viernes, 28 de noviembre de 2014

Tiempo cero absoluto


Recomendación:                                                                  
Se sugiere la lectura previa, en este Blog,
 de las entradas: "La flecha del tiempo"
 y "El destino de la flecha del tiempo".


Las alternativas

La flecha del tiempo hace referencia al proceso irreversible de desconcentración de energía en el cosmos. La expansión acelerada del espacio-tiempo, propuesta en la década del 90, resulta confirmada en recientes observaciones astronómicas de supernovas distantes.
En el Universo el espacio se expande en forma acelerada
El físico y matemático alemán Rudolf Clausius enuncia en el siglo XIX la muerte térmica del Universo. Pronostica, para tiempos aún lejanos, un equilibrio final entre todas las temperaturas y presiones, es decir, un valor máximo para la entropía.
En la actualidad la mayoría de los científicos coincide con la conclusión de Clausius: transcurridos algunos miles de millones de años la energía aprovechable se agota y el cero absoluto de temperatura termina por dominar la escena. Es un final lento y agónico.
El siglo XX, sin embargo, advierte, desde unas pocas voces de la intelectualidad occidental, que es posible una transición alternativa. En este caso, el desenlace es rápido y apoteótico.

La aceleración
Sobre el vástago de la flecha del tiempo se pueden hacer muescas que indiquen la aparición de aquellos hechos considerados relevantes. Así, pueden marcarse sucesos tales como: el nacimiento del Universo hace 14000 millones de años, la integración del átomo, de las moléculas y el alumbramiento de las estrellas, entre estas últimas, una de tercera generación, el sol, unos 4600 millones de años atrás. A continuación, la aparición de la vida unicelular, después la pluricelular, los animales invertebrados, los mamíferos, los primates y el surgir de los australopitecos, entre 3 a 4 millones de años del presente. Le siguen varias ramificaciones de prehumanos que terminan en el homo sapiens, especie que origina, 12000 años AC, los primeros intentos de asentamiento territorial. La ocupación periódica y luego permanente de tierras productivas implica el inicio de las civilizaciones y, con ellas, comienza el ciclo correspondiente al fenómeno humano. En este último, los hitos destacados están vinculados a las características organizacionales de las sociedades: las ciudades estado, los reinos, los imperios, las naciones y la reciente globalización.
La secuencia de acontecimientos  referida es un indicio de la existencia de un proceso de generación de estructuras cada vez más sofisticadas denominado de “evolución universal”. Para visualizar la problemática expuesta es conveniente representar en un gráfico, de coordenadas cartesianas, la variable “tiempo” sobre un eje y la función “sucesos relevantes” (SR) sobre el otro eje. El tiempo, medido con un módulo equivalente a la duración de un giro del planeta Tierra alrededor del Sol y, los “SR”, ubicados sucesivamente, unidad por unidad, en una escala lineal de números enteros.
Resulta indudable que el problema radica en definir cuáles son esos hechos trascendentes y la razón de su selección. Esta cuestión queda plasmada en la siguiente pregunta: ¿Cómo se explica el mecanismo que despliega la naturaleza para determinar que ocurran los sucesos que acontecen y que la ciencia expone al describir la historicidad del Universo?
Antes de responder esta pregunta es válido intentar una aproximación y elegir esos SR mediante la experiencia que acumula la ciencia contemporánea y que el investigador puede registrar según su propio criterio. Este primer intento, sin dudas con diferencias entre las listas elaboradas por distintas personas, puede obtener un resultado satisfactorio debido a las peculiaridades del caso.
Retomando el ejemplo figurado inicial y concluida la tarea de marcación es posible detectar que las muescas labradas sobre el astil de la flecha tienen una distribución especial. A medida que se acercan a la punta, o sea, con el transcurso del tiempo, se muestran cada vez más juntas. Esto implica que el ritmo de aparición de las incisiones es precipitado.
Muescas sobre la flecha del tiempo
La representación gráfica, que resulta de ubicar cada punto según las coordenadas del SR considerado y las del tiempo adjudicado a su aparición, es una curva que los matemáticos identifican con la función logarítmica. Dicha curva simboliza la ocurrencia en la naturaleza de eventos significativos que se generan en una secuencia acelerada.
Lo interesante de la representación gráfica logarítmica es que su tendencia final es tan concluyente que absorbe los errores cometidos por el investigador en la apreciación de los SR. Esto no significa encontrar una respuesta a la pregunta anterior, en cambio, consolida la idea general que afirma que el proceso evolutivo sigue una ley logarítmica.

Curva logarítmica

Tramo de la curva
a utilizar
Curva de la evolución 
Nota: En el tercer gráfico se invierte la curva con respecto al eje vertical para tomar tiempos negativos.

Las versiones

En entradas anteriores de este blog se citan intelectuales del siglo pasado que se ocupan del acelerado proceso evolutivo. Es necesario, por su importancia, reiterar sus nombres y sus conclusiones para engarzarlos con propuestas actuales.
La detección de la expansión acelerada del Universo y las ideas sobre un comportamiento también acelerado de algo que se puede significar con el término “progreso” germinan en el siglo XX. En el año 1951 un grupo de investigadores franceses proponen para la “curva de la evolución” una tendencia a infinito en el lapso comprendido entre los años 2050 y 2200.
El filósofo francés, Francois Meyer, analiza los avances tecnológicos desde hace 2 millones de años y asegura que la aceleración del progreso es invariante desde aquella fecha. Fija el valor de la asíntota vertical en el año 2070.
Por su parte, el hombre de ciencias en varias disciplinas, expedicionario polar y antártico y polígloto francés Andrè de Cayeux, extiende el inicio de la “curva de la humanidad” a los orígenes de la vida, hace más de 3600 millones de años. Por otro lado, el físico y cibernético austríaco Heinz von Foerster, mediante cálculos por computación electrónica en la Universidad de Illinois, asevera que el momento crucial es el año 2030.
Quizás la más interesante de todas las versiones al respecto sea la del paleontólogo, filósofo y jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin, quien extiende el proceso evolutivo al fijar su origen en el Big Bang, al que llama Punto Alfa. Este científico y sacerdote católico ubica la “curva de la evolución” entre el citado Punto Alfa y otro final, en el infinito, que denomina Punto Omega.
Teilhard de Chardin no habla de progreso tecnológico sino que incursiona en el terreno espiritual: Sostiene que el eje principal de la evolución es una ascensión hacia la conciencia. Manifiesta el jesuita que en el avance de la humanidad es previsible un salto cualitativo que culmina en una conciencia superior, en el Punto Omega, centro de todos los centros, donde se produce la síntesis de lo creado con el creador.

Hipótesis actuales
Las hipótesis actuales compatibilizan con el planteo que hace Pierre Teilhard de Chardin en el sentido que el fenómeno de la evolución se inicia en el Big Bang y finaliza con tendencia a infinito en una fecha situada en el futuro próximo.  La curva que surge de la representación en un plano de coordenadas ortogonales (SR – tiempo) es logarítmica. Esto significa, por el tramo de curva que se visualiza en el gráfico, que la trayectoria tiene un punto de referencia de tiempo cero absoluto (1) ubicado en el futuro y un correspondiente valor infinito para la función SR. La idea que se consolida es que el proceso evolutivo se inicia hace 14000 millones de años, transcurre con crecimiento acelerado de SR y tiende a infinito en la asíntota vertical de tiempo cero absoluto.
Curva de evolución de los seres vivos
Las incógnitas actuales no derivan de la forma genérica de la curva logarítmica, ya que la ciencia actual ofrece pruebas empíricas sustentables, sino de tres aspectos atinentes a la misma: 1) Conocer el valor que adopta el parámetro de la ecuación logarítmica que permite determinar donde se ubica el tiempo cero absoluto en el calendario terrestre;  2) Saber sobre el mecanismo que genera la ocurrencia de los SR en la naturaleza; y, 3) Explicar que es la esencia de los SR.
Los hechos notables referidos, signifiquen progreso, avance, conciencia o crecimiento negentrópico, son identificados en este escrito con la sigla SR y el concepto central que los justifica es ser puntos decisivos en la conformación de la curva logarítmica, es decir, hechos que pasan según una ecuación matemática que los determina.
La concepción de SR es entendida, por parte de los autores citados, más por un pensamiento abductivo o interpretación intuitiva que por un razonamiento científico puesto que el enigma del mecanismo que despliega la naturaleza para determinar que ocurran los sucesos que acontecen sigue vigente.

La constante de Feigenbaum
En teoría del caos se estudian sistemas dinámicos no lineales o alejados del equilibrio. En ciertos casos, pequeñas modificaciones en el valor de un parámetro ocasiona cambios cualitativos en el comportamiento de un sistema: de estacionario a periódico, de estacionario o periódico a cuasiperiódico o de cualquiera de ellos a caótico o a la inversa. La representación gráfica es elocuente: el sistema desde un estado estable pasa a oscilar en ciclos de 2, 4 y 8 períodos y, a partir de allí ingresa en el caos.
El físico y matemático estadounidense Mitchell Feigenbaum demuestra que el comportamiento de transición entre un estado estable y otro caótico sigue reglas matemáticas. El sistema alejado del equilibrio comienza a oscilar en ciclos de 2, 4 y 8 períodos y en el gráfico respectivo la curva se divide con el cambio de períodos, es decir, se bifurca.
Diagrama de bifurcaciones
Feigenbaum fija la relación numérica entre bifurcación y bifurcación en una constante universal que lleva su nombre y que tiene un valor de 4,6692…, es decir, cada bifurcación o cambio de régimen ocurre 4,6692…veces más rápido que en el caso anterior. La constante de Feigenbaum se aplica a todo sistema no lineal al borde del caos. La conclusión es que el estado de caos tiene sus propias normas internas.
El ingeniero en software sueco Nick Hoggard investiga en materia de evolución y conciencia y piensa que hay una conexión entre el comportamiento caótico de los sistemas y el proceso por el cual se genera el Universo conocido. Postula que el Universo es un sistema dinámico no lineal y que, en consecuencia, la constante de Feigenbaum debe tener ingerencia en la ecuación que determina la “curva de la evolución”.

Con el tiempo en escala logarítmica, eje vertical,
la curva se transforma en recta
Los intentos de Hoggard por encontrar una concordancia entre dicha constante universal y el parámetro que determina el punto de tiempo cero absoluto no son concluyentes pues sólo llegan a demostrar una aproximación. Sin embargo, sus resultados confirman las transformaciones aceleradas de los SR y vinculan a los ámbitos cósmicos, biológicos y culturales como participantes de un único proceso evolutivo.
El antropólogo social argentino Carlos Reynoso señala que el número de Feigenbaum no se refiere a una duplicación de período que ocurre a lo largo del tiempo sino que la duplicación es una función del valor del parámetro de la ecuación logística, en consecuencia, el criterio adoptado por Hoggard es equívoco. Pese a que Reynoso tiene razón, el ingeniero sueco acierta en el planteo general pues sus estimaciones se acercan a los datos aportados por la ciencia.
Carlos Reynoso
Dr en Antropología Social
La propuesta de Hoggard parece acertar en el enfoque de fondo y equivocar la selección de la constante de Feigenbaum como parámetro de la ecuación logarítmica. Su predicción establece un  "cambio de fase" global en el período 2001 a 2004, hecho no acaecido. El ingeniero sueco reitera falencias de sus antecesores al no lograr explicar cuál es el mecanismo que despliega la naturaleza para determinar que ocurran los sucesos que acontecen y que la ciencia expone al describir la historicidad del Universo.

Al ritmo de la música
José Díez Faixat, arquitecto, pensador y escritor de Gijón, España, publica, en la Web: http://www.iieh.org/evolucion,  un artículo titulado “El ritmo oculto de la evolución”.  Faixat, en su exposición, revela la existencia de un ritmo espiral muy preciso en la emergencia de los saltos evolutivos que jalonan la historia universal. Esta hipótesis la expone en su libro “Entre la evolución y la eternidad” (1996, Barcelona, Editorial Kairós) motivado por ideas del filósofo y sistémico húngaro Ervin Laszlo.
El arquitecto español sostiene que la dinámica evolutiva se percibe como generadora de entidades no sólo progresivamente más complejas y organizadas en su aspecto externo, sino también, más profundas y conscientes en su ámbito interno. Al proyectar la película de la evolución se distingue con nitidez una flecha característica en el proceso: los seres vivos avanzan de una estructura simple a otra más compleja y, paralelamente, aumentan su psiquismo y su autonomía. La trayectoria evolutiva global se asemeja a una escalera en la que se alternan los tramos horizontales, sin apenas cambios, con los saltos bruscos de nivel.
Este intelectual de Gijón vincula a los puntos singulares que determinan la trayectoria de la escalera global de la evolución, con la ecuación de onda de la mecánica cuántica, del físico austríaco Erwin Schorödinger, y con las ondas estacionarias de una unidad vibrante, sea ésta una cuerda, una membrana, un platillo o el aire que fluye por un tubo. Esto significa que la curva de la evolución tiene un componente ondulatorio.
Cada solución de la ecuación de Schrödinger describe un posible estado del electrón en el átomo y, el cuadrado de la función de onda delimita la distribución de la densidad de electrones alrededor del núcleo. Por su lado, las ondas estacionarias dividen a la unidad en secciones completas iguales. Por ejemplo, una cuerda de bajo tiene sus extremos fijos, inmóviles, y, al vibrar sólo puede hacerlo como una sola pieza, o en dos partes, o en tres…, siempre en partes iguales. Cada parte separada de otra por un punto que no vibra, que permanece estacionario, de allí el nombre de la onda.
Onda estacionaria

Sostiene Faixat que las vibraciones o energías fluctuantes no discurren de modo continuo sino que lo hacen en forma cuantificada según una jerarquía de ondas estacionarias. Que toda unidad vibrante posee intrínsecamente niveles potenciales muy precisos en los que se estabilizan los flujos de energía. Refiere esta conclusión a las transformaciones más profundas de la evolución que suceden de forma brusca y repentina, generando una jerarquía de niveles de organización progresivamente complejos e inclusivos. Define al Universo como una unidad vibrante que canaliza sus flujos de energía en una serie muy definida de niveles de estabilidad, como lo hacen los átomos (ecuación de Schorödinger) y los instrumentos musicales (onda estacionaria).

Faixat toma como ejemplo la cuerda de guitarra.  Cuando se la hace vibrar en una tercera parte de su longitud total surge una nota diferente, es decir, con el segundo armónico aparece la novedad sonora. Ahora, si se hace vibrar un tercio del primer tercio, un tercio del segundo tercio, etc, florecen saltos creativos en cada instancia.
Este autor asevera que los segundos armónicos definen los niveles potenciales de estabilidad estratificada a través de los cuales se canaliza la creatividad de la naturaleza y los peldaños de la escalera evolutiva señalan el proceso creador de organismos cada vez más complejos y conscientes. Además, en la cuerda de la guitarra por cada tercio de longitud vibrante, segundo armónico, se obtiene un sonido nuevo, otra nota, y, por tanto, un salto de ciclo; con una consecuencia, cada siete ciclos se vuelve a repetir la misma serie de notas en un semitono más alto. Denomina “serie” a cada uno de los sucesivos grupos de siete ciclos y “salto de serie” a las transiciones entre ellos. Este criterio de “serie” y “salto de serie” que explica Faixat no afecta el fondo de la cuestión evolutiva.
Este escritor propone un proceso evolutivo global, desde el “origen” hasta el “final”, representado por una curva que consta de dos tramos invertidos: uno que va desde el origen hasta el nodo P, que llama tramo de “salida” o “hacia fuera”; y, el segundo, que abarca desde P hasta el final, tramo de “retorno” o “hacia dentro”.
Las curvas de la evolución de Faixat
Concluye el arquitecto Faixat diciendo que resulta realmente sorprendente que un esquema tan sencillo se ajuste con precisión con los resultados obtenidos por la ciencia. Sin embargo, no especifica cuál es el mecanismo de generación de esas entidades cada vez más complejas, organizadas, profundas y conscientes ni como se identifican con esos peldaños o niveles evolutivos. Esto hace que siempre se pueda ajustar algún fenómeno a la fecha requerida.
Faixat utiliza dos curvas logarítmicas: la primera, crece cada vez más lento y, la segunda, cada vez más rápido. En su análisis, la onda estacionaria musical determina el valor del parámetro de la ecuación y la asíntota vertical, que señala el crecimiento infinito, la fija en el año 2217. Con justeza, los resultados obtenidos por Faixat no coinciden con los datos científicos aunque son también, como los de Hoggard, una aproximación al proceso de evolución universal.

Los honestos sirvientes
El escritor y poeta británico nacido en la India Rudyard Kiplig destaca las seis preguntas de verificación que debe responder todo informe que se considere completo, y lo hace mediante unos versos:
Tengo seis honestos sirvientes
(me enseñaron todo lo que sé);
Sus nombres son Qué y Por qué y Cuándo
Y Cómo y Dónde y Quién.

En las distintas versiones descriptas del fenómeno evolutivo se encuentran puntos comunes, uno de ellos es que ninguna responde a todas las preguntas que Kiplig indica en su poema.  De un análisis de las respuestas ofrecidas derivan los siguientes resultados:
-- En el qué, todos concuerdan: el fenómeno de la evolución y su curva logarítmica;
-- En el dónde también hay coincidencia: el ámbito de estudio es el Universo;
-- En el cuándo surgen diferencias: las hipótesis más antiguas se restringen al caso humano y las más recientes extienden el período a investigar desde el Big Bang hasta el futuro cercano;
¿Por qué yo?
-- En el quién, el único contundente es Teilhard de Chardin: el Punto Omega produce la síntesis de lo creado con el creador: Dios;
-- En el cómo, se detecta una carencia compartida: no hay propuestas al respecto; y
-- En el por qué, se plantea la cuestión más difícil de contestar puesto que conlleva viejas preguntas filosóficas irresueltas: ¿Por qué el Universo? ¿Por qué el ser humano? ¿Por qué yo?
Respecto al cómo, la pregunta se puede completar en la versión ya reiterada: ¿Cómo se explica el mecanismo que despliega la naturaleza para determinar que ocurran los sucesos que acontecen y que la ciencia expone al describir la historicidad del Universo? ¿Cómo se entiende esa secuencia de estructuraciones que produce el crecimiento logarítmico de “SR”?

Conclusión
Los conceptos vertidos en párrafos anteriores: estructuras cada vez más sofisticadas, hitos destacados, progreso, progreso tecnológico, conciencia, sucesos relevantes, eventos trascendentes, avance, crecimiento negentrópico, entidades más complejas y organizadas, entidades profundas y conscientes, seres vivos que aumentan su psiquismo y su autonomía, creatividad de la naturaleza y organismos complejos y conscientes, pueden ser simbolizados con el significante “SR”.
Todas las proposiciones, descriptas anteriormente en forma sintética, comparten la idea que el fenómeno de la evolución es universal, que va más allá de la biología, y, además, tienen en común a la ecuación logarítmica como expresión matemática de su dinámica. La representación gráfica de dicha ecuación es una curva que revela un crecimiento acelerado en el tiempo con tendencia a infinito en un tiempo cercano.
En este gráfico el presente se confunde con la asíntota o eje vertical
La función “SR” se incrementa a un ritmo logarítmico y se acerca a una singularidad, es decir, tiende a infinito cuando el tiempo tiende al cero absoluto. Tal circunstancia final implica una discontinuidad en la curva, tan peculiar y enigmática como el instante inicial del Big Bang. Las predicciones que hacen los autores citados en este artículo ubican el tiempo cero absoluto en la asíntota vertical correspondiente al infinito de “SR” entre los años 2030 y 2217.
La descripción del proceso de la evolución, desde hace 14000 millones de años hasta el presente, mediante una ecuación logarítmica, bajo la premisa de la existencia de “SR”, permite plantear la hipótesis que la evolución es un fenómeno único, universal, discontinuo y determinado en el tiempo. Sólo queda otorgar consistencia a dicha hipótesis mediante argumentos científicos y calcular luego, en años del calendario terrestre, el tiempo cero absoluto.
Rudolf Clausius en el siglo XIX propone un final lento y agónico con temperatura de cero absoluto. El siglo XXI presenta una alternativa con un desenlace rápido y apoteótico, con una fecha límite.  

Reflexiones

  • Para el Universo: ¿Cuál es la transición más consistente: la muerte térmica de Clausius, lenta y agónica o la logarítmica, rápida y apoteótica? ¿Otra versión?
  • ¿En la naturaleza ocurren eventos significativos que se generan en forma acelerada?
  • La curva logarítmica de la evolución: ¿Representa un proceso tecnológico, humano, biológico o universal?
  • ¿Por qué no aciertan el sueco Nick Hoggard y el español José Díez Faixat con el valor del parámetro de la ecuación logarítmica?
  • De los honestos sirvientes: ¿Cómo responder al cómo sucede lo que sucede?
  • ¿Es posible argumentar la hipótesis que afirma que la evolución es un fenómeno único, universal, discontinuo y determinado en el tiempo?
  • ¿Quién rige el destino del Universo: La temperatura de cero absoluto o el tiempo de cero absoluto? ¿Hay otra alternativa?
    Mafalda por Quino

(1)   El cero absoluto es la más baja temperatura teórica posible, -273,15°C, donde las partículas sólo pueden permanecer estáticas. Es un valor límite o sea inalcanzable. Éstas son consideraciones de la mecánica clásica. La mecánica cuántica experimenta en la actualidad con valores ligeramente inferiores al cero absoluto. El tiempo cero absoluto es llamado así en este artículo por parangón con el cero absoluto de temperatura y también es un límite. En el presente es imposible predecir los sucesos en la escalada final de la curva de la evolución aunque se trate de unas pocas décadas adelante.

(2)   Muchos estudiosos del tema trabajan con la hipótesis que la próxima singularidad es tecnológica. Entre ellos se encuentran: el filósofo transhumanista sueco Niklas Boström que fija la fecha de un evento tecnológico singular entre 2004 y 2024; el joven estadounidense especialista en inteligencia artificial Eliezer Yudkowsky, entre 2005 y 2020; el físico estadounidense James Wesley, en 2075; en Francia el astrofísico Laurent Nottale, el paleontólogo Jean Chaline y el economista Pierre Grou desarrollan un modelo de aceleración con una singularidad a escala mundial entre los años 2050 y 2110; el físico danés Anders Johansen y el físico francés Didier Sornette postulan una singularidad mundial en tiempo finito con cambio de fase en el lapso 2040 a 2060; el físico estadounidense Richard L. Coren estudia el crecimiento sistemático de la información en la historia del cosmos con una singularidad en el 2140; el economista estadounidense Robin Hansen pronostica una singularidad económica mundial para el 2150; y siguen muchos otros investigadores…


                                                                               Mario Hails, Noviembre de 2014

sábado, 31 de mayo de 2014

Cerebro, mente y cultura



 El cerebro
El encéfalo es el principal órgano del sistema nervioso central y es el núcleo que controla todo el cuerpo. En el ser humano se encuentra alojado y protegido dentro del espacio craneal. Está formado por el cerebro, cerebelo y bulbo raquídeo o tronco encefálico. Como el de mayor tamaño es el primero, el encéfalo es reconocido, por el común de la gente, con el nombre de cerebro.
Cerebro, mente y cultura
El homo sapiens es el ser vivo que mejor ha desarrollado su sistema nervioso. El ser humano cuenta con el cerebro más inteligente y la naturaleza tuvo que recorrer un largo camino para alcanzar tal perfección.
Los seres unicelulares responden a perturbaciones del ambiente y algunos investigadores sostienen que componentes moleculares específicos posibilitan las acciones-respuestas del organismo. Es el caso del paramecio que dispone de conexiones moleculares que operan como un sistema nervioso elemental.
El ente coordinador: ¿Se inicia con la primera célula? ¿O existen en el mundo abiótico previo atisbos de un control organizativo?
Paramecio
En algunos invertebrados muy primitivos no se distingue un sistema nervioso biológico. Los primeros vestigios surgen en invertebrados sin centralización alguna. La cefalización se inicia hace unos 530 millones de años durante la explosión cámbrica, época en que aparecen numerosos y diversos organismos multicelulares de mayor tamaño y más desarrollados que los antecesores.
Los sistemas nerviosos difusos, que se encuentran en animales invertebrados como las medusas, están constituidos por neuronas receptoras y motoras que conducen impulsos en ambos sentidos. Es difuso porque no hay un centro neurálgico y los estímulos se distribuyen de forma equitativa en todo el organismo.
Gusanos, la cabeza adelante
En los animales más primitivos de cuerpo longilíneo (gusano) la primera concentración nerviosa se ubica en la parte delantera que es donde se produce el mayor contacto con el medio. Con los vertebrados se genera una protección ósea del centro de comando y  comienza a gestarse el cráneo.
Al adoptar los primates una posición erguida, la cabeza pasa de la parte delantera a la superior. En los homínidos la rotación se manifiesta en el foramen magnum o agujero magno que a lo largo de millones de años se traslada de la parte posterior a la base del cráneo. El homo sapiens, el de posición más vertical en su caminar, posee la inserción de la médula espinal por debajo de la cabeza.
Además de la ubicación y de la posición relativa con respecto a la médula espinal, el cerebro sufre significativos perfeccionamientos a lo largo del tiempo. Desde las conexiones moleculares en unicelulares, a las células nerviosas de distribución difusa, hasta llegar a la concentración encefálica primordial transcurren unos 3200 millones de años.

El cerebro reptílico
El primer cerebro, forjado hace unos 500 millones de años, es el llamado básico, instintivo, reptil o paleoencéfalo y se encarga de regular los mecanismos básicos de la vida animal. Es responsable de las conductas instintivas o automáticas como la preservación de la especie y los cambios fisiológicos necesarios para sobrevivir. Tiene conexiones con los aparatos sensoriales de visión, audición, tacto, olfato, gusto, equilibrio, detección térmica y eléctrica, etc. (1) Es un órgano que activa las acciones con las demandas del organismo. En los humanos está alojado en el tronco cerebral.
Reptil, con cerebro instintivo
Se encarga del control del ritmo cardíaco, la presión sanguínea, la respiración, la digestión y de todas las funciones básicas de los animales que disponen de ese órgano. Es el operador de los sentidos y, con ese rol, un detector de peligros que ayuda a sobrevivir.
El cerebro instintivo reina durante 300 millones de años y alcanza su esplendor con los reptiles. No activa pensamientos ni siente emociones, es pura impulsividad.

El cerebro límbico
El segundo es el llamado límbico o mesoencéfalo, se encuentra parcialmente desarrollado en las aves y en forma total en los mamíferos. Por tal razón es denominado también cerebro mamífero. Se ubica rodeando al reptílico y comienza a integrarse hace unos 230 millones de años.
Olinguito, mamífero americano
Posibilita las relaciones de fidelidad con sus congéneres, genera sentimientos y deseos, es decir, da lugar a las interacciones emocionales. Otorga capacidad al animal para amamantar a su cría y enseñar la convivencia en grupo.
El cerebro límbico controla las emociones, la regulación endocrina correspondiente y sensaciones importantes como el dolor, el temor, el sufrimiento y el placer. Es el órgano que regula los estados afectivos. Es capaz de vincular el pasado con el presente, o sea, de aprender y tener memoria, activa la percepción del entorno por medio de la nariz, la boca y los genitales y trabaja en total armonía con el reptílico.

El cerebro neo-mamífero
El tercero es el cerebro neo-mamífero o telencéfalo, lo poseen los mamíferos superiores y consiste en un desarrollo de la corteza cerebral que lo sitúa envolviendo al límbico. Su máxima potencialidad se alcanza en primates, felinos y cetáceos. Se genera unos 15 millones de años atrás.
Mamíferos
 El telencéfalo permite procesos de mayor entendimiento, es decir, mejor aprendizaje y más memoria, con perfeccionamientos de los sistemas anteriores, en especial el manejo de las emociones. Admite, además, la constitución de grupos jerarquizados mediante la comunicación por señales especializadas.

El cerebro homínido
El cuarto cerebro no es reconocido en forma explícita por la medicina o la neurociencia pues lo incluyen en la categoría de neo-mamífero aunque es diferenciado en detalle en las descripciones que hacen de sus propiedades. Este cerebro es el que caracteriza a los homínidos (2) y puede ser condición de referencia en la determinación de la separación entre éstos y los simios antecesores, en lugar de la bipedestación. (3)
Hace unos cuatro millones de años comienza, en la sabana del sudeste de África, una transformación final de la corteza cerebral relacionada con las partes más destacadas del telencéfalo, en particular la región frontal. El cerebro homínido, bautizado así en este artículo, comienza su desarrollo a partir de primates bípedos llamados autralopitecos o de algún símil, aún no encontrados sus restos. El aumento de su volumen se inicia en los citados mamíferos con 550 cc y llega en el homo sapiens a los 1800 cc a 2000 cc. (4) El incremento de la cavidad craneal es importante aunque son fundamentales las dimensiones que adquieren las circunvoluciones del cerebro.
Homínidos
El cuarto cerebro se vincula con la gestación de la comunicación simbólica o lenguaje, con la aparición del pensamiento y la autoconciencia e incorpora el concepto de futuro y la capacidad de prevención. Mantiene activos, más especializados y controlados a los cerebros reptílico, límbico y neo-mamífero mientras los lóbulos frontales se encargan de las tareas no sensoriales.

Mente y cerebro
¿Qué correspondencia existe entre la mente y los cuatro cerebros citados? ¿Es una sola mente y cuatro cerebros o puede haber cuatro mentes? ¿Mente y cerebro van aparejados o la mente puede responder también a estructuras no cerebrales?
Durante 500 millones de años el encéfalo se transforma hasta alcanzar su máxima expresión en el homo sapiens. Sin embargo, durante los últimos 40 mil años permanece invariante en esta especie. No puede decirse lo mismo de la mente humana pues, en ese mismo período, la capacidad del intelecto de la sociedad crece en forma exponencial. El intelecto es potencia cognoscitiva y, en su transformación arrolladora, va más allá de la capacidad del cerebro.
Los atisbos de mente en las conexiones moleculares detectadas en el paramecio dejan tres expectativas: una, pensar en la posibilidad de una mente abiótica; dos, separar a la mente del cerebro; y tres, que pueden existir varias mentes distintas. Ante estos supuestos la inquietud se traslada a la pregunta: De las varias y diferentes mentes que pueden llegar a explicarse: ¿Es el cerebro estructura física de sólo una de ellas? La respuesta parece ser afirmativa.
Desarrollo del encéfalo humano
Si a cada mente le corresponde una estructura determinada no queda otra alternativa que al cerebro le concierna una, y nada más que una, de las diversas posibles. En tal caso, si la naturaleza construye sobre lo existente, la mente que le atañe al cerebro, ente biológico, debe ser la primera y ésta es la básica, instintiva o reptílica. Nótese que la denominación es sobre las características dinámicas y no sobre la materialidad del centro nervioso.
Las propiedades citadas en las descripciones de los cerebros límbico, neo-mamífero y homínido deben ser atribuidas ahora a particularidades mentales más que a configuraciones materiales del sistema nervioso. Esto significa que el llamado desarrollo del encéfalo es consecuencia de transformaciones mentales.
El desprendimiento del fenómeno mental del tejido nervioso central, en particular, y del campo biológico, en general, es fundamental si se pretende saber qué es esa actividad del intelecto. Este enunciado deriva de definir al fenómeno mental como el proceso regulador de la dinámica general que opera en la unidad de la cual forma parte.
¿Mente sin cerebro?
Se reitera el concepto: según la hipótesis planteada no existe una correspondencia directa entre las mentes y los cuatro cerebros descriptos. En tal caso, las particularidades observables en cada uno de estos últimos son más atribuibles a propiedades mentales que a cerebrales aunque se produzca una modificación encefálica. Si ésto es así, el desarrollo del cerebro responde a necesidades de las nuevas mentes y no a la inversa, como se piensa hasta el presente.

La red de relaciones
Los átomos nacieron con el universo y los primeros son los más livianos: hidrógeno, helio y un poco de litio. Transcurridos más de 2000 millones de años se forman, en el interior de las estrellas, los elementos más pesados a partir de los originales. En las últimas décadas la ciencia ha logrado completar algunos lugares de la Tabla de Mendeleyev creando algunos ya previstos por la teoría.
La cantidad de elementos necesarios para la vida son menos de treinta y los esenciales unos doce. Con esa docena de elementos atómicos se logra constituir una bacteria, un árbol, un pez o un ser humano y, si se le suman los pocos restantes, todo lo conocido.
¿Cómo es posible tal diversidad con tan pocos componentes? Por las diferentes redes de relaciones que se tejen entre dichos componentes.
Red de relaciones
Un conjunto de piezas para la construcción como ladrillos, cal, cemento, varillas de hierro, ventanas, puertas, caños, cables, etc., son necesarios para edificar una casa, pero no son una casa. Para adquirir esa identidad deben darse entre dichos materiales una serie de relaciones de tal forma que constituyan una casa.
Si una vez construida la vivienda un terremoto la derriba, la nueva condición es la de un montón de escombros donde los componentes originales siguen existiendo pese a que el tejido de relaciones armado por los constructores quede destruido. ¿Qué acciones se llevan a cabo en una demolición? Se aniquilan las relaciones que hacen que esa edificación sea una casa.
En el entendimiento del mundo vivenciado las redes de relaciones son esenciales. Tan importantes como los entes con masa.

El proceso
Transportar es llevar a alguien o algo de un lugar a otro (DRAE). El hecho se realiza mediante la utilización de un medio que puede ser un camión, tren, avión, trineo, barco, caballo, bicicleta, ascensor, segway, etc. El medio de transporte, al trasladarse, modifica las relaciones de distancia entre el punto de partida y el de llegada operando sobre el entorno. La esencia del transporte no es la estructura material empleada para concretar tal acción, ni cuanto varían las coordenadas que fijan la ubicación sino el suceso de llevar algo de un lugar a otro, es decir, el proceso que acontece.
Original transporte
Proceso que requiere de la materialidad del vehículo y de la inmaterialidad de las variaciones de las relaciones vigentes. Una cosa son los entes con masa, otra el tejido relacional vinculante y, por último, el proceso, que consiste en la dinámica resultante de las cosas que le ocurren a los componentes y a las interacciones.

La mente como proceso
La mente es dinámica. La actividad mental requiere de componentes materiales y de una red relacional. Ej.: el cerebro y los impulsos eléctricos y químicos entre neuronas.
La mente es un proceso que involucra a entes con masa y a una red relacional y su esencia consiste en el suceso que ocurre y el resultado que ofrece. Ej.: Dos personas debaten sobre la solución de un problema determinado y en el intercambio de opiniones encuentran una propuesta aceptable. La dinámica verbal entre ambos interlocutores genera un proceso que amplía las posibilidades individuales. Este suceso puede ser interpretado como forjador de una mente común que amplía las capacidades intelectuales de cada uno de los participantes. Es el caso, con muchos aportantes, del juego grupal “Torbellino de ideas”.
El concepto de mente como proceso permite reelaborar la descripción de la evolución del cerebro. En el escenario aparece, bajo este supuesto, la posibilidad de otras mentes además de la estricta encefálica: para este caso, de mente biológica, la dinámica corresponde a la del cerebro instintivo o reptílico.
René Descartes

La emergencia
René Descartes presenta, en 1641, la primera exposición sistemática del problema mente-cuerpo. Plantea la diferencia entre la extensión corporal y el pensar inextenso. Su concepción dualista de la naturaleza no es convincente pues la neurociencia, que luce floreciente en los medios científicos actuales, niega esta idea. La perspectiva monista funda su razonamiento en el funcionamiento físico-químico del cerebro pues su axioma afirma que sólo hay una sustancia: la materia.
La “neurociencia cognitiva” pretende superar las diferencias entre monista y dualistas al buscar la armonía entre los conocimientos aportados por la psicología y la neurociencia. Los científicos encolumnados en esta disciplina explican a la mente como una propiedad emergente del cerebro.
El filósofo estadounidense John Searle sostiene que el fenómeno mental no es reducible al cerebral, basado en el principio sistémico que dice que “el todo es más que la suma de las partes”.Su connacional, el psicobiólogo Michael Gazzaniga asevera que existen diversos niveles de organización y que cada uno de éstos niveles emerge de los anteriores, es decir, no es reducible como fenómeno al de sus componentes. Son sucesos distintos.
Michael Gazzaniga
Gazzaniga ofrece un ejemplo práctico: No se puede analizar el tránsito de automóviles estudiando que pasa con el árbol de levas o la pastilla de freno. El conjunto de coches y conductores, coordenadas de localización, tiempo, condiciones atmosféricas y de población, etc., son variables que surgen regidas por nuevas leyes que no pueden predecirse a partir de los componentes del vehículo. Esto significa que, de la dinámica del conjunto de coches, emerge un nuevo dominio de existencia: el del tránsito de automóviles.

La mente social
En la sociedad se revela una conexión entre mente y cultura. Con el nacimiento de las civilizaciones: mesopotámica, egipcia, indostánica, china y mesoamericana, hace más de 4000 años, nuevos patrones de comportamiento caracterizan al fenómeno humano y esta operatividad se mantiene en el tiempo, incluso, hasta la sociedad global del presente.
La dinámica social que resulta en esas conductas son el resultados de las interacciones que se manifiestan entre instituciones específicas: militares, religiosas, comerciales, administrativas, artesanales, agrícola-ganaderas, de esclavitud, etc. Tal dinámica puede ser entendida como el proceso ordenado por una mente social o cultural.
Interrogantes del presente
Si la cultura es el conjunto de habilidades colectivas, sabidurías, creencias y costumbres de un pueblo, ese manejo específico del comportamiento común puede ser atribuido a una mente social. En tal sentido, el psicólogo español Josep Seguí, encolumnado en la filosofía socioconstruccionista, pregona que el desarrollo individual humano no es dependiente de la biología sino de la tecnología cultural/social.
Josep Seguí

La herramienta
La hipótesis planteada de mente como proceso deja de lado las posturas monista, dualistas y emergentistas pues desprende la esencia, el ser mente, de la estructura del cerebro. Tal separación supone que el encéfalo, como órgano biológico, se corresponde con un proceso instintivo o reptílico y que éste es sólo un caso particular de las posibles varias mentes. Esta hipótesis, como tal, es sólo eso, pues falta aún el espinoso camino de la “validación científica”.
La idea expuesta pretende despertar inquietudes para que el lector se motive y ponga en acción su estado mental de estar “pensando en pensar”. Para su orientación, un camino a seguir para resolver la cuestión de la “validación científica” es utilizar como herramienta racional, como lenguaje, a la “Teoría de Sistemas”.


Reflexiones
·         ¿Poseen los seres unicelulares conexiones moleculares que operan como un sistema mental simple?
·         Los humanos: ¿Tienen un cerebro reptílico encapsulado en otro límbico y todo esto contenido en uno neo-mamífero?
·         ¿Es posible concebir en los humanos un cuarto cerebro? ¿Son tres o cuatro?
·         ¿Qué correspondencia existe entre la mente y el cerebro? ¿Es unívoca? ¿Son cosas distintas?
·         ¿Se puede pensar que el cerebro es uno y que las mentes son varias? La mente: ¿Es un proceso?
·         Varias mentes: ¿varios procesos? ¿Uno de esos procesos se corresponde con el del cerebro? ¿Y los otros procesos cuáles son?
·         La sociedad, su cultura: ¿Se corresponden con una mente autónoma?
·         Monistas, dualistas, emergentistas y afines: ¿Por qué nadie es convincente? ¿Hay otro paradigma?
·         ¿Una mente abiótica, una biológica,... una cultural? ¿Otras?
·         Al decir de Gregory Bateson: ¿Cuál es la pauta que conecta?

(1)   Las serpientes poseen órganos detectores de radiación infrarroja o de temperatura; los tiburones de campos eléctricos que generan sus presas; y el “etc.” hace referencia a las llamadas percepciones extrasensoriales.
(2)   En la clasificación de los homínidos se aplican dos criterios: uno, hominidae, que incluye a los grandes simios y al hombre; y, otro, hominina, que agrupa a los simios bípedos. La tercera, categoría propuesta en este artículo, se basa en la adquisición de ciertas propiedades dinámicas de la mente que se corresponden con un mayor tamaño del cerebro en relación a su masa corporal.
(3)   La bipedestación la logran algunas especies de dinosaurios, las aves, chimpancés, gorilas y bonobos. En la actualidad, los chimpancés pigmeos o bonobos, viven en el centro de África en peligro de extinción, son los más bípedos de los monos citados. En cambio, un cerebro con las características que tiene el desarrollado a partir de los australopitecos no lo poseen los animales nombrados anteriormente. En consecuencia, es conveniente clasificar como homínido a aquellos seres que están dotados de éste encéfalo.
(4)   Los homo Neandertales y los de Cromagnon tienen un volumen cerebral un 10 % superior al del hombre actual. Esta disminución predica que el desarrollo intelectual, en el último tramo de la evolución humana, puede no depender del volumen de la cavidad craneal.

Mente Cultural


                                                                                       Mario Hails, mayo de 2014

miércoles, 26 de febrero de 2014

El destino de la flecha del tiempo



Recomendación: se sugiere la lectura
previa, en este Blog, de la entrada:   
“La flecha del tiempo”; ver en               
http://mariohails.blogspot.com.ar/2013/12/la-flecha-del-tiempo.html


La muerte térmica
Hace unos 14000 millones de años nace el Universo como un punto singular. Los físicos hablan de singularidad espaciotemporal y la definen como un lugar teórico de volumen cero y densidad (temperatura y presión) infinita. En ese momento toda la energía cósmica se encuentra concentrada en ese punto inicial y es allí donde el tiempo comienza a correr.
Galaxias - ¿Por qué el Universo?
El ancestral misterio del por qué del Universo sigue vigente ya que el ser humano continúa en la búsqueda de una respuesta a tan simple pregunta. Quizás el interrogante surge de aquel antiquísimo observador desconcertado e inquieto que contempla el mudo espectáculo del cielo estrellado y se cuestiona: ¿Qué es el firmamento? ¿Por qué yo?
A partir del Big Bang el espacio se expande, la temperatura desciende, la energía se desconcentra y el tiempo transcurre, todo a un mismo ritmo. La matemática en su lenguaje de fórmulas establece relaciones precisas entre dichas variables. Saber la temperatura, la edad, la densidad o el volumen, una cualquiera de ellas, permite determinar el estado del cosmos en esa circunstancia.
Es posible calcular la desconcentración de la energía en un sistema mediante una entidad matemática llamada entropía.(1) En forma simple y general: cuando la energía se disipa se entiende que la entropía aumenta. (2)
Bajo estas pautas, el físico y matemático alemán Rudolf Clausius enuncia en el siglo XIX la muerte térmica del Universo. Propone, para tiempos aún lejanos, un equilibrio final entre todas las temperaturas y presiones, es decir, un valor máximo para la entropía.
Rudolf Clausius

Las estrellas y sus planetas
En la dispersión del Universo la energía fluye ocupando los nuevos espacios. Al disiparse aumenta su entropía y, en forma simultánea, la temperatura desciende y el tiempo hace su andar. Este gigantesco mecanismo se pone en marcha con el Big Bang, arma la arquitectura cósmica al precio de gastar su finita cuerda y se prepara para un final exhausto, según los presagios de Clausius.
El investigador alemán advierte, basado en sus trabajos en termodinámica, que el futuro conduce a un frío absoluto terminal. Sin embargo, si bien la entropía aumenta sin cesar, ocurren cosas en este mundo que hacen factible pensar en un destino distinto a la muerte térmica.
El flujo de energía que resulta de la ocupación de los espacios creados no es laminar, parangonando el régimen de movimiento de los fluidos. La energía no se disipa en el Universo en forma uniforme sino que tiene un régimen turbulento. Pequeñas anomalías en el Big Bang producen alteraciones en la desconcentración de la energía que rompe con la posibilidad de un régimen laminar, de un esparcimiento energético armónico.
En un río ancho de llanura se puede suponer que todas las moléculas de agua se mueven una al lado de la otra sin modificar su posición relativa. Si un objeto extraño en el lecho produce una perturbación es posible distinguir en la superficie la aparición de un remolino que altera el equilibrio en la masa líquida al generar una turbulencia. Dicho remolino es como un atraso que sufren las moléculas de agua en su fluir pendiente abajo.
Remolino
El remolino es un detenerse temporal de las moléculas, situación que sólo es factible en el seno de un fluir superior a aquél que motiva el volver sobre sus pasos. Sucede lo mismo en la disipación de la energía universal. Irregularidades iniciales gestan torbellinos de materia y fuerzas interactivas que resultan en las estrellas que pueblan el cielo.
En ese flujo inmenso de energía que ocupa los nacientes espacios y aumenta su entropía, pequeñísimos y muy aislados ciclones retrasan insignificantes cantidades de ella forjando soles y, bajo esa instancia, galaxias y cúmulos de galaxias. Las estrellas a su vez, por la gran presión y temperatura que reina en su seno, emiten radiación y, en consecuencia, son fuentes puntuales de flujo energético, en especial, sobre sus planetas.
La materia visible, las estrellas que radian y los cuerpos celestes que reflejan, es tan sólo el 5% de la energía universal, el resto es materia oscura, 23 %, y energía oscura, 72%.(3)  Con estos valores los remolinos estelares son escasos, sin embargo, resultan ser muy fructíferos.
El flujo universal gesta ciertos retrasos energéticos que adoptan la forma de estrellas. Soles que generan su propio caudal de radiación sobre sus planetas con iguales consecuencias. En la Tierra se forman remolinos que acumulan o retrasan porciones de energía, como el viento, las corrientes marinas, el ciclo del agua, la erosión y los sedimentos, … y, después, ¡la vida!
La vida

Entropía y negentropía
El flujo universal de entropía creciente genera circunstancias puntuales de retención de energía, es decir, de formación de flujos aislados de entropía negativa o negentropía.(4) La multiplicidad y la diversidad de este fenómeno en el Universo erigen el cosmos actual. La estrella es el resultado de un evento de aumento de negentropía y la multiplicidad se refiere a la repetición del hecho millones de millones de veces y la diversidad a las diferencias que se ponen de manifiesto en el tamaño de los cuerpos celestes.
Escultura dedicada a la entropía
del mexicano Jorge Elizondo.
Jardines de la Universidad de
Monterrey, México
El flujo que emana del sol, de entropía creciente, baña la superficie de la Tierra y provoca remolinos o sucesos de incremento de negentropía en él. El planeta aprovecha el gradiente de energía para acumular una pequeñísima parte de ella en innumerables procesos que amalgaman componentes materiales con redes de relaciones para formar estructuras definidas.
Los eventos negentrópicos ocurren en el seno de una corriente de energía que se disipa, bajo la condición que se cumpla con la ley termodinámica que garantiza un saldo positivo de entropía. Esto quiere decir que el aumento de entropía producido en el hecho supera en módulo a la negentropía. En otras palabras, para que surja un torbellino es necesario que el caudal que fluye sea superior al retenido.
La radiación solar no sólo produce los fenómenos climáticos sino que también es responsable  del surgimiento de la célula hace 3700 millones de años, de los dinosaurios 230 millones de años atrás, de las primeras ciudades, 8 a 9 mil AC y de la sociedad global actual.
Erwin Schrödinger
En el derrame con crecimiento de entropía emergen brotes de negentropía reconocidos como las estructuras que conforman el mundo que se experiencia.  El austríaco Erwin Schrödinger, premio Nobel de física, manifiesta que la vida se nutre de un flujo entrópico negativo.

 La vida, los animales gregarios y la sociedad humana
Los fenómenos que ocurren en la biósfera terrestre: las bacterias, los grupos de monos, las comunidades de humanos cazadores-recolectores, las aldeas de labradores y las grandes ciudades, son manifestaciones de niveles de negentropía creciente. Es más, en la flecha del tiempo es factible fijar puntos sobre ella de aparición de cada uno de los citados niveles y verificar que ninguno es posible sin la existencia previa del anterior. Esto significa que los remolinos de cada estrato se gestan en base a los que le anteceden. Así, no es viable la ciudad sin la existencia previa de la aldea, ni la aldea sin comunidades que le precedan, ni comunidades sin grupos homínidos que la gesten, ni homínidos sin bacterias, ni bacterias sin clima, ni clima sin sol, ni sol sin espacio cósmico en expansión.
El planeta Tierra es una manifestación de esa cadena de arquitectura negentrópica. Cadena con eslabones que señalan diferentes estadios. La red de Internet es una herramienta como lo es el hacha de piedra del homo erectus, la paja y el barro del nido del hornero o el esqueleto calcáreo del coral. Sin embargo, la magnitud de la energía retenida o de crecimiento negentrópico se corresponde con rangos escalonados. Además, las cantidades de energía aprovechable están vinculadas a cualidades estructurales, en especial las relacionales.
El esqueleto del coral es de un sólo material y un único uso, el protector; el nido es de paja, tierra y agua y, además, como dice la poesía de Leopoldo Lugones: “la casita del hornero tiene alcoba y tiene sala” y allí se crían los pichones; el hacha de piedra implica técnicas transmitidas y enseñadas por tradición, con materia prima que diverge según las regiones y sirve para múltiples usos; en el caso de Internet es necesario redactar un libro para describir sus componentes, funcionamiento y aplicaciones.
La casita del hornero

Muerte térmica o crecimiento negentrópico ilimitado
Pese a la predicción de Rudolf Clausius, y de la ciencia en su expresión mayoritaria, de una muerte térmica del Universo por un crecimiento terminal de la entropía es posible interponer una visión negentrópica para el futuro como alternativa a tal posición.
Frente a una real degradación de la energía en el Universo se contrapone el crecimiento de la negentropía. El flujo de energía es el motor que hace posible la emergencia de torbellinos o bolsones de energía que estructurados en niveles escalonados generan cualidades cada vez más elaboradas. Si bien la entropía crece en magnitud superior a la negentropía esta última prospera y lo hace a un ritmo acelerado, es decir, cada vez más rápido. 
El crecimiento de la negentropía tiene que ser un fenómeno universal pues este ámbito induce a pensar que no cobija privilegios. La negentropía en su avance introduce, además de la variabilidad y la multiplicidad, la innovación cualitativa. Los átomos generados después del Big Bang son los mismos del presente, sin embargo, las relaciones que se tejen entre ellos, con el paso del tiempo, se han multiplicado y diversificado en un escalonamiento con niveles caracterizados por las cualidades estructurales. Cualidades que acrecientan la autonomía de los sistemas con respecto al ambiente, a medida que se sube de rango.
Pierre Teilhard de Chardin
Si Clausius manifiesta que el crecimiento de la entropía es terminal es factible también pensar que el aumento de la negentropía también es terminal. Aquí merece ser considerada la postura del paleontólogo, filósofo y jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin quien sostiene que en el Universo tiene lugar un proceso evolutivo que nace en el Punto Alfa (Big Bang) y finaliza en el Punto Omega y que el eje principal de la evolución es una ascensión hacia la conciencia. Dice el jesuita que en el avance de la humanidad es previsible un salto cualitativo que culmina en una conciencia superior, en un punto llamado Omega, centro de todos los centros, donde se produce la síntesis de lo creado con el creador.
A la degradación de la energía se le debe adicionar una gradación de la negentropía. La segunda depende de la primera y el Cosmos es fruto de ese acumular energía de una forma virtuosa. Virtuosismo cualitativo pues se trata no de acaparar energía bruta sino energía entretejida, con interrelaciones creadoras, con arquitectura omnipotente.
El armado del cosmos lleva 14000 millones de años, la vida en la Tierra 3600 millones, las herramientas de piedra 2,5 millones, la domesticación de perros 30000, Internet 40 años,…. El ritmo del incremento negentrópico es exponencial; en sencillo: apabullante.
La muerte térmica de Clausius es lejana, miles de millones de años, en cambio, la hipótesis que propone el sucesivo surgir de distintos niveles cualitativos en las estructuras sistémicas con tendencia a infinito, es cercano. Este último límite es marcado por una asíntota vertical, cuya referencia en el tiempo se ubica en este siglo XXI.
Andrè de Cayeux
La aceleración detectada en la curva de la negentropía creciente es estudiada, desde otras perspectivas, por numerosos investigadores. El multifacético hombre de ciencias francés Andrè de Cayeux sostiene que la aceleración en la curva de la humanidad tiene sus raíces en los orígenes mismos de la vida. El mismo autor afirma que especialistas connacionales fijan, en 1951, la tendencia a infinito en un lapso comprendido entre el 2050 y el 2200. El filósofo francés Francois Meyer se refiere a un límite en el crecimiento tecnológico e indica que la fecha de la asíntota vertical es el año 2070. Por su parte, el físico y cibernetista austríaco Heinz von Foerster, mediante cálculos por computación electrónica en la Universidad de Illinois, asevera que el momento crucial es el año 2030.
Heinz von Foerster


Las nuevas estructuras sistémicas, valoradas por características cualitativas, aparecen con un ritmo exponencial, esto significa que, según los antecedentes históricos,  los próximos y sucesivos estratos tiendan, en el corto plazo, a infinito.(5)
La flecha del tiempo apunta a un futuro inmediato, a un final apoteótico, a una explosión de negentropía, al punto Omega de Teilhard de Chardin. En tiempos cósmicos, es como estar parado en la punta de la flecha cuando ésta llega al blanco.
El destino de la flecha del tiempo es incierto en cuanto a resultados, certero como suceso e inminente por los plazos. Ahora lo importante es saber más sobre el pasado, entender la traza del camino recorrido para poder suponer con cierta credibilidad los hechos a ocurrir en el minifuturo que arremete con un punto singular.



Explosión de negentropía
La línea curva roja, no el relleno, representa la evolución del Universo.
Los Resultados son los niveles de clasificación cualitativa.
La asíntota es la línea recta vertical en el borde derecho del gráfico.
El tiempo final es el que marca la intersección
 de la asíntota con el eje del tiempo

















Reflexiones
  • ¿El Universo tiende a un equilibrio terminal entre todas las temperaturas y presiones?     ¿Con el tiempo la entropía llega a su máximo valor? ¿El futuro es la muerte térmica?
  • ¿Las estrellan son un remolino cósmico, un detenerse temporal de moléculas?
  • El surgir de la vida en la Tierra: ¿Es un evento negentrópico? ¿Es la aparición de un nivel superior en cualidades estructurales? ¿Se nutre de un flujo entrópico negativo?
  • El cosmos: ¿es fruto de un acumular energía de una forma virtuosa, con arquitectura omnipotente?
  • El esqueleto calcáreo del coral, la casita del hornero, el hacha de piedra y la red de Internet: ¿Son herramientas representativas de diferentes gradaciones cualitativas de las estructuras sistémicas? ¿Son estados de creciente autonomía respecto al ambiente?
  • ¿Los estratos negentrópicos de energía entretejida crecen con un ritmo exponencial? ¿Los incrementos en éstos niveles tienden a infinito en el corto plazo?
  • El futuro se aproxima al pensar de Clausius o al de Teilhard de Chardin?
  • ¿Es importante saber más sobre el pasado para enfrentar con éxito el futuro inmediato?
  • ¿Qué es el Universo? ¿Por qué yo?


¿Depara el futuro un destino armónico para el ser humano?




  1.             La entropía es una magnitud física que determina la cantidad de energía que se pierde al producir un trabajo. Esto significa que los sistemas termodinámicos son irreversibles y que siempre para concretar un proceso se gasta, en forma irrecuperable, una parte de la energía en operación.
  2.            La entropía aumenta cuando se produce un intercambio de calor, disipación de energía, en relación a la temperatura vigente en cada instante del proceso.
  3.            La materia oscura es aquella que no es radiante y la energía oscura es necesaria a las teorías actuales aunque desconocida.
  4.            Entropía negativa o negentropía: si la entropía se vincula a la dispersión de energía, la negentropía es lo contrario, se refiere a la concentración de energía en forma de estructuras sistémicas.
  5.            Exponencial: se refiere a que su crecimiento es acelerado, cada vez más rápido. La función exponencial tiende a infinito tanto para valores de la variable superiores como inferiores a 1.

                                                                                            Mario Hails, febrero de 2014.-