sábado, 9 de julio de 2016

Evolución, mente y meditación

Desarrollo corporal y mental
En la adolescencia las personas desarrollan su cuerpo, en especial, la parte más rígida, su esqueleto. A esa edad sus huesos adquieren el tamaño definitivo. Con el paso de los años se verifica un desgaste óseo y el individuo sufre una pérdida de altura corporal.
  
Aquieta tu mente
Los jóvenes hacheros desarrollan sus brazos y tórax, igual que los nadadores profesionales, aunque éstos los modifican en exceso. Los ciclistas y maratonistas transforman sus piernas y los jugadores de ajedrez adecuan su cerebro. En los extremos, los nadadores requieren de huesos superiores largos que sólo pueden conseguirlos en esa etapa dorada de la vida, la juventud temprana, porque luego los materiales calcáreos se tornan rígidos; en cambio, los ajedrecistas disponen para desarrollar una sustancia mucho más plástica, la materia gris. Por tales razones es posible modificar la estructura de la mente a edades avanzadas, mientras que la muscular requiere de menos años y los huesos sólo de una veintena de ellos.

En el campo de la filogenia, los animales terrestres que regresan a vivir al mar, como cetáceos, lobos marinos o pingüinos modifican sus extremidades de acuerdo a las condiciones imperantes en su ambiente. Por la misma razón, desde los australopitecos hasta los primigenios sapiens, pasando por Homo ergaster, incrementan con el tiempo en forma logarítmica su volumen craneal al ser exigido su intelecto por un entorno verbal en comunidad y, como sostiene con acierto el biólogo y zoólogo francés Jean Baptiste de Lamarck, la jirafa posee un largo cuello debido a su interés por alcanzar las verdes hojas de los árboles, donde no llegan otros mamíferos de su medio circundante.
Jean Baptiste de Lamarck
En el cuerpo de los mamíferos, el esqueleto es menos adaptable a las condiciones cambiantes del entorno que el cerebro. Sin embargo, la mayor plasticidad cerebral queda condicionada por una superior fragilidad, con mayor incidencia en los primeros años de vida.

En los humanos, la mente del niño debe contar con adecuadas motivaciones familiares para que su potencialidad heredada se consolide en facultades concretas.
El tema relevante en los primeros años es el aprendizaje del idioma porque la adquisición de la palabra hace posible el pensamiento. Los humanos tenemos pensamientos gracias a la palabra. Los niños sordos que por diversas razones no aprenden a hablar, incluido el lenguaje gestual o por señas, no desarrollan su estructura mental, tal es así, que la legislación de muchos países los considera, hasta hace pocas décadas, incapaces jurídicos.
La breve descripción anterior de casos de desarrollo corporal y mental, sin entrar en mayores detalles y ejemplos, pone de manifiesto la condición de “adaptabilidad” al entorno por parte de los seres vivos en general y de los humanos en particular. Lo interesante es que este proceso de adaptación a los cambios que ocurren en el medio ambiente suceden siempre en el presente.

Pasado, presente y futuro
El pasado y el futuro, como tales, no existen, sólo es viable el presente. El pasado es el relato que son capaces de elaborar seres autoconcientes, los humanos, sobre lo que creen que ocurre con anterioridad a su propio presente. El futuro es la suposición, por parte de los mismos seres, de lo que puede llegar a suceder. En concreto, el presente es y no hay nada distinto a eso, lo demás es simple narración. Cabe destacar que el presente es una vivencia, imposible de contar en simultáneo. Lo que se dice del presunto presente siempre es un relato del pasado.
Homo ergaster
Si el proceso de adaptación se produce en el presente significa que los seres vivos se modifican, en cuerpo y mente, en ese momento, porque no hay otra opción. En consecuencia, si es posible elaborar una lista de seres ancestros de los humanos como: bacterias, protozoos, peces, reptiles, primates, homínidos, homininos, homo ergaster, homo rhodesiensis, homo sapiens, se puede afirmar que para llegar de la bacteria al sapiens, en cada presente del pasado, se producen cambios que llevan a converger en el mundo contemporáneo. Además, se concluye, que toda estructura se adapta y no lo hace ni en el pasado ni en el futuro sino en el presente y, en este instante, se elabora lo nuevo.

La mente y su estructura
El cerebro es la estructura de la mente y, como toda estructura, se adapta a su entorno en el presente. Así como la actividad física desarrolla los huesos y los músculos, la intelectual promociona la transformación cerebral. Un cerebro inactivo, como le ocurre también a los huesos y a los músculos, tiende a atrofiarse. Las estructuras vivas, en todas sus partes, tienen ese comportamiento, a un mayor uso apropiado mejor constitución, a menor uso sobreviene la degradación. Además, una presión inadecuada del entorno siempre produce deformaciones.
La estructura en forma constante interactúa con su entorno y se adaptan mutuamente. El entorno modifica la estructura y la estructura cambia su entorno. Y todo ocurre en el presente. Esto significa que las interrelaciones entre la estructura y su ambiente determinan las transformaciones que se producen. Estas interacciones son las que perturban a la estructura y ésta responde según las propias posibilidades de adaptación que posee. En concreto, son las perturbaciones del entorno las que motivan y la estructura, de acuerdo a sus acotados recursos, la que se adapta.
 La adaptación es un fenómeno de a dos: la estructura y su entorno. En el caso del ser vivo el ambiente lo determina y él, a su vez, condiciona a su ambiente. Es el mecanismo que se detecta en la naturaleza, el fenómeno de adaptación modela la plasticidad de la estructura del organismo. Esta cualidad del mundo observable establece que son las interacciones mutuas y no los genes los que determinan las transformaciones.
La genética es parte importante de la estructura y los genes son forjados por el mecanismo de adaptación y no a la inversa. Por tal motivo es trascendental el autocontrol en el tipo de interacciones que se mantienen durante la vida, precisamente para mejorar su calidad.
Los seres humanos se distinguen del resto de los animales por su capacidad mental. El intelecto autoconciente es el de mayor avanzada. Si bien el cuerpo es imprescindible para vivir, la mente es la que justifica la razón de existir. En consecuencia, cuidar de su actividad, de cuáles son las interacciones más favorables con el entorno, es factor determinante de la felicidad en la convivencia.
Automeditación
La ley universal de aceleramiento de las transformaciones hace que, en los tiempos que corren, los cambios que ocurren son detectados a nivel generacional. Esto significa que toda persona de mediana edad perciba el "cada vez más rápido" de las innovaciones. 
Frente a tales vicisitudes los humanos ven afectada su situación de estrés. El crecimiento masivo del consumo de drogas tranquilizantes pone de manifiesto el problema. Al hablar de futuro, no podemos menos que augurar una agudización de las crisis emocionales, racionales y somáticas.
La genética no produce las transformaciones de las estructuras en los seres vivos. Por el contrario, las interacciones son las que motivan las modificaciones y, entre ellas, a las que afectan a los propios genes. Estos últimos son los encargados de conservar y transmitir las estructuras adquiridas en el presente a su descendencia. Los mecanismos que adopta la evolución no son genéticos, son, de otra índole, de origen sistémico.

La meditación y el cerebro
La médica estadounidense, doctorada en biología molecular y dedicada a las neurociencias, Sara Lazar, es especialista en investigación sobre la incidencia de la meditación en el desarrollo cerebral. Sus trabajos le permiten concluir que la meditación no sólo genera una sensación de bienestar, sino que provoca modificaciones en el cerebro.
Sara Lazar

La Dra. Lazar, mediante resonancias magnéticas, distingue las transformaciones que afectan al cerebro como consecuencia de la práctica de la meditación. Los resultados experimentales detectan modificaciones en la estructura cerebral a partir de las ocho semanas de iniciada regularmente la actividad meditativa.
La meditación, afirma esta investigadora del Hospital General de Massachusetts y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, no sólo relaja a la persona y le reduce el estrés, sino que activa cambios a nivel cerebral. Estas reformas en la estructura se distinguen en el cerebro en el crecimiento de la corteza cingular posterior, aumento en la protuberancia anular, engrosamiento del hipocampo, robustez de la unión témporo-parietal y una disminución del tamaño de la amígdala. Estas reestructuraciones mejoran la reflexión y la autoestima, se aumenta la producción de neurotransmisores reguladores, se motiva la memoria y el aprendizaje, se incita la empatía y la compasión y, por último, el achicamiento de la amígdala implica menores niveles de estrés.

Evolución y meditación
El fenómeno de la evolución es acelerado y dicha circunstancia se evidencia a nivel generacional a partir del siglo XX, aunque algunos intelectuales ya lo discuten con anterioridad. Esto quiere decir que toda persona a lo largo de su vida puede experimentar por sí mismo los cambios que ocurren en el mundo. El telégrafo, la radio, la televisión, la telefonía celular e internet son distintos medios de comunicación que se inventan y especializan en tiempos cada vez más cortos. Aceptar y adoptar estos cambios se hace, para las sociedades, difícil y traumático. La cantidad de información disponible para cada actor se multiplica a un ritmo alarmante y su asimilación, cuando no su rechazo, produce alto estrés.
Mantener la mente estabilizada es cuestión de sobrevivencia y la meditación puede ayudar mucho, como actividad perturbadora en forma positiva, para promover una producción intelectual sana, en el control emotivo y la creación racional, que le permita a las sociedades enfrentar el futuro cercano con éxito y con el menor costo posible en sufrimiento humano. Las sociedades deben tomar conciencia que es ineludible la adaptación, tratando de maximizar los beneficios y minimizar los costos y que la actitud más perjudicial es pretender ignorar su existencia. Las sociedades son testigos de los graves inconvenientes que derivan de la remisión a normativas del pasado evitando enfrentar los desafíos del presente y del futuro cercano.
Meditación colectiva
La meditación, milenaria herramienta, es un recurso muy útil, económico y de fácil práctica que ayuda a la mente personal y a la colectiva a resistir las tensiones de estrés que los tiempos contemporáneos exigen. Meditar mucho y, de paso, meditar sobre el mecanismo evolutivo que fija las reglas de juego en el universo, para intentar armar un relato confiable del futuro próximo que permita elaborar un plan optimizador del bienestar humano.



Reflexiones

  • La actividad física: ¿Modifica el cuerpo?
  • La acción intelectual: ¿Altera el cerebro?
  • ¿El uso del lenguaje gesta los pensamientos?
  • Los niños sordos que no aprenden a comunicarse mediante un lenguaje verbal, como el lenguaje de señas: ¿desarrollan sus capacidades intelectuales con normalidad?
  • La práctica meditativa: ¿Modifica el cerebro en forma positiva?
  • La meditación: ¿Reduce el estrés?
  • La evolución: ¿Es un mecanismo genético o un proceso sistémico no biológico?
  • Las sociedades: ¿Deben enfrentar las innovaciones adaptándose a ellas, aprovechando las cosas positivas y atenuando las negativas? o ¿Es conveniente que las sociedades se remitan a las normativas del pasado?
  • La meditación: ¿es una herramienta social necesaria en el presente?
  • ¿Qué planifican los estadistas para enfrentar la aceleración logarítmica de la evolución?
Mafalda, por Quino

v                                     Mario Hails, 9 de julio de 2016.

                          A 200 años de la independencia argentina.


2 comentarios:

  1. Un artículo profundo y de fácil acceso para entender el "ahora" del Mundo.

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  2. Muy buen post amigo, lo de la parte mental es cierto, es importante mantener la mente alejada de las perturbaciones, meditar, tener buena inteligencia emocional, creo que la depresion y la falta de estabilidad mental hacen tomar malas decisiones.

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Agradezco tu comentario