rama adecua el instrumento a sus propios intereses. Es posible que este estancamiento en la integración se deba a deficiencias teóricas.
Los condicionamientos del naturalismo biológico son: 1) la formación biológica; 2) el estancamiento de la teoría de sistemas. El primer punto limita porque trata sólo una clase de sistemas: los biológicos y no se puede ver el bosque desde el interior del árbol; el punto 2 restringe debido a que la teoría de sistemas nace condicionada por el materialismo imperante en la ciencia clásica y no admite la distinción de unidades como los procesos mentales.

Alternativa
Para encontrar una alternativa a uno de los problemas más emblemáticos en la historia de la filosofía, el dilema mente-cuerpo, es necesario superar los inconvenientes citados del naturalismo biológico de Searle. El camino a seguir es, en consecuencia, escapar del cepo biológico para intentar la solución desde la visión sistémica en la medida que se corrijan las deficiencias teóricas de dicha versión.
Humberto Maturana
Hay que abandonar, para resolver esta cuestión, el método tradicional reduccionista, esto significa una modificación epistémica en el marco teórico. Además, reescribir la Teoría General de Sistemas tomando como base la notable propuesta del chileno Humberto Maturana: “Sistema es un proceso”. La idea de proceso innova la esencia del ser sistema e implica una renovación ontológica.
La alternativa conlleva, por la sugerencia anterior, una innovación epistémica y una corrección ontológica. Tal intento confiere trascendencia intelectual por el impacto en la investigación científica que se traduce en el advenimiento de un nuevo paradigma y, sin dudas, también con repercusión filosófica.

Expectativas
El vínculo entre cerebro y mente citado al comienzo induce a pensar en dos formas de plantear el problema:
  1. Reduccionista: la mente puede ser explicada comprendiendo el funcionamiento del cerebro y sus partes;
  2. Sistémico: la mente y sus propiedades deben ser entendidas como “emergentes” y su caracterización no se encuentra entre sus componentes, o sea, no está presente ni en el cerebro ni en sus partes.
La primera posición reflexiva es adoptada por todas las corrientes tradicionales y la segunda por aquellos que se inclinan por una visión sistémica (es el caso de John Searle). Sin embargo es posible ir más allá de lo que sostienen este autor y los investigadores afines.
La expectativa de solución, según el planteo expuesto, se fundamenta en dos puntos: 1) escapar del encuadre biológico mediante la adopción de una posición “generalista”; y 2) cimentar una teoría de sistemas no materialista basada en la propuesta de Maturana: sistema es un proceso.

Cerebro, mente y sistema
En este Blog, en la entrada: “Categorización de los sistemas” se sintetizan las conclusiones de tres destacados intelectuales respecto a la categorización de los sistemas. La lista de clases resultante es la siguiente: físicos, biológicos, psíquicos, humanos y sociales.
Partiendo del supuesto que la clasificación detallada anteriormente u otra similar es válida, no puede aplicarse la teoría de sistemas sólo sobre la clase biológica sino que debe hacerse sobre todas las categorías. En tal caso, es factible plantear la hipótesis que el cerebro es una parte de la estructura de un animal mientras que la mente es una propiedad de los sistemas.

La mente de una manada de elefantes
Searle se refiere a los procesos mentales que estudia la psicología y esto tiene vínculos con la red de relaciones que se teje entre los componentes de un sistema, cualquiera sea la clase de sistema. En los últimos cuarenta años se ha desarrollado la Teoría de Redes gracias al uso de computadoras y los resultados obtenidos son sorprendentes. El comportamiento de las redes sigue patrones que superan las diferencias de clase. Esto significa que las redes de relaciones tienen entidad propia y que los procesos implicados pueden generar fenómenos, como el mental, que se autosostienen con independencia de una estructura en particular, como la biológica.

Buenos Aires
Todo proceso, todo sistema, necesita de una red de relaciones entablada entre componentes materiales, aunque éstos puedan variar en su configuración. Así es posible pensar en una mente biológica, como la de la araña; una mente psíquica como la que posee una manada de elefantes; una mente humana como la de los Neanderthales o una mente social como la que alberga la ciudad de Buenos Aires.
Neandertal



Es cierto, el párrafo anterior cuelga de un alfiler sobre el abismo. Para fundarlo, hacerlo consistente, es necesario antes convenir el lenguaje sistémico a utilizar, aquel que otorgue sentido a nuevos conceptos que permitan comprender un mundo que, en el presente, se escabulle como arena entre los dedos.... o como pensamientos entre las neuronas.

Reflexiones
¿Mente y cerebro es la misma cosa? ¿La mente es la fisiología del cerebro?
¿Son entes distintos? ¿La mente se traduce en el fenómeno de la conducta?
¿Los procesos mentales son estados funcionales del organismo que implican algo más que el cerebro?
¿La mente es una propiedad emergente del organismo?
¿La mente es una característica de los sistemas? ¿Hay una mente cósmica?
¿Una biológica? ¿Es ésta la mente que se corresponde con el cerebro?
¿Una psíquica? ¿Tiene su propia mente la manada de elefantes? ¿El grupo de amigos?
¿Una humana? ¿Las comunidades nómades poseen su mente?
¿Una social? ¿Se puede pensar en una mente colectiva que conduce los destinos de una Nación?
Cuando la persona imagina esa mente colectiva: ¿el pensamiento es fruto del individuo o es el resultado de un proceso de la mente social?

La mente del lider y la mente de la muchedumbre ¿es una sola mente?